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“Tertulias del terror”: Los maestros de Howard Phillips Lovecraft

El habitual segmento #RadioCine de Dario Lavia, repasa piezas perdidas y gemas olvidadas del séptimo arte. Un desprendimiento de esta columna se titula "Tertulias del terror", en la cual repasa algunas de las plumas mas sangrientas de la literatura contemporánea.

“Tertulias del terror”: Los maestros de Howard Phillips Lovecraft - Radio Cantilo

domingo 01 Jul, 2018

La nueva entrega de las “Tertulias del Terror” estuvo dedicada a los grandes maestros de Howard Phillips Lovecraft.

Howard Phillips Lovecraft, mejor conocido como H. P. Lovecraft, fue un escritor estadounidense, autor de novelas y relatos de terror y ciencia ficción. Se le considera un gran innovador del cuento de terror, al que aportó una mitología propia (los mitos de Cthulhu), desarrollada en colaboración con otros autores y aún vigente. Su obra constituye un clásico del horror cósmico, una corriente que se aparta de la temática tradicional del terror sobrenatural (satanismo, fantasmas), incorporando elementos de ciencia ficción (razas alienígenas, viajes en el tiempo, existencia de otras dimensiones). Lovecraft cultivó asimismo la poesía, el ensayo y la literatura epistolar. Se le considera uno de los autores más influyentes del siglo XX en el género de la literatura fantástica.

 

Algernon Henry Blackwood (14 de marzo de 1869-10 de diciembre de 1951) fue un escritor inglés de relatos fantásticos, considerado como uno de los más prolíficos autores de cuentos de fantasmas. También fue periodista y narrador de radio. Sus obras son consideradas por varios críticos como las mejores de la literatura del horror y de lo extraño, junto a sus contemporáneos Lord Dunsany y Arthur Machen.

Blackwood nació en Shooter’s Hill (una localidad que forma hoy parte de Londres, pero pertenecía entonces a Kent). A lo largo de su vida, desempeñó oficios muy variados en Norteamérica: granjero en Canadá, encargado de un hotel, minero en Alaska, reportero en Nueva York. De vuelta a Inglaterra, comenzó a escribir relatos de terror, con gran éxito. Como a otros escritores británicos del género, por ejemplo Arthur Machen, se le relaciona con la Golden Dawn, organización secreta cuyas enseñanzas pudieron haber influido en la peculiar atmósfera mágica de sus cuentos. Su obra es citada como una de las principales influencias de H. P. Lovecraft; de hecho, su célebre relato La llamada de Cthulhu se inicia con una cita de Blackwood.

Blackwood murió el 10 de diciembre de 1951, de una trombosis cerebral por arteriosclerosis. Fue incinerado en el crematorio de Golders Green en Londres. Al cabo de unas semanas su sobrino llevó sus cenizas al puerto de Saanenmöser en el cantón de Berna en Suiza.

Publicó diez libros de historias cortas y en los años 40 y 50 participó a menudo en radio y televisión como lector en las mismas. Escribió también catorce novelas, la mayor parte de las cuales quedaron inéditas. Amaba apasionadamente la naturaleza, y muchas de sus historias dan fe de ello. Uno de sus relatos, Los sauces (1908), se considera una de las mejores historias sobrenaturales jamás escritas.

Escribió también una autobiografía centrada en sus primeros años, Episodios antes de los treinta (1923).

 

El wendigo Algernon Blackwood

Y antes de que ninguno tuviera tiempo de tomar una decisión cualquiera, se oyó un ruido de algo que caía entre los árboles, rompiendo las ramas, y aterrizaba con un tremendo golpe sobre la tierra helada. El impacto fue verdaderamente terrible y atronador.

-¡Es él, que el buen Dios nos asista! -se oyó exclamar a Hank, en un grito sofocado, a la vez que maquinalmente echaba mano al cuchillo.

-¡Ahí viene! -añadió, soltando unas irracionales carcajadas de terror, al oír sobre la nieve helada el ruido de unos pasos que se acercaban a la luz.

Y, mientras avanzaban aquellas pisadas, los tres hombres permanecieron de pie, inmóviles, junto a la hoguera. El doctor Cathcart se había quedado como muerto; ni siquiera parpadeaba. Hank sufría espantosamente y, aunque no se movía tampoco, daba la impresión de que estaba a punto de abalanzarse no se sabe hacia dónde. En cuanto a Simpson, parecía petrificado. Estaban atónitos, asustados como niños. El cuadro era espantoso. Y entre tanto, aunque todavía invisible, los pasos se acercaban, haciendo crujir la nieve. Parecía que no iban a llegar jamás. Eran unos pasos lentos, pesados, interminables como una pesadilla.

 

Ambrose Gwinett Bierce (Meigs, Ohio Estados Unidos, 24 de junio de 1842-Chihuahua, 1914?) fue un editor, periodista, escritor y satírico estadounidense. Escribió el cuento An Occurrence at Owl Creek Bridge («Una ocurrencia en Owl Creek Bridge») y compiló el léxico satírico, el Diccionario del Diablo. Su vehemencia como crítico y su visión sardónica de la naturaleza humana que mostró su trabajo le ganó el apodo de «Bitter Bierce» («El amargo Bierce»).

Bierce empleó un estilo distintivo de escritura, especialmente en sus historias. Su estilo a menudo abarca un comienzo abrupto, imágenes oscuras, vagas referencias al tiempo, descripciones limitadas, eventos imposibles y el tema de la guerra.

En 1913, Bierce viajó a México para adquirir experiencia de primera mano de la Revolución mexicana. Se rumoreaba que viajaba con tropas rebeldes, y no se le volvió a ver.

La cosa maldita, Ambrose Bierce

Cuando me puse de pie y recuperé mi escopeta, que me había sido arrebatada de las manos, oí a Morgan gritar como si agonizara. A sus gritos se unían aullidos feroces, como cuando dos perros luchan entre sí. Completamente aterrorizado, me incorporé con gran dificultad y dirigí la vista hacia el lugar por el que mi amigo había desaparecido. ¡Que Dios me libre de otro espectáculo como aquél! Morgan estaba a unas treinta yardas; tenía una rodilla en tierra, la cabeza, con su largo cabello revuelto, descoyuntada espantosamente hacia atrás, y era presa de unas convulsiones que zarandeaban todo su cuerpo. Su brazo derecho estaba levantado y, por lo que pude ver, había perdido la mano. Al menos yo no la veía. El otro brazo había desaparecido. A veces, tal como ahora recuerdo aquella escena extraordinaria, no podía distinguir más que una parte de su cuerpo; era como si hubiera sido parcialmente borrado y al cambiar de posición volviera a apreciarse de nuevo en su totalidad.

Permanecí en pie por un momento sin saber qué hacer, hasta que decidí tirar la escopeta y correr en ayuda de mi amigo. Creí que estaba sufriendo un ataque o una especie de colapso. Antes de llegar a su lado, lo vi caer y quedar inerte. Los ruidos habían cesado pero volví a ver, con un sentimiento de terror como jamás había experimentado, el misterioso movimiento de la avena que se extendía desde la zona pisoteada en torno al cuerpo de Morgan hacia los límites del bosque. Sólo cuando hubo alcanzado los primeros árboles, aparté la vista de aquel insólito fenómeno y miré a mi compañero. Estaba muerto.

 

Edward John Moreton Drax Plunkett, XVIII Barón de Dunsany (24 de julio de 1878 – 25 de octubre de 1957) fue un escritor y dramaturgo anglo-irlandés, conocido sobre todo por sus cuentos fantásticos publicados bajo el nombre de Lord Dunsany. Su obra, la cual gira en torno a la alta fantasía, el horror y lo extraño, ejerció gran influencia y admiración en distintos autores como H. P. Lovecraft, J. R. R. Tolkien, Jorge Luis Borges y Arthur C. Clarke.

Nacido en Londres en el seno de una familia noble irlandesa, recibió una educación esmerada en el Eton College y la Real Academia Militar de Sandhurst. En 1899 hereda el título de lord, al fallecer su padre. Como militar, participó en la Guerra Bóer y en la I Guerra Mundial. Entre otras aficiones, fue un excelente cazador y jugador de ajedrez. Mantuvo amistad con otros autores irlandeses, como Yeats. En 1957, muere en Dublín a consecuencia de un ataque de apendicitis.

En los relatos de Dunsany, las tradiciones populares, la épica celta, el exotismo oriental y los elementos oníricos se funden en un mundo intemporal de sabor único. Sus historias de Espada y brujería, recogidas en volúmenes como La espada de Welleran (1908) o Cuentos de un soñador (1922), le convierten en pionero decisivo del género de la fantasía heroica. Lovecraft dejó constancia de sentir una gran admiración por Dunsany y su obra, citándola como una de sus influencias tempranas. El creador de los Mitos de Cthulhu escribió sobre Dunsany: “Su rico lenguaje, su punto de vista cósmico, su remoto mundo de ensueño y su exquisito sentido de lo fantástico, todo me atrae más que cualquier otra cosa en la literatura moderna”.

Lord Dunsany también escribió novelas como La hija del rey del país de los elfos, en donde aborda el tema de la mujer inmortal que, por amor a un hombre, abandona su condición y ha de aceptar la muerte, prefigurando así las elecciones análogas de Lúthien en El Silmarillion y Arwen en El Señor de los Anillos de J. R. R. Tolkien. Por otro lado sus comedias, que contaron con gran popularidad en la primera mitad del Siglo XX, anticipan el teatro del absurdo.

El artista Sidney Sime, recordado por su fantástica y satírica obra, fue el ilustrador predilecto de Dunsany para sus relatos.

El vengador de Perdondaris, Lord Dunsany

Había muchas maravillas en Perdondaris, y allí me hubiera quedado para verlas; mas al llegar a la otra muralla de la ciudad vi de repente una inmensa puerta de marfil. Me detuve un momento a admirarla y acercándome, percibí la espantosa verdad: ¡La puerta estaba tallada de una sola pieza! Huí precipitadamente y en tanto que corría, creía oir a lo lejos, en los montes que dejaba atrás, el pisar del espantoso animal que había segregado aquella masa de marfil, el cual, tal vez entonces, buscaba su otro colmillo.

 

Arthur Machen (3 de marzo de 1863 – 15 de diciembre de 1947), escritor galés de finales del siglo XIX e inicios del siglo XX, mayormente conocido por su influyente literatura sobrenatural y de terror fantástico. Su novela corta El gran dios Pan ha ganado la reputación de ser un clásico del horror hasta el punto que Stephen King lo ha referido como «quizás el mejor [relato de terror] en el idioma inglés». Declaraciones similares se han hecho de otra de sus obras, La Gente Blanca. Es también conocido por ser el principal creador del mito de los Ángeles de Mons, leyenda relacionada con las tropas británicas durante la I Guerra Mundial.

Novela del Polvo Blanco, Los Tres Impostores, Arthur Maken

Cuando iba a cruzar la calle para entrar en casa, me detuve un momento porque pasaba un carruaje y miré hacia arriba por casualidad. Instantáneamente se llenaron mis oídos de un fragor tumultuoso de aguas profundas. El corazón me dio un vuelco, se me paralizó como en un vacío sin fondo. Extendí ciegamente una mano en la oscuridad para no caer en tanto que el suelo temblaba bajo mis pies, perdía consistencia y parecía hundirse. En el momento de mirar hacia la ventana de mi hermano, se abrió el postigo, y algo dotado de vida se asomó a contemplar el mundo. Nada. No puedo decir si vi un rostro humano o algo que se le pareciera. Era una criatura viviente con dos ojos llameantes que me miraron desde el centro de algo deforme que constituía el símbolo, el testimonio del mal y la corrupción.

 

 

Fuente: Cineficcion

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