Interés General

¿Por qué es tan exitosa la nostalgia?

Aunque vivimos en la era de lo inmediato no podemos despegarnos de aquello que alguna vez nos hizo felices. Pero ese afán por recuperar el pasado guarda relación con la lógica del sistema capitalista que nos lleva a consumirlo de forma inconsciente.

Exclusivo web
¿Por qué es tan exitosa la nostalgia? - Radio Cantilo

jueves 13 Jun, 2019

“Todo tiempo pasado fue mejor”. Una frase con la que crecemos pero que no terminamos de comprender hasta llegar a la adultez. Quizás sea más recurrente para algunas personas que para otras, aunque la realidad es que todos en algún momento recaemos en el hecho de pensar que lo que ya vivimos fue algo maravilloso comparado con la realidad cotidiana del momento.

No hace falta ser un especialista en el campo de las ciencias para entender que por la propia naturaleza del ser humano, en muchos casos, no terminamos de valorar lo que tenemos hasta que ya no está más con nosotros. Y ahí es cuando comienza a funcionar el mecanismo de recuperar aquellos recuerdos que quedaron guardados en nuestras mentes como destellos de felicidad dentro de una vorágine cotidiana que nos devora con las obligaciones.

La palabra nostalgia está formada por dos términos de raíz griega. Nóstos, que significa el regreso al hogar, más precisamente “la vuelta a casa”, justamente ese lugar en el que encontramos la seguridad que afuera no, y de la palabra Álgos, que para la mitología helena representaba la figura del sufrimiento, de aquél anhelo por un momento o situación del pasado.

Según el campo de la psicología, la nostalgia es el sufrimiento de pensar en algo que se ha tenido y que hoy está extinto o cambiado. A menudo, nos provoca alegría que puede estar relacionada con algún ser querido, con un lugar, la música que escuchamos, las películas que vimos, los accesorios que tuvimos, las golosinas que comimos y la ropa que usamos, entre otros.

Hay una tendencia de querer volver al pasado porque es lo seguro, es lo que uno conoce. El futuro es incierto y al ser humano todo lo que tenga que ver con lo que no conoce le genera inseguridad, como una imposibilidad de apropiárselo. Entonces en situaciones en las que uno entra en la incertidumbre, lo que hace es ir a lo conocido”, explica la profesora y licenciada en Psicología María Carolina D’Agostino Mariani.

Hay una tendencia de querer volver al pasado porque es lo seguro
 

“Todo es retro. La ropa, por ejemplo, el volver a vestirse con el estilo de principios de los ’90. O con las golosinas, que vemos que vuelven, y quizás uno se las va a comprar pero no por su sabor sino por lo que representa, para tratar de buscar eso del pasado donde uno cree que era feliz, placentero y lo que mejor había. Todo pasado fue distinto. No mejor. Uno cuando tiende a recordar algo siempre es igual: lo primero que hace la memoria es olvidar, el recorte siempre es subjetivo. Es una construcción”, añade.

Esa construcción a la que se refiere está sostenida a través de sistema capitalista, ya que como señala la psicóloga, “si bien uno necesita que haya algo de la nostalgia, debido a que esto tiene que ver con un recuerdo lindo”, también es necesario considerar el hecho que a la sociedad de consumo no le conviene un depresivo, porque “el depresivo no consume”.

 

La era del vinilo

“El usuario verdaderamente apasionado va a recurrir a la fuente sin compresión. Va a querer tener el arte del disco, va a querer tener otra resolución de fidelidad y los va a escuchar con unos auriculares de la san puta, en su casa y con un buen equipo”, decía Luis Alberto Spinetta en agosto de 2008 durante una entrevista para la revista Rolling Stone, haciendo referencia al furor de los archivos en .mp3 y la diferencia con los discos de vinilo.

Casi once años después, aquél dilema en la forma de escuchar música ha cambiado. Aunque sabemos que el consumo vía streaming es hoy la forma más habitual de escuchar música, los números a nivel global demuestran que la tendencia de comprar discos de pasta es cada vez mayor.

En 2017 se vendieron más de 42,3 millones de discos de vinilo en todo el mundo, lo que en ese entonces reportaba un crecimiento del 36,6% según el informe de la Federación Internacional de Industria Fonográfica (IFPI, en inglés).

Para 2018 la venta de discos representó el 3,7% (631,4 millones de dólares) de todos los ingresos del mercado musical y según dio a conocer la Asociación de Minoristas del Entretenimiento (ERA, por sus iniciales en inglés), la venta de vinilos en la industria británica generó más dinero que Youtube y crecieron un 6,6% con respecto al año anterior, movilizando 57,1 millones de libras.

Para 2018 la venta de discos de vinilo representó el 3,7% (631,4 millones de dólares) del mercado musical de todo el mundo
 

“El vinilo había quedado demodé, y hoy hasta se vuelven a vender los reproductores winkos. El capitalismo necesita vender, entonces ese juego de ir y venir al pasado es lo que hace que la gente siga consumiendo. Si la gente se parase a pensar que no todo pasado fue mejor, se terminaría el negocio”, reflexiona D’Agostino Mariani.

 

Disney y su fábrica de remakes

A estas alturas no resulta novedoso que la multinacional dedicada al entretenimiento con más poder e influencia en todo el mundo anuncie el lanzamiento de una reversión de alguno de sus clásicos. De hecho, 2019 se destacará por el año en el que se estrenaron tres films de estas características: Dumbo, Aladdin y El Rey León.

Mientras que en los últimos años fuimos testigos de la reaparición de películas como Alicia en el País de las Maravillas (2010), Cenicienta (2015), El libro de la selva (2016), La Bella y la Bestia (2017), y Christopher Robin (2018), donde interviene Winnie the Pooh.

La mayoría de estos films causaron un gran revuelo y expectativa por parte de un público de edad variada. De hecho en algunos casos como el de “El Rey León” que regresa a 25 años de su estreno original, provocó una oleada de emoción en millones de personas de todo el mundo.

Sin embargo, detrás de estos rimbombantes regresos a la pantalla grande se esconde la duda acerca de los motivos que llevaron a Disney a hacerlos volver. “Hasta qué punto es captar la nostalgia y hasta dónde es un ‘con qué más nos van a estimular’”, se plantea la Psicóloga. Al tiempo que añade, “se necesita que uno esté constantemente consumiendo y volver a lo seguro. Esto capta más público y genera puntos de encuentros entre los padres y abuelos que van a ver esa película con sus hijos o nietos. Gente de distintas generaciones compartiendo el momento y apropiándose de eso”.

 

Golosinas, accesorios y vestimenta

¿Cuánto de factor emotivo hay al momento de volver a comer esa golosina que disfrutabas en el recreo de tu escuela o cuando te enamoraste por primera vez? ¿Alguna vez te pasó de entrar al quiosco y, al ver que se había puesto a la venta nuevamente, no dudaste en comprarla? El regreso del Milka Nussini o el Lila Pause, así como la vuelta de la oblea Graffiti son algunos ejemplos claros de cómo opera el mercado capitalista en el consumo de un producto.

Pensemos qué puede llegar a suceder si de repente nos encontremos con que los Tubby 3 y 4 están nuevamente a la venta. Seguramente un aluvión de personas que crecieron entre los ’60, ’70 y ’80 iría corriendo a comprarlos, no tanto por su sabor sino por lo que rememoraría el acto de comer esa misma golosina que disfrutaban años atrás.

¿Qué pasaría si se volviesen a vender golosinas como el Tubby 3 o 4? Seguramente un aluvión de fanáticos iría corriendo a comprarlas.
 

Lo mismo ocurre con la moda, la misma vestimenta con la que se distinguía al movimiento grunge a principios de los ’90 se exhibe en las vidrieras de las casas de ropa más importantes del mundo. Además, por supuesto, de otros diseños similares a la ropa de los ’70 y ’80 pero con ligeros ajustes en su confección.

Pensemos en las cámaras Polaroid, firma que revolucionó el mercado fotográfico por brindarle la posibilidad al público de obtener esa imagen de forma instantánea. Sin embargo, en 2007, con la salida del iPhone se dejaron de fabricar ya que no podían competir contra tanta tecnología. Aunque para 2016 la empresa Amazon aseguraba que el producto más vendido en la navidad de ese año habían sido las películas para fotografías instantáneas de Fuji.

Como contrapartida, las grandes empresas desarrolladoras de aplicaciones se encargaron de aunar ese factor nostálgico de los usuarios con lo más novedoso de la tecnología, y así es que hoy aplicaciones como Instagram o Snapchat se destacan por tener filtros vintage que logran transformar una fotografía del presente en una tomada hace más de 30 años.

“Si uno pudiera dejar de pensar que todo lo de antes era mejor, podríamos pensar en un proyecto a futuro mucho más rico. El ser humano tiene esa necesidad, y la cultura occidental es así, por la lógica que manejamos. Cuantos más recuerdos tengo o mejor era yo en el pasado, más seguro y mejor me siento conmigo mismo”, concluye la Psicóloga.

Publicidad

LEETE TAMBIÉN...