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Historias de la mafia: Juan Galiffi

El Gallo Bluguermann repasó la vida del gángster que vivió en Rosario. Entrá a la nota y repasala.

Historias de la mafia: Juan Galiffi - Radio Cantilo

jueves 13 Jun, 2019

A comienzos del siglo XX la ciudad de Rosario era conocida como la Chicago argentina. Y en esa fama mucho tuvo que ver Juan Galiffi. Este hombre, que nació en Sicilia en 1982, había desembarcado en la provincia de Santa Fe en 1910, con apenas 18 años. Radicado en Gálvez, allí comenzó su ascenso: “lo primero que hace es ponerse como empleado de una fábrica. El tipo era muy dado para entablar contacto. De ser empleado fabril pasa a ser dueño de una peluquería, no está claro cómo, pero el tipo se pone un local. Y de pronto pasa a ser dueño de una fonda y ahí se llenaba de tipos pesados y Galiffi empieza a ser el nexo entre todos”, contó el Gallo.

Conocido popularmente como Chicho Grande, Galiffi en poco tiempo creó un emporio de caballos, compró viñedos en San Juan y en Mendoza, distribuía lo que llevaban otros pesos pesados de la mafia a Santa Fe. “En distintos lugares se lo conocía de distintas formas. En Gálvez era un comerciante laborioso. En San Juan, un bodeguero. En Buenos Aires un fabricante de muebles dedicado a la compra y venta de casa y terrenos. En Rosario, un inversor”, explicó el Gallo.

Por aquellos años, en Rosario había dos tipos de mafia: la mafia blanca, que era la que tenía acuerdos de convivencia con la policía; la mafia negra, que pasaban los límites establecidos con las fuerzas de seguridad. Galiffi estuvo de los dos lados. Fue su estancia del lado más oscuro la que lo llevó a caer, porque en aquel entonces, además de sus negocios en diversos puntos del país, también se dedicaba a secuestrar y a matar gente.

En 1932, Abel Ayerza Arning, un joven miembro de la alta sociedad argentina, fue secuestrado en Córdoba junto a Ricardo Hueyo, que era el hijo del entonces Ministro de Hacienda. Ante la presión política y de la Policía Federal, Hueyo fue liberado y ayudó a dar con el paradero de su amigo, cuya familia había decidido pagar el rescate. Sin embargo, las cosas no salieron como esperaban: por un problema en el mensaje que les avisaría a quienes tenían a Abel en cautiverio cuándo debían liberarlo, los hombres en lugar de dejarlo en libertad lo asesinaron.

Ese crimen dejó una herida abierta en la sociedad. Un año después, se encontró el cuerpo del joven y los miembros de la banda de Galiffi fueron condenados, mientras que el italiano no se hizo responsable ni fue encontrado culpable. Incluso declaró que las acusaciones que recaían sobre él eran todas calumnias. En ese mismo 1933, un hombre apareció para disputar el liderazgo de Galiffi pero no duró demasiado: murió ahorcado. Chicho Grande, una vez más, alegó que él nada tenía que ver con ese hecho.

Ante la presión social y el desmantelamiento de toda su organización, Galiffi regresó a su Italia natal, en donde entabló una amistad con Benito Mussolini. Allí murió diez años después, en 1943, durante un bombardeo en Milán.

Poné play y escuchá toda la historia de este mafioso que vivió entre nosotros.

 

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