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Vida eterna a Verano del 98

Una gran idea perpetuó a Verano del 98. La periodista Ivana Zerman creó junto a Rodrigo Espector una serie de podcast que reconstruyen una de las hitorias más icónicas, cuestionadas y vistas de los 90. Junto a Cristian Hendriksen rememoraron algunas historias y curiosos recursos que aparecieron en Verano y marcaron a una generación.

Vida eterna a Verano del 98 - Radio Cantilo

martes 27 Feb, 2018

Ivana Zerman y Rodrigo Espector querían revivir Verano, y no tuvieron mejor idea que realizar podscats llamados Todas las bicis y los barcos, en donde redescubrieron una serie diversa, grande y por momentos inverosímil al borde del delirio. Verano del 98 fue una de las series más polémicas de los 90. No era ni para jóvenes ni para grandes, era para todo el mundo y al mismo tiempo para nadie, y duró tanto que se permitió todo. Ivana la define como “una serie altamente dramática”, y cuenta que la longitud de la serie por momentos la convierte en inabarcable:  “LLegabámos a noviembre del 2000 y seguíamos viendo Verano del 98. Es imposible mirar 627 capítulos, no podríamos ni tomando tres meses de vacaciones para verlo todo”.

Mario Pasik fue Germán Villanueba, y según Ivana es el mejor villano que dio la tele. Duró tanto que le dieron recursos impensados para ser malo: “Llegó a tener la careta de otro personaje, que hasta le cambiaba la voz, una cosa increíble”.
La muerte Jose (Marcela Klosterboer) en una escena increíblemente dramática, no tuvo sentido alguno. Fue un golpe durísimo. Lo vi en el 98 y lo vi ahora, y no lo puedo superar.
“No había límites para ciertos recursos de Verano. Robaban bebés todo el tiempo. Todas las semanas había un robo de un bebé. Enfermos terminales, delirios místicos, hábitos religiosos, villanos enmascarados, familas bordeando la locura, hacerse pasar por muertos o paralíticos. Hermanos que aparecían cuando nunca habían sido nombrados. Personajes que mueren y vuelven a aparecer siendo otra persona. De verdad que no había límites”.
“Hay cosas tan inverosímiles y dramáticas que no podes creerlo. Como por ejemplo lo que sucedía con los personajes que se iban a capital y era como si estuviesen yendo a tierras muy lejanas, no volvían nunca más al Delta. Todos los que se iban tardaban años o jamás regresaban”. Los recursos de la serie que no tenía límites tampoco: viajes a Africa, al norte, escenografía completamente armada para la serie, un pueblo entero montado para la serie, y un sinfìn de apuestas económicas que le dieron un marco increbíble a la novela.

CAMBIOS DE ÉPOCA

Ver la serie 20 años después hace que Ivana reflexione de todas las tramas y argumentos que hoy podrían ser fuertemente cuestionados, o que en prinicipio nos llamarían la atención. Un buen ejemplo es la relación entre los protagonistas: “Jose y Tomás eran el emblema, porque eran mejores amigos de toda la vida, y en el medio empezaron a pasarles cosas más del orden del amor, y lo increbíble fue que no se interpuso un tercero, se interpuso dios. Ella tuvo un llamado voacional muy grande de Dios y termina siendo monja. Para salvar a su sobrina promete dedicarse a los hábitos. Va y vuelve en esas intenciones, hasta ese gran momento en donde Tomás la espera con dos anillos para casarse con ella, y ella llega a ese encuentro vestida de monja”.
Pasan cosas que hoy serían muy cuestionadas, como la aparición de Diego Ramos en Africa, donde se encuentra con la monja de 16 años y en algún punto abusa de poder, e intenta avanzar con ella. “Hoy en principio, sería visto como un abuso bestial”.
“Marcela deja la serie dos temporadas, se va a hacer Chiquititas y cuando vuelve en la última temporada, lo hace más acentada en su roll de monja, deja los hábitos, se enamora de un cura, y finalmente muere repentinamente en la fábrica abandonada que es ícono de la serie entera”.

Si queres escuchar la prodcción de los chicos hace click acá, o metete en su cuenta de Twitter. Para revivir la entrevista en Anochece Ferpecto, dale play.

 

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