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Dos meses de terapia virtual: ¿Quiénes se quedaron afuera?

¿Cómo se vio afectada la relación psicólogo-paciente en contexto de aislamiento y cuántas personas transitan la cuarentena sin ayuda ni contención? Juan Di Natale y Ayelén Berdiñas llevaron el tema a Lo Artesanal y además, le consultamos a varios especialistas.

Dos meses de terapia virtual: ¿Quiénes se quedaron afuera? - Radio Cantilo

martes 26 May, 2020

La terapia a distancia, y de forma virtual o telefónica, se ha convertido en una herramienta útil para sortear el aislamiento, pero no logra alcanzar a todos los pacientes, ni resolver todos los problemas. Según un relevamiento realizado por Psicólogos Argentinos, el 60% de las personas que se atendían antes de la cuarentena optó por frenar el tratamiento hasta que puedan volver al modo tradicional.

 

“Yo quiero seguir la terapia, pero vivo en un monoambiente con mi novia, la escucho lavarse los dientes cuando está en el baño y no, no tengo auto”, le explica un paciente a su psicólogo. Es uno de los cientos de casos que abandonó terapia por falta de lugar físico para generar un espacio de intimidad.

Una de las primeras trabas que aparece en la terapia a distancia tiene que ver con lo que se denominada “cultura de lo presencial”. “En Argentina ‘ir al psicólogo’ es una especie de ritual. Es reservarse el espacio, tomarse un rato antes o después de la sesión, en muchos casos con caminata o bar mediante, es movilizarse hasta el consultorio mientras se piensa ‘de qué voy a hablar’, y compartir un espacio físico”, explica el psicólogo Lucas Vázquez. El segundo impedimento es la aceptación de la virtualidad: “Muchos somos hábiles en el manejo de las nuevas tecnologías, pero hay millones, literalmente, que no logran apropiarse de ellas, y las rechazan o les temen”, agrega Vázquez.

Alicia Diaco, psicóloga especializada en tercera edad, asegura que la Asociación Psicoanalítica Argentina atiende cientos de llamadas gratuitas todos los días de, por ejemplo,  adultos mayores que “intentan aggiornarse”. “Hablamos de personas entre 70 y 85 años que en general viven solas. Lo virtual es aceptado en este momento como la mejor alternativa frente a la falta de afecto y de contacto con los demás, que creo traerá consecuencias importantes”, explica la especialista.   

Otro de los problemas tiene que ver con el alcance limitado a nivel social. En ese sentido, la psicóloga social y Magíster en Salud Mental Mercedes Martorell reflexionó: “No todos tenemos el acceso a este tipo de cultura, es importante comprender que la virtualidad solo es para un sector social. Cuál es el sentido de acceder a una llamada para una comunidad que no tiene acceso al alimento. En esos sectores también necesitan contención y no aparece la cultura o idea de que podés llamar para que te ayuden. Deberíamos pensar en la asistencia desde lugares comunitarios, pensando en cada particularidad. Una solución en Palermo puede no ser siquiera una opción en el barrio 1-11-14 o en la comunidad Wichi”.

Sea por impedimento, gusto o  falta de acceso, la terapia virtual ha llegado a resolver un problema momentáneo, pero la comunidad de terapeutas argentinos coincide en algo de manera unánime: la tecnología no puede reemplazar a la interacción humana, y esperan volver pronto al consultorio.

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