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Terapias alteradas: Sheridan Le Fanu

En Una Clínica de Todo analizaron la historia de “El fantasma de la señora Crowl”.

Terapias alteradas: Sheridan Le Fanu - Radio Cantilo

jueves 08 Ago, 2019

Mi nueva habitación era grande y cuadrada. Las paredes cubiertas con paneles de roble pero carente de muebles, aparte de la cama sin dosel alguno, una silla y una mesita, por lo que estaba vacía a la vista al ser tan grande. Y el gran espejo en el que la anciana dama solía contemplarse y admirar de pies a cabeza. Ahora que ella ya no pertenecía a este mundo, lo quitaron de su sitio y lo colocaron en mi habitación, cara a la pared. Y así supuse que habían cambiado muchas cosas de su habitación después de haber enterrado a la difunta.

Aquel día llegó la noticia de que el caballero Chevenix llegaría a la mañana siguiente a Applewale, cosa que no me apenó pues estaba segura de que me enviarían a casa con mi madre. Y bien contenta me sentí al pensar en mi casa y en mi hermana Janet, en el gato, en el pajarito, en el perro Trimmer y en todos los demás. Y estaba tan contenta que apenas pude dormir. Y el reloj dio las doce y seguía despierta, con la habitación tan oscura como boca de lobo. Yo estaba de espaldas a la puerta, con los ojos hacia la pared opuesta. Serían las doce y cuarto cuando vi una luz en la pared que tenía frente a mí, como si detrás de ella hubiera un incendio. Y las ropas de la cama, la silla, mi bata, todo colgaba de la pared, bailando arriba y abajo junto con las vigas del techo y los panales de roble. Y yo volví la cabeza rápidamente, pensando que algo se estaba quemando. Y lo que vi súbitamente fue una semejanza de la ancana dama, envuelto su cadáver en sus satenes y su terciopelo, muy presumido, con los ojos abiertos como platos y su cara como la del diablo. Una luminosidad que brotaba rodeaba sus pies, como si la parte baja de su atavío se hubiera incendiado. Venía hacia mí, con sus demacradas manos apuntándome, como queriendo clavarme sus largas uñas. No podía moverme, pero ella pasó más allá de mí como un soplo de aire caliente. Y vi que entraba a una alcoba, que así la llamaba mi tía. Una especie de nicho en la pared, donde acostumbraban a guardar una cama sobrante de los viejos tiempos, cuya puerta ella había abierto y sus manos buscaban algo que debía estar allí. Nunca había visto aquella puerta. De pronto, ella se volvió hacia mí, como girando sobre un eje, sonriendo y al momento el cuarto se oscureció. Y yo estuve de pie junto a la cama. No sé cómo había saltado al suelo, pero de pronto recobré la voz y lancé un horroroso y agudo chillido echando a correr por el pasillo, hasta que llegué al dormitorio de la señora Wyvner, cuya puerta empujé asustando a la pobre señora con mis gritos”.

 

Joseph Sheridan Le Fanu fue un escritor irlandés nacido en 1814. Contemporáneo de Edgar Allan Poe, no alcanzó la popularidad del estadounidense, aunque es un imprescindible a la hora de hablar de ghost stories. El fragmento leído en Una Clínica de Todo pertenece a una de sus historias más famosas: El fantasma de la señora de Crowl, cuya protagonista, que relata su vivencia en primera persona, es una niña de 13 años.

“Lo que le sucedió es que fue a la casa de su tía, que era la ama de llaves de la señora Crowl, en un caserón escondido en los bosques irlandeses. Un escenario fantástico para una ghost story. Y esta señora Crowl era muy viejita y tenía una historia un poco particular: en ese momento ella estaba postrada en su alcoba, no podía moverse de allí y tenía un pasado un poco extraño. De joven había sido muy bonita, se había casado con el señor Crowl, era su segunda esposa. Y coincidía su matrimonio con la desaparición del primer hijo del matrimonio del señor Crowl con otra señora. Nunca encontraron al heredero, entonces la descendencia era del segundo matrimonio, del cual ella formaba parte. Estando esa nena en esa casa temporariamente, fallece la señora Crowl. Y este sueño que ella tiene, vivencia, pasa unas noches posteriores al fallecimiento. Lo que encuentra era una puerta trampa y estaba escondido algo allí: el cadáver del niño desaparecido”, explicó Facundo.

Dale play y repasá el análisis completo sobre la obra de Sheridan Le Fanu en Radio Cantilo.

 

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