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Por lo menos así lo digo yo: “Signos”

El periodista Diego Giordano y Mariano Esain de Valle de Muñecas brindan sus apreciaciones alrededor del tercer disco de Soda Stereo.

Por lo menos así lo digo yo: “Signos” - Radio Cantilo

martes 28 May, 2019

 

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Por lo menos así lo digo yo

Signos (1986) marcó un antes y un después en la carrera de Soda Stereo. Su gira promocional llevó a Gustavo Cerati, Charly Alberti y Zeta Bosio a recorrer Latinoamérica con shows en Chile, Paraguay, Perú, Bolivia, Ecuador, Colombia, Costa Rica, México y Venezuela.

 

En una nueva entrega de Por lo menos así lo digo yo, el equipo de El Beat de la Cuestión charló con el periodista Diego Giordano y Mariano Esain, líder de Valle de Muñecas sobre Signos, canción que le da nombre a la tercera placa de la banda.

 

Mariano  Esain – Músico

 

 

“Primero debería aclarar que de chico nunca fui muy fan de Soda Stereo. Hablo desde un lugar más analítico que personal, me crucé más con ellos en Dynamo con temas como ‘En Remolinos’, ‘Texturas’ o ‘Primavera 0’. Creo que canciones como ‘Signos’ o ‘Prófugos’ son los que mejor definen lo que Soda es musicalmente en el inconsciente colectivo. Signos, obviando los hits, es un disco bastante oscuro, que remite a The Head on the Door de The Cure u Ocean Rain de Echo and the Bunnymen. Siempre me gustó el estribillo y el pianito de la introducción pero la letra en plan medio sexy o seductor no me gusta tanto, y además es un poco largo como las canciones de esos años. Lo que más admiro de Gustavo no es su faceta de compositor, letrista o guitarrista, para mí su máximo aporte al rock argentino es haber sido uno de los primeros en pensar la producción de un disco, en darle bola a eso y hacer un arte de eso. Como soy compositor aprecio eso de los músicos y lo admiro”.

Diego Giordano – Periodista

 

 

“No es casual que el disco se llame Signos, porque la letra de la canción tiene alusiones a esos significados ambiguos: figuras sin definir, el ocultamiento de las verdaderas intenciones o la necesidad de completar el sentido de las señales recibidas, como uniendo fisuras. Este último ejemplo también puede leerse como una referencia velada a las turbulencias por las que atravesaba Gustavo Cerati en su vida personal de aquel momento. A mediados de los 80’s, estar fisurado tenía una connotación ligada al tema de las drogas. Si escuchan entre las estrofas, aparecen unos interludios de cuatro compases donde aparece la trompeta de Diego Urcola, reemplazando la voz de Cerati. Lo que tiene de interesante esto es que Gustavo le pidió que improvisara sin escuchar la canción, sólo le pasó la tonalidad y luego eligió la parte que más le gustaba. Otra cosa que me parece interesante es cómo aparece en un rol protagónico la guitarra acústica. Él siempre componía en la guitarra criolla, lo que pasa es que en los primeros dos discos optó por un sonido más eléctrico”.

 

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