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Todos con las manos en el celu

En la última edición de Bien Warrior las chicas se metieron en el mal moderno de estar "On Line" 24x7. Analizamos datos, hablamos con entendidos y llegamos a una conclusión. Para enterarte cuál es, entrá en la nota.

Todos con las manos en el celu - Radio Cantilo

miércoles 10 Abr, 2019

¿Es difícil decir que sos adicto al celular?

Tenemos el teléfono en la mano todavía, y si no lo tenemos, nos da nomofobia: el temor a no tener cerca la conectividad. Afecta a niños, jóvenes y grandes también.

Según la psicóloga Adriana Guarié, las personas quedamos enceguecidas frente a la vida irreal e ideal de otros, y existe cierta necesidad de obtener cierto estatus, y convencer a los demás de que se puede tener una posición económica o un valor social que incluso hoy puede hacer que consigas un trabajo.

Charlamos sobre esto con Tomás Balmaceda, un periodista especializado sobre tecnología y redes, y nos planteó también ese reconocimiento frente al nivel de importancia que tiene para todos el celular y la interacción en las redes sociales.

 

¿Sos Instagramer? ¡Andá a laburar! 

Es muy común escuchar en las generaciones más grandes cierto estigma con los jóvenes que se dedican a generar contenido en las redes sociales, entendiendo que eso no es un trabajo y que esos espacios son una porquería para habitar. Una de las Instagramer del momento es Femigansta y nos contó que ella trata de despegarse la mayor cantidad de tiempo posible de las redes, y busca generar espacios de intimidad por fuera de ellas, para oxigenar su rutina, entendiendo que son un trabajo y abonar a ellas es importante, pero que su salud y bienestar depende de poder desconectarse.

 

El celular ahora es la policía 

Hoy el teléfono de la manzanita nos muestra en la configuración cuánto tiempo por día y en qué aplicaciones pasamos mayor tiempo navegando. Si bien eso podría permitirnos llevar adelante una revisión para generar ciertos cambios en caso de vernos excedidos, ya son muchos los que elijen no mirar ese contador y seguir con la rutina de conectvidad habitual. ¿Cómo lo voy a dejar si yo trabajo con el celu? ¿Y si justo me avisa algo mi hijo? ¿Qué le digo a mi pareja si ve que no le respondí? Hay varios argumentos o excusas que nos llevan a abrir y cerrar hasta 500 veces por día una aplicación, pasar más de cinco horas navegando en Instagram o llenando nuestra cabeza de información (?) en Twitter. Lo cierto es que no todo es negativo y hoy las redes sociales son agilizadoras de trabajos y relaciones humanas que hace un tiempo atrás no podríamos haber siquiera imaginado.

No hay ángel y demonio en las redes. Todo parece indicar que el asunto está en el control, la conciencia en el uso y los porqué a nuestros consumos. Es decir, que todo depende de nosotros.

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