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Números Redondos: A 30 años del partido contra Italia por la semifinal del Mundial ‘90

Un 3 de julio de 1990 nuestra selección argentina daba quizás uno de los partidos más recordados por la patria futbolera.

Números Redondos: A 30 años del partido contra Italia por la semifinal del Mundial ‘90 - Radio Cantilo

lunes 06 Jul, 2020

Estamos en Italia, puntualmente en la ciudad de Nápoles. Es el mundial y venimos de ser los últimos campeones. Esta noche se juega la semifinal contra el local, nada más ni nada menos. Y para llegar hasta acá hemos pasado de todo:

Una fractura del arquero Nery Pumpido en el segundo encuentro de los siete partidos del evento que lo obligó a dejar el puesto. Diego Maradona y su tobillo destruido; Oscar Ruggeri con pubalgia, Ricardo Giusti con un problema en la pantorrilla que le impidió jugar los primeros partidos; gran parte del plantel había tenido varias lesiones en los últimos cuatro años transcurridos entre el mundial de México y este, por lo que no habían llegado al 100% al encuentro.

Carlos Bilardo analizaba meticulosamente el estado de sus jugadores partido a partido, leía muy bien a los rivales lo que daba confianza al plantel a pesar de los problemas físicos, y ante los sucesos acontecidos apareció una figura clave para este mundial: Sergio Goycochea con apenas 26 años de edad.

El “Goyco” cuenta que lo que vivió por aquel entonces fue una locura, viajó como tercer arquero, “ese que no juega nunca y que ni siquiera se viste para ir al banco”, y que cuando regresó al país finalizado el mundial, no podía caminar por la calle.

Pongámonos en contexto: en aquella época no había entrenador de arqueros, no había YouTube para analizar las jugadas rivales (faltaban aún 15 años para que aparezca de hecho) y tampoco Goycochea había jugado antes contra estos rivales europeos, en ese momento el arquero atajaba en Millonarios de Colombia. Con la lesión de Nery se encuentra de pronto saliendo a la cancha y ante la pregunta por los nervios de aquel reemplazo dice que la presión no la sintió en ese momento sino en los partidos posteriores porque “ahí había más tiempo para pensar”. Se decía por ese entonces que alguien más sería el arquero de la selección, que Goycochea era solo temporal. Rumores que Bilardo se encargó de desmentir al propio Sergio en una oportunidad. “El arquero vas a ser vos hasta el final”.

En los días previos al encuentro contra el local, el plantel argentino ya sentía la presión y las burlas del pueblo italiano. Los daban por muertos, había que ganarle al dueño de casa que venía con el autoestima inflada y un gran desempeño en los partidos jugados. Los propios jugadores rivales se manifestaban ante la prensa como finalistas, estaban confiados. Pero sin embargo este contexto según cuentan los propios miembros del seleccionado argentino, les dió fuerzas, los motivó. “No vamos a dejar de pelear hasta el final, vinimos a jugar los siete partidos”. Y por aquel entonces las palabras motivadoras de Bilardo eran fundamentales.

Burruchaga en una nota a La Nación recuerda: “No respetaron que enfrente estaba el campeón del mundo. Y en la conferencia de prensa del día anterior, Diego les dice a los napolitanos: ‘Piensen que mañana los italianos van a querer que ustedes sean italianos, pero cuando pase el partido los van a volver a tratar como napolitanos’. Por algo pasan las cosas, por algo nos tocó jugar el partido justo ahí, en la tierra de Diego”

El día del partido llega, y al momento del himno se escucha al estadio colmado de italianos silbar nuestra canción patria. Maradona ofuscado comienza a insultarlos, el pueblo que tanto lo veneraba le estaba dando la espalda y cometiendo una gran falta de respeto.

En ese clima se desarrolló el encuentro. Lo que pasó es bien conocido por todos, Italia mete un gol, Argentina lo empata con uno de Caniggia. Se lleva a cabo un alargue polémico (el árbitro del partido, el francés Michel Vautrot se “olvida” de pitar el final y se juegan 8 minutos extras en donde nadie mete ningún gol) y así llegamos a la definición por penales.

El Goyco preciso en su tarea, atajó dos penales claves: el primero pateado por Roberto Donadoni y el segundo, el memorable, pateado por Aldo Serena. A continuación Sergio corre con el puño en alto con un estadio enmudecido y con un equipo argentino colmado de felicidad.

Del buzo característico de aquel entonces, Goyco cuenta que lo tiene todavía y que es invaluable, aunque le han ofrecido plata por él, “una vez me lo quisieron comprar por u$D 50.000 y no lo vendí”, cuenta. No tiene varios del mismo diseño, tiene solo ese, que es el mismo que se usó en los últimos 4 partidos.

En una nota a Infobae Sergio Goycochea recuerda “La historia es así. Nery se saca el gris por la derrota con Camerún. Entonces jugamos con uno verde contra la URSS. Se fractura Pumpido. Otra mala. Yo me dejo ese buzo para el partido con Rumania. Pero cuando empieza la fase en octavos de final, digo “me voy a poner esta nueva camiseta”. Y arrancó ahí con Brasil. Después repetí contra Yugoslavia, Italia, y en la final con Alemania”.

La llegada de ese equipo se celebró como una victoria, a pesar de haber perdido la final contra Alemania. Goycochea cuenta que tardaron 5 horas en llegar desde Ezeiza hasta casa Rosada, ellos no sabían que se dirigían hacia allí, de hecho salieron al balcón a saludar como si fueran campeones, es que la gente se los hacía sentir. En ese momento la transmisión radial era la que relataba por donde iba el micro que llevaba al equipo y la gente se les aparecía en el trayecto para saludarlos. El único que mencionaba por aquellos tiempos que no festejaría un segundo lugar era Diego.

La polémica de la final se la dejamos a otro, la historia pudo ser diferente por un montón de cuestiones, ya nos quedará por siempre ese sabor agridulce que tiene lo que estuvo tan cerca de lograrse, pero finalmente no pudo ser. La cuestión es que finalmente Argentina quedó segunda y ante el recuerdo de ese mundial, aún hay nostalgia y emoción por ese equipo y por su hazaña.

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