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“Números redondos”: A 20 años de la muerte de Rodrigo

El cuartetero con más rock de la historia fallecía un 24 de junio de 2000, cuando estaba en el pico máximo de su carrera, cuando tenía tan solo 27 años. Por eso acá le rendimos homenaje.

“Números redondos”: A 20 años de la muerte de Rodrigo - Radio Cantilo

miércoles 24 Jun, 2020

 

Todos en este país saben quién fue Rodrigo, al menos aquellos que tengan más de 20 años. Es que más allá de la fama y popularidad que le daba su música de cuarteto era un personaje carismático que recorría múltiples programas en el prime time, allá por el año 2000.

Y ahí en la cresta de la ola perdió la vida, viviendo a dos mil, pasado de rosca en una autopista a la madrugada, con una maniobra que terminó con el sueño de este cordobés que había venido a Buenos Aires a triunfar.

Vamos a repasar un poco de su vida y sobre todo de los eventos más importantes de su carrera que paradójicamente también cumplen 20 años porque todo sucedió en un lapso de pocos meses.

Rodrigo nació el 24 de mayo de 1973, en Córdoba, su padre era dueño de una disquería y productor musical de Columbia Records y de BMG, una subsidiaria de Sony Music Entertainment. Su madre, Beatriz Olave, era dueña de un quiosco y compositora. Su primera aparición en público fue a los dos años de edad, en un programa de televisión denominado Fiesta del Cuarteto, en el que fue subido al escenario por Juan Carlos “La Mona” Jiménez, el cual era muy amigo de su madre.

A los 11 cantaba de vez en cuando con una banda local llamada Chebere, a los 12 deja la escuela, trabaja en la disquería con su papá, un músico amigo lo oye cantar y lo contrata para girar con su banda, Manto Negro. Por primera vez Rodrigo cobraría por su faceta de músico.

A los 15 años empieza como solista, lentamente y fomentado por su padre, mete algunos álbumes sin trascendencia, con un estilo pop rock melódico que no tenía nada que ver con su pasión cuartetera.

En 1993 fallece su padre en medio de una carrera que empezaba a dar sus frutos. La historia la vimos en la película, su padre muere en sus brazos, a causa de un ataque al corazón con 46 años de edad. Tras esto, “el potro” se deprime y se aleja de la escena musical por varios meses.

Pasó por los sellos Polygram y Sony con alguno que otro disco de escaso éxito, y recién para 1996 tiene el quiebre de su carrera: firmó con Magenta Discos, algo así como las grandes ligas de la movida tropical, y a partir de esto todo sería diferente.

En enero de 2000 realizó 49 conciertos en nueve días, uno de ellos frente de más de cien mil personas en Mar del Plata. Tras el éxito del verano llegaba abril y rompería un récord al lograr llenar durante trece noches consecutivas el estadio Luna Park. Además del espectáculo, Rodrigo también estaba realizando entre veinticinco y treinta conciertos semanales, incluyendo discotecas, televisión y otros eventos.

Ese mismo año se encontró con Diego Armando Maradona, uno de sus ídolos, a quien le dedicó un tema titulado “La mano de Dios”.

Afectado por su estilo de vida y por las disputas con Magenta Records, “El Potro” anunció su inminente retiro el 10 de abril de ese mismo año, según había dicho iba a terminar sus conciertos programados, incluyendo una gira de conciertos en países de Sudamérica como Uruguay, Venezuela, Perú, Brasil, Chile, Puerto Rico y la ciudad de Miami en los Estados Unidos.

En su última actuación en directo, fijada para el 25 de diciembre de 2000 en el estadio de River, iba a ser publicada como su último álbum bajo el título de Adiós Rodrigo. Rodrigo pensaba convertirse en productor musical y trasladarse a los Estados Unidos para vivir.

Esas últimas horas fueron como su vida por aquel entonces, caóticas y vertiginosas. El 23 de junio de 2000 luego de grabar para el programa de Guinzburg “La biblia y el calefón”, el ídolo cuartetero se retira a cenar con la madre de su hijo y unos compañeros de la banda. Allí se encuentra con Fernando Olmedo, hijo del recordado comediante, a quien lo invita a asistir al recital que daría esa noche en Escándalo Bailable en nuestra querida City Bell, partido de La Plata. Antes realiza una nota para el programa de tv “El rayo”, entrevistado por el movilero de entonces Nacho Goano, a quien también lo desafía entre risas a acompañarlo al recital y sentir en carne propia la energía de su público.

Todo esto claro, queda registrado en video, el joven cordobés era ídolo de multitudes, lo bailaban todas las clases sociales, y la TV no quería perderse ni una parte de la extraordinaria y desenfrenada vida del cantante.

Noche de ritmo y sustancia, realiza el último recital de su vida con una remera del programa de tv que lo acompañaba, por un lapso aproximado de 2 horas ante una multitud desenfrenada.

Dicen muchas cosas de esos minutos finales, entre ellas que ofrecieron a Rodrigo quedarse un rato más en el boliche para descansar antes de manejar, incluso hace poco Patricia la madre de su hijo Ramiro, contó en tv que el cantante esa noche había consumido alguna sustancia. Cuentan también que el potro estaba asustado, bajo amenazas de muerte y que incluso había recibido en su casa un tiempo antes una bala con su nombre en ella.

Finalmente sucede lo que ya sabemos, el cuartetero se retira a toda velocidad por la autopista Buenos Aires – La Plata, cuando es encerrado por otro vehículo, conducido por el empresario Alfredo Pesquera. Esto lo enfurece y comienza una contienda entre automovilistas, Rodrigo acelera e intenta encerrar al otro vehículo, devolviendole el favor. Con esta maniobra y a toda velocidad, termina perdiendo el control e impactando con la barrera de contención. Al no llevar cinturón de seguridad, sale expulsado de su camioneta y pierde la vida en el acto.

Quedará para el recuerdo esa foto de la autopista en la madrugada que dejaba ver sólo unas botas texanas en un cuerpo cubierto con una manta blanca. A continuación todo sería conmoción en los medios de comunicación por este cantante carismático al que quería mucha gente: un velorio al que asistieron cientos de personas entre ellas muchos famosos del mundo del espectáculo y un santuario en Berazategui a la altura del siniestro al que llegaban desde todas partes del país a dejarle sus respetos.

En cada fiesta y celebración aún hoy pueden escucharse los temas de Rodrigo, el embajador de la música de cuarteto que trascendió fronteras. Él ya lo sabía y así lo comentaba en una nota por aquella época “Pensar en la muerte… hoy puedo quedarme tranquilo porque se que no me muero mas, se que voy a estar en cada canción, en la gente, en la cabeza de ellos y en todo, hoy esto está vivo por siempre”.

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