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El verano del amor tiene buena vibra

Ante más de 15 mil personas, el festival dejó en evidencia que su crecimiento no es casualidad e integró lo mejor de las nuevas generaciones.

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El verano del amor tiene buena vibra - Radio Cantilo

lunes 17 Feb, 2020

El paralelismo entre la juventud de fines de los 60s y la nueva generación que camina la escena musical argentina de los últimos años es cada vez más intenso. Hay conceptos claves que se repiten y se sintetizan en una sola palabra: el amor. Se repitió en el micrófono de cada uno de los artistas que pasaron por el escenario de la cuarta edición del Festival Buena Vibra. La sensación constante de estar en un espacio donde las posibilidades de que pase algo malo son casi nulas completa el lema histórico de esas épocas de largas melenas y colores brillantes. Paz y armonía. 

El factor económico presenta una dificultad para trazar una comparación entre estas generaciones –un agua salía $180– pero no deja de lado otros rasgos distintivos que la hacen más profunda. Desde la noción de comunidad, pasando por el idealismo en oposición a la autoridad de gobiernos despóticos, la policía literaria, la moda analógica, preocupaciones por el medio ambiente y cerrando el círculo en la revolución sexual

 

Sentimiento latinoamericano 

“Como decía uno de los grandes compositores chilenos, Víctor Jara: ‘no canto sólo por cantar’. Le quiero dedicar esta canción a todos y todas los chilenos que anden por acá. Estamos en una lucha que es muy importante para nosotros. Tenemos el derecho a pelear por una Constitución, la que tenemos ahora es de una dictadura, queremos decidir por nuestro futuro. Y si bien la Cordillera puede separarnos, estamos juntos en nuestra lucha en Latinoamérica. La ovación fue unánime. Con los sentimientos a flor de piel y la experiencia por formar parte de los sub 35 del festival, Alex Anwandter plantó bandera y puso sobre la mesa los reclamos del pueblo chileno, otra semejanza reveladora con los pedidos de hace 50 años, pero en este caso no contra un estado belicista, sino contra el que reprime los derechos de sus ciudadanos.

 

Hipster sporty rules 

Glitter, riñoneras, pantalones cortos entre shorts deportivos y bermudas, corpiños, camisas floreadas, cortes de pelo pintorescos y muchos colores. La conjunción de estos elementos hacen la moda de los últimos años. “Me visto así porque puedo ponerme lo que quiero sin que nadie me diga nada. No te miran de costado, es una sensación linda”, cuenta al pasar una chica de 20 años que se acercó hasta el Hipódromo de Palermo con su grupo de amigas. Están todas teñidas de algún color llamativo como el azul y las cruza la correa que marca tendencia. El revival marca riñonera está entre nosotros y que lo usen los artistas acrecenta aún más su popularidad. A lo largo de la jornada se pudo a ver a músicos como Mateo Sujatovich o Facundo Castaño de El Zar dando vueltas con estos enseres. 

 

 

Es menester que sea amor

Si esta generación de jóvenes necesitaba un referente artístico para el concepto de amor, la invitación a Fito Páez fue la más acertada. Al músico rosarino sólo le hizo falta largar sus hits infalibles para hacer cantar y bailar a las más de 16 mil almas que compraron la entrada del Festival Buena Vibra. Canciones que transgreden las generaciones y traen el mensaje spinetteano de que “las cosas van a ser mejor”. El maestro se llevó la ovación más grande del día y unió a los que estaban desde temprano con los que llegaron para ver el gran show. 

Fito supo articular lo popular de sus estribillos con las guitarras eléctricas que poco tuvieron que ver con la propuesta musical del festival. Fue la conjunción perfecta para entender la importancia de su legado en la música argentina, bancando a los suyos como cuando nombró a Fabiana Cantilo en “Circo Beat”, haciendo hincapié en el futuro cercano que tendrán que manejar los jovenes y señalando a la policía literaria: “Gracias por todo muchachas, muchachos y muchaches”. Con algunas palabras se puso al público en el bolsillo.

 

Revolución feminista

El poder de la ola verde es uno de los caballitos de batalla para entender lo que se siente en festivales modernos como el Buena Vibra. Cuando el sol quemaba y la temperatura rozaba los 34°, Barbi Recanati daba cierre a su presentación con una frase que fue festejada con gritos, cantitos y aplausos: “El Festival Buena Vibra es el primero que según datos oficiales del INAMU (Instituto Argentino de Música) cumple con la Ley de Cupo Femenino en festivales. A ella se sumaron Marilina Bertoldi, la fusión entre pop y folclore de Fémina, Paula Maffía e integrantes Miranda!, Fito Páez, Conociendo Rusia, Perotá Chingó, Nafta y Lisandro Aristimuño

 

 

Somos tod(e)s iguales 

Estoy grabando mi disco nuevo en Argentina, quiero agradecerles por hospedarme. Ahora quiero dedicar esta canción a un grupo de gente que anda por acá. Se que hay muchísimos gays, pero esta canción es dedicada a los heterosexuales. Con estas palabras, Alex Anwandter dio vuelta la heteronorma de una manera interesante y se sumó a los derechos obtenidos por la comunidad LGBT argentina, que si bien todavía lucha por la igualdad entre tanto retrógrada, encuentra en lugares como el Buena Vibra un espacio de comodidad y libertad. 

 

Bailando me paso las horas

Si hubo algo que se disfrutó a lo largo de toda la jornada fue el movimiento de hombros, caderas y pies. La decisión de la organización de plantar dos escenarios para que cuando termine un artista empiece otro al instante fue de las más acertadas. El público no tuvo descanso y fue partícipe de las fiesta que implantaron las propuestas bailables de El Zar, Alex Anwandter, El Kuelgue, Bándalos Chinos, Lo’ Pibitos y claro, Miranda. Ale Sergi y Juliana Gattas fueron la cúspide de esta montaña rusa de emociones. 

 

 

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