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Neil Peart y un solo de batería con historia

El músico falleció el 7 de enero y en Hagan Correr La Voz lo recordaron de la mejor manera: repasando la historia de una de sus más grandes composiciones. Revivilo en esta nota.

Neil Peart y un solo de batería con historia - Radio Cantilo

lunes 13 Ene, 2020

El pasado 7 de enero, en California, murió Neil Peart, histórico baterista de Rush. A sus 67 años, el músico canadiense falleció víctima de un tumor cerebral. Pero su legado musical, que marcó a más de una generación, continúa latente. Compositor e intérprete, Neil le dio forma a míticas canciones de la banda y a solos instrumentales icónicos.

Uno de los temas que creó fue “Cygnus X-1”, incluído en el quinto disco de estudio del álbum y un clásico de la banda editado en 1977. Y en la gira por los 40 años del grupo, por supuesto, no podía quedarse afuera. Para ello, Neil decidió preparar un solo de batería que, curiosamente para él, pasó desapercibido para sus compañeros. Pero no así para otros colegas, como el baterista de Queens of the Stone Age, quien escribió que había sido impresaionista: “solamente era Neil tocando la batería. No había videos, no había secuencias. Nunca vi tanto flow, tanto color y tanto instinto libre delante de un kit de batería. Fue hermoso”.

Cuando ese comentario llegó a Neil, el músico decidió agradecerle también de manera pública. “Quisiera tratar de expresar cuánto significa para mí que alguien haya entendido de qué se trataba todo esto que yo estaba intentando lograr con ese solo. Es mi gran logro en la vida. Empecé a desarrollar este solo durante los meses previos de ensayo y estaba perplejo de que nadie me diera una devolución, ni siquiera mis compañeros de banda. A veces la gente toma la actitud de ‘ya sabemos que él sabe que es bueno, no necesita escucharlo de vuelta’. ¿Realmente no lo necesitamos? Especialmente cuando uno intenta empujar su propio talento para llevarlo a otro lado”, comenzó relatando en aquel entonces. “Día tras día, semana tras semana, después de ensayar esa parte del show, terminaba de redondear una parte del solo y terminaba preocupado por el silencio que había alrededor. ¿Qué significaba ese silencio? Me empecé a preocupar porque quizás mis ambiciones eran demasiado altas y estaba yendo hacia un lugar que sobreponía a lo que podía dar. A veces sucede, pero quizás esta vez era demasiado. Tampoco iba a andar preguntándole a cualquiera qué pasaba, porque tenía miedo de escuchar una respuesta que no quería. En cualquier caso, seguí avanzando. Más por una cuestión de fe. Pero poner esa dedicación de manera solitaria no fue fácil. Tenía una idea bastante vaga de cómo diseñar el solo, pero a la vez era bastante simple. Me quería acercar a la construcción total como si me hubiera sentado en la batería y empezara a tocar, para ejercitar la improvisación”, continuó.

Con más de 50 años detrás del instrumento, se había propuesto poner un pequeño ejemplo en cada parte del solo de todo lo que había aprendido en esas décadas. Todo tenía que estar presente allí. “Más allá de lo conceptual o técnico, sentí que había que armar una narración rítmica que representara lo que me había sucedido cuando en el verano de 1999 me volví a sentar en una batería después de una ausencia forzada de dos años. El día que me volví a sentar, sentí que tenía que tocar mi historia: la parte triste, la parte de los viajes, las pequeñas victorias, la parte de enojo, la parte de la pérdida y la parte de la locura”, explicó.

Mientras la banda se preparaba para aquel último gran tour que emprendieron juntos, Neil se dedicaba a armar pequeñas partes de ese solo, pensando en qué convenía poner, repetir, usar. Pero era consciente de que no siempre esos patrones iban a repetirse, porque en el vivo cualquier cosa podía suceder y la narrativa iba a dirigirse para otro lado. Allí se ponían en juego la estructura mental que había armado y que le servía de guía y la evolución natural del solo, cuyas características en muchas ocasiones nacían de la espontaneidad.

Sin embargo, a pesar de todas esas horas que dedicaba, sus compañeros no emitían una opinión al respecto. Fueron dos amigos cercanos quienes le expresaron sus sentimientos por primera vez. El primero de ellos, cuando le dijo que le había gustado y que sentía que tocaba una historia. El segundo, también baterista, en medio del tour le dijo que lo que había hecho “es como el matrimonio entre tu Yo compositor de letras y tu Yo baterista. Tiene fraseo, tiene texto y con todo eso sumado hace que la técnica no sea el facto, se destacan otras cosas”. Esas señales, sumado al comentario del músico de Queens of the Stone Age, lo dejaron descansar tranquilo: sabía que había cumplido su misión y que su composición había conmovido a alguien.

 

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