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Despertate: las empresas ya saben todo de vos

Los cuestionamientos por el uso de la App Cuidar despertaron el debate sobre la privacidad digital y las posibles filtraciones de datos. Mientras tanto hay grandes marcas que conocen más de nosotros que nuestra propia familia.

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Despertate: las empresas ya saben todo de vos - Radio Cantilo

jueves 28 May, 2020

La polémica estalló ni bien culminó la conferencia de prensa en la que el presidente de la Nación, Alberto Fernández, aseguró que el uso de la App Cuidar sería obligatorio para cualquier persona que circule por la calle. Muchos se sintieron molestos y elevaron sus quejas (fogoneadas por algunos medios de información), catalogando a esta medida como un “atropello contra su privacidad”, debido a que esta herramienta tecnológica pide –entre otros datos- autorización para controlar tu ubicación geográfica de manera precisa.

Mientras las redes sociales estallaron de críticas en contra de la App y el gobierno nacional, otros usuarios aprovecharon para plantear el debate acerca de la contradicción que genera este tipo de quejas, sobre todo teniendo en cuenta que se realizan en plataformas a las cuales ya le hemos otorgado más datos de los que pensamos.

Aunque, en este caso, muchos aluden a una diferencia: ahora es el Estado quien plantea quedarse con nuestros datos como manera de manipulación utilizando como excusa una pandemia. Pero, ¿realmente podemos creer que las agencias de inteligencia del mundo no son dueñas ya de todo lo que necesitan saber de nosotros? ¿Cuántas veces nos ha ocurrido que al realizar la búsqueda de un producto, o incluso al hacer mención de ello en una conversación, automáticamente nos llegan a nuestro feed o al correo ofertas relacionadas?

Cuando se anunció que el Gobierno tendrá tus datos, más de uno se alarmó creyendo que todavía puede vivir en una sociedad analógica. Sin embargo está planteado el interrogante: ¿Hasta dónde debe avanzar el Estado en materia de control ciudadano sin avasallar los derechos y la privacidad de sus habitantes?

 

El nuevo paradigma chino

 

Una epidemia ha bloqueado a muchas personas en el hogar y ha dado un uso más significativo a la tecnología de Big Data. Desde el brote, varias aplicaciones han jugado un papel importante en el monitoreo de epidemias, informes de información, publicidad y educación, mejoramiento ambiental y ayuda para las dificultades, y han logrado el propósito de ‘dejar que los datos se ejecuten más y que las personas corran menos’. Sin embargo, en este proceso, también hay problemas como la recopilación y el uso ilegales de información personal, y las reglas de recopilación y uso poco claras, y existe el riesgo de fugas y abuso de información personal. En este sentido, debemos estar atentos”, expuso Li Sihui, miembro del Centro de Investigación de Revisión de Noticias de la Universidad de Ciencia y Tecnología de Huazhong.

Mientras el gigante asiático va dejando progresivamente al coronavirus atrás, o al menos más controlado, en los últimos días se conoció que el gobierno implementará nuevas herramientas de control ciudadano en nombre del “bien común”. Bajo un proyecto que bien podría ser un capítulo de “Black Mirror”, la futurista serie de Netflix, los ciudadanos estarán monitoreados por una aplicación que puntuará su salud, sumando puntos por hacer actividad física y dormir bien o restando en casos de ingesta de comida chatarra, por ejemplo.

Esta “herramienta de vigilancia de alta tecnología” es impulsada principalmente por Zhou Jiangyong, secretario del Partido Comunista de Hangzhou (el Silicon Valley chino), quien dijo que esta app “será como un guardián íntimo de la salud de los residentes”, con el objetivo de proteger y frenar el virus.

La propuesta de este “índice de salud” despertó numerosas críticas alrededor del mundo, planteando como duda el hecho de saber si esto no es una violación “descarada” a la privacidad de las personas con el fin de discriminar a las personas no saludables.

A pesar de los cuestionamientos, todo parece indicar que las aplicaciones de rastreo de contactos amenazan con transformarse en algo permanente para el pueblo Chino, ya que esta herramienta ha servido inclusive para arrestar al sospechoso de un crimen. Como no se había registrado para obtener ese “índice de salud”, no podía trabajar ni alquilar una habitación donde esconderse, por lo que no le quedó más remedio que entregarse a la policía.

Como revela una nota del New York Times, “Sé que en la era del Big Data es muy fácil para aquellos que controlan los datos hacer un chequeo y utilizar nuestra información personal en cuestión de minutos, pero esto cruzó la línea”, sostuvo Shen Jiake, un popular usuario de la plataforma Weibo, conocida como el “Facebook chino”.

 

Una batalla perdida hace mucho tiempo

 

“Mi hija recibió esto en el correo. ¿Todavía está en la escuela secundaria y ustedes le mandan cupones para comprar ropa de bebé y cunas? ¿Están tratando de animarla a quedar embarazada?”. Estas fueron las palabras de un padre furioso que en 2012 le reclamaba al gerente de la empresa Target, en Minneapolis, por este confuso episodio. El miembro de la empresa le pidió disculpas y, días después, llamó al hombre que había reclamado para nuevamente disculparse. Aunque en esta oportunidad fue el padre el que debió hacerlo, ya que tras una charla con su hija reconoció haber descubierto que estaba embarazada.

La moraleja de esta historia no es una novedad, aunque sirve para entender en qué punto de la historia nos encontramos. Las empresas conocen más de nosotros que incluso nosotros mismos. Quejarnos por el control estatal, rememorando el concepto de las “Sociedades de Control” que Michel Foucault presentaba en “Vigilar y Castigar”, suena casi ridículo en una era dominada absolutamente por lo digital.

Como afirma Santiago Bilinkis en “Guía para sobrevivir al presente” (Editorial Sudamericana, 2019), “gracias a la digitalización de casi todos los aspectos de nuestra vida, cada pequeño acto que realizamos (una compra en un negocio, un viaje en ómnibus, un consumo de alimentos, una visita al médico, etc.) deja una huella que las empresas relacionadas con la operación y nuestro teléfono celular detectan y registran. Si nunca visitaste la sección ‘Tus Rutas’ de Google Maps te invito a que lo hagas ahora. Va a resultarte impactante todo lo que Google sabe de vos, solo por seguir minuto a minuto tus movimientos”.

Y añade: “a partir de nuestras conductas y nuestra actividad en las redes es posible inferir nuestros estados emocionales, nuestras preferencias sexuales, nuestras visiones políticas, el inicio o fin de una relación amorosa, la concepción de un hijo y muchos otros aspectos íntimos y sutiles de nuestra vida”.

No quedan dudas que la tecnología ha tomado de rehén a la humanidad, controlando y regulando cada aspecto de su privacidad o quehacer cotidiano. Ya no solamente podemos sentirnos espiados por nuestros Smartphones o computadoras, sino también incluso hasta por los televisores o cualquier dispositivo “inteligente”.

Tal como afirma la investigadora española Gemma Galdon Clavell en su artículo “Tu televisión te espía” publicado en el diario El País, “Así, los televisores inteligentes, que se presentan como un avance tecnológico al servicio del cliente (quien a través de estos dispositivos puede acceder no sólo a la oferta televisiva sino también a todas las posibilidades de internet), a menudo esconden que pueden escuchar y registrar todo lo que ocurre a su alrededor. Los manuales de uso de los televisores inteligentes, por ejemplo, recomiendan a sus clientes no tener conversaciones privadas delante de estos dispositivos, porque estas puede ser registradas con fines comerciales. No obstante, son pocas las personas que son conscientes que ese televisor que compraron es, a su vez, un robot de control que se ha metido en sus hogares (¡y habitaciones!) para espiarles y extraer datos sobre su familia y sus hábitos que serán utilizados con fines comerciales o para su reventa a empresas de agregación de datos (data brokers)”.

En conclusión creo que no debemos preocuparnos en pensar que el Gobierno nos controlará a partir de una aplicación, porque los datos que puedan recaudar de nosotros probablemente ya los tengan las empresas privadas. Como predijo el empresario Zeng Haomai: “En los próximos 30 años, los datos reemplazarán al petróleo y se convertirán en la fuente de energía más poderosa”.

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