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Los tres escenarios de la misma función: Ley de aborto y la media sanción

En las calles, en las redes y en el Congreso. Las 22 horas verdes por la Ley de aborto legal, seguro y gratuito en Argentina.

Los tres escenarios de la misma función: Ley de aborto y la media sanción - Radio Cantilo

domingo 17 Jun, 2018

Afuera

Cerca que de las seis de la tarde el sol se escondió, y el frío húmedo caló en las piernas, las manos y los pies de lxs que se iban apostando a las afueras del Congreso de la Nación. No había pañuelo verde, bufanda o frazada que lo aliviane. La noche del 13 de junio iba a ser brutal, helada y tal vez por todo eso, heroica.

Del lado verde de la Plaza de los dos Congresos, la energía de la multitud sufrió una suerte de ciclotimia. No hubo un clima anímico rector. Mucho dependió de las noticias que llegaban del Congreso: el poroteo, los indecisos, los discursos que rebotaban en la pantalla grande de la esquina de Callao, el frío y la emoción, que hora tras hora se iba comiendo la cancha. Grupos incontables de adolescentes se pasaban los mates y las cervezas mientras una le pintaba la cara de verde a la otra. De repente todo era Glitter y sororidad, los “pasá, pasá, tranquila”, “vos andá al kiosco, yo te cuido las cosas”, “te acompaño, no vayas sola”, “¿nos quedamos un rato más?” eran las negociaciones en la calle cuando en el recinto se peleaban a capa y espada en rechazo o a favor de la legalización del aborto clandestino. Las organizaciones sociales usaron las banderas de colcha y las fogatas improvisadas cobijaron a los desorganizados que se sumaban al montón. No hubo momento sin canto, no hubo abrazo sin afecto ni espera sin cierto temor.

La calle ponía en relieve dos meses de debates, los años de espera para las viejas, y la escandalosa fuerza de las más chicas. La consigna era cantada, masiva y contundente: las mujeres tienen derecho a decidir sobre sus cuerpos y el Estado nos tiene que reconocer.

Cuando cayó la noche, la chance de llevar el proyecto al Senado era del exacto 50%. Con 126 votos en contra y 126 a favor, todo era mitad esperanza y mitad temor. “Che, sigue medio empatado. Armemos la carpa, me quiero distraer”. María no pasa los 30 años y tiene muchos rulos. Con sus compañeras y compañeros de militancia se pusieron a organizar el campamento para que todos puedan “dormir”, y otros prendieron el fuego. En María se podía resumir la cara de muchas chicas en vigilia: cantaban las canciones con una sonrisa, pero seguían el poroteo por twitter con preocupación.

“Yo me debería haber ido a casa, pero llego allá y me siento mal. Es como que tengo que estar acá ¿me entendés?” Noemí es docente jubilada de Caballito. Sus nietas “andan por acá con otras nenas, están como locas”, y su hija no pudo estar porque tenía que trabajar. Noemí sintió el llamado como personal: “A mí no me pasó esto. Veo que las nenas te hablan de que son sus cuerpos y sus elecciones, hablan de la igualdad de género y yo, que querés que te diga, yo no llegué a todo eso. Bueno, llego ahora. Llego con ellas y eso está bueno. Nunca es tarde para sentir estas cosas”.

A una cuadra exacta de Noemí,  tras el agite de Miss Bolivia, Jimena Barón se subió al escenario, y se sacó el abrigo para mostrar su look bien warrior, levantando a la masa con un grito indio. El tiempo pasaba y en el Congreso se empezó a sentir el calor en la helada de la calle que aclamaba y rugía, gritando, ansiando.

Adentro

“¿Qué hacemos con los perritos cuando nacen? No los abortamos. Los damos en adopción”. Uno de los discrusos más abucheados de la jornada fue el de la Diputada Nacional Estela Regidor, que comparó la gestación de una mujer con la de los perros:

En el recinto se escucharon los más contundentes y absurdos discursos de los que se tengan registro. El Diputado de Cambiemos Daniel Lipovetzky lo definió: “esto está liderado por la multi partidaria de mujeres”:

Y así se jugó: del lado verde lideraron la discusión Donda, Bregmann, Lospennato, Mendoza, Macha, o Del Plá. Del lado celeste Olmedo, Massot, Montenegro. La batalla voto a voto reventó cerca de las cuatro de la madrugada, cuando el Diputado Garretón, tras horas y horas de aparente inclinación por la positiva manifestó su voto en contra. La tensión aumentó y los números no cerraban: 128 por el no, contra 126 por el sí a la legalización de la interrupción del embarazo. La discusión pasó a otro terreno: ¿Qué pasaría afuera si la votación se inclina por el rechazo? Los celestes pidieron que se corten los discursos, que se vote antes del amanecer. La respuesta verde fue la contraria: se votaría cerca de las 10 de la mañana, y con más de 200.000 mujeres en la calle.

Pasadas las seis de la mañana del jueves, algunas diputadas salieron a llamar a los militantes. “Necesitamos que nos sigan acompañando en las calles”:

En las redes:

A menos de dos horas del cierre de intervenciones, una noticia sacudió las redes sociales, la calle y el recinto: los Diputados de La Pampa votarán a favor del proyecto y la votación, treinta segundos después, se había dado vuelta:

En el recinto y en la calle, las periodistas  (y sus respectivos medios), actrices y escritoras argentinas  funcionaron como fuente de información y como mensajeras de la lucha a los oídos de los Diputados. El papel de Ingrid Beck, Claudia Piñeiro, María O´ Donnel, Luciana Peker, Marcela Ojeda y tantas otras,  como también de medios LatFem, Revista Anfibia, Cosecha Roja, Economía Feminista, Futurock, fue crucial durante el poroteo y las horas previas  a la votación. Las actrices argentinas que lideraron todo el proceso hasta llegar al recinto también hicieron marca personal desde Twitter:

La red social también se hizo eco viral del preocupante nivel discursivo y argumentativo de algunos representantes:

Afuera, adentro y en las redes:

La marea hizo presión, al centro y adelante. Para las nueve de la mañana en las afueras del recinto no entraba un alfiler. Las casi 24 horas de manifestación hacían mella en muchas de las personas que ahora simplemente “aguantaban” a la votación. El voto a favor del Diputado del Pro Carlos Roma, de Tierra del Fuego, cerró los números con los que se soñaba. Con 4 votos positivos por encima del rechazo, los comentarios y gritos de guerra cambiaron de color: “Vamos que sale”, “va a ser Ley” se coreaba, tuiteaba y aclamaba en todos lados. El últimos discurso lo dio la Diputada Silvia Lospennegui y le dedicó lo que podía vaticinarse como un triunfo a “las sororas” de todo el movimiento feminista:

 El cierre de su discurso generó una explosión de llanto y risa nerviosa. La final, porque así se vivió, llegó con el “se va a votar” que resonó en toda la plaza cuando el Presidente de la Cámara de Diputados, Emilio Monzó, anunció el momento de la votación:

 

Cinthya es psicopedagoga y fue la plaza sola. Cuando vio el afirmativo verde en la pantalla, se abrazó con dos desconocidos que estaban trabajando para distintas radios de otra ciudad. Con una mano aguantó la avalancha en la espalda de su amigo circunstancial y con la otra se sacó los anteojos para llorar en paz. Daniela se dio vuelta y se subió a upa de una compañera de militancia. Lloraron por las 22 horas que llevaban sin dormir, y la cantidad de chicas que necesitan de la Ley en los barrios que militan. Mariana se enteró al bajar del subte y se abrazó con su amiga, a los saltos, en el medio de la calle. Julieta se enteró antes de llegar a trabajar, y cuando entró abrazó a una compañera que le devolvió el abrazo. Paula lloró entre la multitud, y escribió cosas geniales en la inspiración. Ayelén se enteró trabajando, y acomodó el pañuelo verde con una sonrisa indisimulable. Carolina sacó fotos que registraron el impacto de la media sanción, y se secó las lágrimas quince minutos más tarde:

PH: Carolina Avila

Sobrevolando todo análisis político que puede hacerse al leer la letra chica de cada voto, rédito y resistencia de los sectores de poder en la Argentina, llegó al Senado un proyecto que busca la legalización de una práctica milenaria en el mundo,  y quiere poner al Estado al frente de esa situación. Llegó al Senado un debate que al frente tiene a las mujeres, sus libertades y horizontes a futuro. Miles de mujeres argentinas reclaman esta Ley como urgente, como deuda de salud pública y derecho que debe admitirse. Ellas fueron las protagonistas en la calle, en el recinto y en las redes sociales de una jornada histórica, política y de avance. Ellas quieren un cambio de paradigma, un derecho que ha sido negado, una discusión despegada de toda carga moral o religiosa. Ellas son hoy las que hacen política como nadie en Argentina, y eso ya es un triunfo.

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