Novedades

Generación Emoji: El paradigma de la comunicación en el siglo XXI

De uso cotidiano entre los niños y adolescentes, este recurso transformó la forma en la que se expresan. ¿Hasta dónde son un beneficio y cuáles son inconvenientes que pueden traer aparejado?

Exclusivo web
Generación Emoji: El paradigma de la comunicación en el siglo XXI - Radio Cantilo

miércoles 07 Ago, 2019

Al momento de utilizar el Whatsapp nos encontramos con una gran diversidad de opciones para expresar lo que deseamos. Además de las palabras, poco a poco fueron agregándose diferentes características que ampliaron el horizonte de la comunicación. Mensajes de voz, emojis, links hacia sitios web, gifs y stickers, son algunos ejemplos de lo que tenemos a disposición a la hora de contactarnos con la otra persona.

El modo y la periodicidad con la que se utilizan estas diferentes características difiere según el rango etario, aunque claro está cada vez son más las personas que eligen comunicarse con símbolos en lugar de palabras.

La urgencia de lo cotidiano muchas veces nos lleva a intentar emplear el menor tiempo posible para relacionarnos con los demás, por lo que muchas veces es más sencillo utilizar algún signo que represente lo que queremos decir y de ese modo ahorrarnos los segundos que nos llevaría escribir lo que pensamos.

Este fenómeno se observa con mayor naturalidad entre los niños y adolescentes quienes, a diferencia de las generaciones anteriores, crecieron dentro de un mundo de “hiperconectividad” digital inédito, lo que los lleva a tener otro modo de relacionarse entre sí.

Los emojis, tanto como gifs o stickers, se han transformado en una parte esencial en la comunicación no verbal de los más jóvenes, desplazando a la escritura o afectándola en algún punto al momento de volcarse en el ámbito escolar.

 

LA TEORÍA DEL SIGNO Y SU APLICACIÓN EN WHATSAPP

 

Para entender lo que significa un emoji debemos recuperar el concepto del signo según Charles Peirce. Para él, “un signo es algo que está para alguien en lugar de otra cosa”, es decir una representación que interpretado por nuestro cerebro evoca a “algo”.

El proceso implica tres factores: lo que actúa como signo (una porción de la realidad), aquello a lo que hace referencia y el interpretante.

Un signo puede ser cualquier cosa, en este caso tomaremos como ejemplo los emojis, que son representaciones de objetos, animales, alimentos o personas, que evocan en nuestras mentes la idea de eso que vemos. De ese modo, al ver el dibujo de una hamburguesa, nos imaginamos a ese sándwich.

Para la lingüista Gretchen McCulloch, en su reciente libro “Because Internet”, los emojis no son un nuevo lenguaje sino una nueva manera de gesticular.

La autora argumenta que la utilización de este recurso se volvió popular rápidamente porque “nos permite hablar con nuestras manos mientras escribimos, de la misma forma que lo hacemos cuando hablamos en voz alta”.

“Cada cultura que he estudiado tiene gestos. Nosotros gesticulamos incluso cuando es inútil en términos de comunicación, por ejemplo cuando hablamos por teléfono”, escribió McCulloch, quien además considera que la utilización de emojis o gifs forman parte de la manera flexible que tenemos de “hablar en internet”.

Por su parte, Francisco Albarello autor de “Lectura Transmedia. Leer, escribir, conversar en el ecosistema de las pantallas”, retoma el tan famoso concepto planteado por Marshall McLuhan “el medio es el mensaje”, que da cuenta que la forma de un medio se incrusta en cualquier mensaje que transmita o transporte, creando una relación simbiótica en la que el medio influye en cómo se percibe el mensaje.

Albarello asegura que “estamos en una nueva fase donde la ecología de los medios plantea la idea de la coexistencia y la coevolución, es decir un medio no reemplaza al anterior sino que genera hibridaciones, mezclas de modos impredecibles. Lo que estamos viendo ahora es una mezcla de texto e imagen, oralidad y escritura con la intervención de los usuarios”.

Y añade: “muchos autores consideraban en el pasado, cuando hablaban de la invención de la imprenta, que esta significó un empobrecimiento cultural, porque redujo la multicausalidad y complejidad de la vida, ya que las cosas pasan de forma simultánea, a la linealidad de la palabra escrita. Ahora, lo que estamos recuperando es la complejidad multisensorial de nuestra naturaleza”.

 

SU REPERCUSIÓN EN EL ÁMBITO ESCOLAR

 

Los emojis están en todos lados. Los dibujan, tienen guantes con emojis, hacen referencias a gifs. Lo que tienen es que simplifican la comunicación, los chicos manejan el mismo código y se entienden de una forma más veloz. El teléfono lo que nos permite es tener una comunicación eficaz y rápida que en ese punto favorece, pero también la estandariza”, remarca Daniela Santoro docente de Lengua y Literatura del colegio Liceo Victor Mercante (Universidad Nacional de La Plata).

Según explica, escribir es una cuestión costosa y trabajosa para una porción de los adolescentes, por lo que al utilizar un emoji “se les facilita la comunicación con la esfera más próxima, pero a la vez está asociado al hecho que les cuesta escribir, salvo en los casos de aquellos que forman parte de un contexto familiar de lectores o escritores”.

La desproporcionada cantidad de horas que los niños y adolescentes pasan frente a un teléfono celular, contra las que están dentro de una escuela también contribuye a este fenómeno. Mientras que en los casos de doble escolaridad los chicos pueden estar entre siete u ocho horas, el teléfono forma parte de su vida: lo tienen en sus casas, cuando van de vacaciones, los fines de semana o cada noche en la que se quedan hasta tarde utilizándolo.

Es un fenómeno que les genera menos esfuerzo a los chicos. Lo mismo pasa con los adultos que, con Whatsapp, se están acostumbrando a no utilizar los signos de puntuación, las mayúsculas o cumplir con las reglas ortográficas. Los chicos manejan esto con mayor facilidad, aunque es algo que repercute al momento de escribir porque de alguna forma el repertorio de palabras se acota.”, concluye la docente.

Publicidad

LEETE TAMBIÉN...