×

Novedades

Jueves de cuentos: El mayor de mis defectos

El Gallo eligió el famoso relato de Roberto Fontanarrosa para ponerle voz. Entrá a la nota y revivilo.

Jueves de cuentos: El mayor de mis defectos - Radio Cantilo

jueves 30 May, 2019

“¿Sabés cuál es el mayor de mis defectos, viejo? Soy muy sincero. Soy demasiado sincero. Yo te tengo que decir una cosa y te la digo. No me callo ¿viste? Yo sé que a veces es mejor callarse, quedarse en el molde, mandarse a guardar, pero ¿qué querés que te diga? Yo soy así. Por ejemplo, cuando veo alguna injusticia, alguna cosa injusta, no me puedo quedar callado. Y te digo, te digo, yo sé que más de una vez más vale no hablar ¿viste? es más inteligente, más diplomático, salís ganando si te quedás en el molde pero, bueno, es un defecto, como cualquier defecto de cualquier ser humano. Yo te digo que me he metido en más de un quilombo por ser como soy. Muchas veces los amigos me dicen ‘quedate callado, no abrás la boca’ pero ¿viste? uno es así, qué le vamos a hacer. Entonces hay cosas que no las puedo escuchar sin decir algo, mi viejo. Porque uno escucha decir una sarta de pelotudeces que te da en el quinto forro de las pelotas. A mí no me la van a venir a contar, a mí no me la van a venir a vender cambiada, porque yo estuve también allá. ¿O no estuve yo también allá? ¿A mí me la van a venir a contar? Entonces aparece un tipo como este y te cuenta esas historias de que se ha cogido a todas las minas habidas y por haber en Europa y te aseguro que a mí me hace reír las bolas, no me vengás. Porque este tipo que estuvo recién acá, y que yo me quedé bien callado la boca porque no sé si será amigo tuyo o qué será; este tipo, te cuenta la mitad de la historia, no te cuenta todo el asunto como es en realidad. Entonces yo sí, te garanto, te puedo contar cómo es la verdad de la milanesa, con las buenas y las malas, que no es lo que te contó el muchacho este, que no sé si será amigo tuyo o qué será. Y te digo más, esto que te voy a contar no se lo he contado a nadie, porque si yo tengo algún defecto, ese es el de la discreción. Yo soy muy discreto, viejo. Soy una tumba. Yo no te voy a andar ventilando, como este nabo, que me voltié esta mina o aquella otra. En esos casos hay que ser más reservado, yo creo. Pienso ¿no? Y te digo que esto de la discreción es un defecto porque a veces uno tiene que saber venderse, vender tu imagen ¿viste? Si no lo hace uno, ¿quién lo va a hacer? Aparece cada nabo que se viene a contar la Pasión y la pasa de Gardel y a uno, como es callado, no le dan ni pelota. Pero, es así, a mí no me gusta andar ventilando”.

“Entonces te cuento lo que me pasó cuando estuve en Israel. Porque yo estuve en Israel. Vos te preguntarás ¿qué carajo hacía este tipo en Israel? Bueno, yo estuve en Israel porque yo, aunque vos no lo creas, soy muy creyente ¿viste? Cada uno en lo suyo. Y así como yo respeto tus creencias, yo te exijo que vos respetés las mías. Creo que eso es lo más justo. No sé. Pienso. Y así soy para todo, porque si yo tengo algún defecto es el de ser muy respetuoso. Muy respetuoso. Muy estricto. Yo soy respetuoso con vos pero ¡ojo! vos tenés que ser respetuoso conmigo ¿me entendés? Y, bueno, era la época del dólar barato, la vaquería andaba un vagón, entonces agarré unos verdes y me fui a Europa. Y, de paso, de paso, me corrí hasta Israel. Porque, además, yo conocía una piba que se había ido a estudiar a la Universidad de Beersheva. Beersheva es una ciudad universitaria ¿viste? Y esta piba, que era argentina, estaba estudiando ahí. Yo, en realidad, quería ir a Jerusalén, para ver el asunto del Muro de los Lamentos, el Vía Crucis y todas esas cosas. Correrme hasta Belén llegado el caso. Pero Beersheva tampoco me venía mal y ya hacía pie en lo de esta piba. Era una piba judía que yo me matraqueaba en un tiempo, hace mucho, pero le escribí y la piba me dijo que macanudo, que fuera a visitarla. Ventajas que da el hecho de que yo siempre me porté bien con ella ¿viste? Lo que te dije del respeto por todas las creencias religiosas. Bueno, caigo por Beersheva y ¡para qué te cuento! La de minas que había allí no te lo podés imaginar. Vos pensá, una ciudad de estudiantes, ¡estaba así de pendejas! Y allí, vos sabés cómo es la cosa, las minas son mucho más independientes, más superadas. Allá ellos saben que, en cualquier momento, se les arma el quilombo con los árabes, que, en cualquier momento, los palestinos les meten una bomba. Entonces ellos viven el presente, el día de hoy, no tanto hacer planes para el futuro ni un carajo. Si hay que coger, cogen, si hay que pelear, pelean, si hay que estudiar, estudian. Son así, es otra forma de ser. Y, te imaginás, vos llegás ahí, sos argentino y ¡para qué! No sabés la bola que te dan. Porque eso de los argentinos es cierto, es cierto. Pero ¡cuidado! Cuidado, porque yo te voy a contar bien el final de la milonga, que es lo que no contó el nabo éste que vino antes. Estos te cuentan la mitad de la historieta, entonces esperá que yo te cuente la otra parte”.

¿Querés escuchar cómo continúa esta historia? Dale play y no te pierdas otro Jueves de cuentos de la mano del Gallo Bluguermann en Hagan Correr La Voz.

 

Publicidad

LEETE TAMBIÉN...