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Los vaivenes del lunfardo y la deformación actual del lenguaje

Mientras las nuevas generaciones continúan incorporando palabras y modismos estadounidenses hablamos con Otilia Da Veiga, presidenta de la Academia Porteña de Lunfardo, acerca de la dinámica del vocabulario popular y sus usos cotidianos.

Los vaivenes del lunfardo y la deformación actual del lenguaje - Radio Cantilo

lunes 03 Jun, 2019

 

Skere, ATR, Aqueni, Frienzone, Lit, Astilla, Yaqui son algunas de las palabras que dominan el vocabulario de aquella generación nacida a comienzos de 2000 en adelante para referirse a diferentes situaciones o estados de ánimo. Se tratan de un léxico que mezcla su origen extranjero con deformaciones vocales del castellano o siglas que resumen frases, y que hoy en día son moneda corriente entre los más jóvenes.

Quizás en algunos años se transformen en parte de lo que consideramos el lunfardo, es decir como esa jerga surgida entre los habitantes de la Cuidad de Buenos Aires y alrededores a fines del siglo XIX que con el paso de los años se transformó en parte del habla coloquial.

Así como alguna vez se habló del afano, el bondi, el chamuyo, la guita, los malandras, el tuje, de morfar y del quilombo, todos términos aceptados en el vocabulario cotidiano, lo mismo puede llegar a suceder dentro de algunos años con estos términos centennials.

Sin embargo, esto dependerá de la Academia Porteña de Lunfardo, un organismo dedicado al estudio de estas palabras y su aplicación, que nació en 1962 con el objetivo de registrar esos términos que “andaban en un limbo lingüístico para incorporarlas”, ya que como define Da Veiga, “el pueblo es el que hace al idioma”.

La Academia Porteña del Lunfardo es una institución privada sin fines de lucro, cuyo objetivo primordial es la investigación lingüística, y en particular el estudio de la evolución del habla coloquial de Buenos Aires y de otras ciudades argentinas. Sus fines se extienden, además, al estudio, valorización y difusión de todos los aspectos que conforman la cultura popular de Buenos Aires, que son –aparte del lenguaje– la música, el canto, la literatura, la historia, la arquitectura y el arte porteños.

 

Anualmente incorporamos más de 70 nuevos términos a nuestro vocabulario cotidiano
 

“Los puristas del lenguaje lo tomaron en aquél entonces como una excentricidad, porque las palabras venían de un circuito de marginalidad y no aceptaban esta idea”, relata la Presidenta de dicha academia. Al tiempo que explica que “rescatamos las palabras del habla popular y les buscamos el origen. Todas tienen un sello de nacimiento, que vienen del latín o griego, aunque estas palabras no tienen prosapia aunque se han instalado en el habla popular. Las palabras no pueden servir para un escrito formal, no son académicas, pero están”, casi como un paralelismo con lo que ocurre en la actualidad con esos términos que aplican actualmente los más jóvenes.

Según informa Da Veiga, son 28 académicos los que trabajan en el estudio de casi 2.000 términos del lunfardo y reconoce que anualmente se incorporan más de 70 palabras nuevas a nuestra habla.

Consultada acerca del tiempo que debe transcurrir para considerarse dentro de esta categoría, aclara que “las palabras dependen del tiempo que estén en uso, algunas por ejemplo de la década del ‘70 no han trascendido como ‘tirame las agujas’. Esos son los misterios del habla popular, porque depende del tiempo, por ejemplo 50, 60 o 70 años para que pueda considerarse un ‘argentinismo’”.

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