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El evento que impidió el crecimiento del Fútbol Femenino

Este deporte practicado por mujeres pudo haber sido el más famoso del mundo, si los hombres hubieran soportado tener menos éxito. Esta es la historia de un equipo al que le “cortaron las piernas”.

El evento que impidió el crecimiento del Fútbol Femenino - Radio Cantilo

miércoles 17 Abr, 2019

Hace algunas semanas atrás los medios nacionales y las redes sociales se coparon de noticias relacionadas con la profesionalización del fútbol femenino. La Asociación de Fútbol Argentino dio a conocer un torneo que reconoce a las jugadoras como profesionales y, acompañando a esta medida, rápidamente los clubes de Primera División comenzaron a publicar la firma de contratos de sus jugadoras.

Esta medida, esperada desde hace muchísimo tiempo, puede pensarse como un reconocimiento a los años de desplazamiento y ostracismo de las que fueron víctimas. Sin embargo, hubo un momento de la historia que podría haber cambiado todo esto.

Existió, hace mucho tiempo atrás, un equipo de fútbol femenino que tuvo más éxito que los hombres. Un conjunto de jugadoras que, al día de hoy, son las más ganadoras de la historia. Que lograron captar la atención de casi un millón de espectadores en una temporada y se transformaron en un emblema del deporte.

Pero la sociedad de la década del ’20 no estaba preparada para soportar que las mujeres tuvieran más reconocimiento que los hombres, por lo que decidieron prohibir durante muchos años esta actividad. Todo esto, por The Dick’s Kerr Ladies.

 

La historia comienza en la primera Guerra Mundial en territorio británico. Si bien existen diferentes registros acerca de un partido disputado por mujeres en 1890, el cual fue denostado por el periódico Manchester Guardian al tratarse de una “moda que no va a atraer tanta gente”, no fue hasta 1914 que la práctica del fútbol se hizo habitual.

Con el inicio de la guerra, los hombres fueron reclutados hacia el campo de batalla y las mujeres debieron tomar sus posiciones en las fábricas. Asumieron roles y trabajos que antes estaban reservados exclusivamente para el género masculino, por considerarse “peligrosos para las mujeres”, como las fábricas de municiones.

Las mujeres fueron expandiéndose en el territorio industrial en donde compartían parte de su tiempo de trabajo así como en sus ratos libres. Esto último, no es un detalle menor, ya que los partidos de fútbol comenzaron a ser un pasatiempo cada vez más común entre las trabajadoras.

“De ninguna manera podemos aprobar la exposición imprudente a la violencia de los órganos femeninos, que en la experiencia común ha llevado a las mujeres a protegerse de cualquier forma”, decía el British Medical Journal sobre la popularidad creciente del deporte en esos primeros años. Sin embargo, de repente se volvió un ejercicio bueno para la salud y la moral de quienes lo practicaban.

Los partidos entre mujeres fueron creciendo en atención y comenzaron a organizarse con mayor frecuencia, con el objetivo de recolectar dinero para los hombres que estaban en las trincheras luchando por su país, y colaborar con las organizaciones de caridad que buscaban aliviar el impacto de la guerra.

En agosto de 1917 se realizó por primera vez la Copa de las Municiones, considerado oficialmente como el primer torneo compuesto por equipos femeninos. De ese campeonato participaron las Dick Kerr Ladies FC, oriundas de Preston, que en su primer partido atrajeron la atención de más de 10 mil espectadores y que rápidamente lograron transformarse en un símbolo del deporte femenino.

En marzo de 1919 fueron vistas por 35 mil personas ante el Newcastle, por 25 mil en un partido contra un equipo francés. Para 1920 lograron atraer a 53 mil personas (y otras 14 mil que quedaron afuera) al estadio Goodsion Park, en Liverpool para el partido contra St. Helen Ladies. Y en 1921, disputaron un total de 67 partidos con un record de asistencia en la temporada de más de 900 mil personas.

A pesar que 1921 significó el año de mayor éxito y atención para el fútbol femenino, también significó el final del pasatiempo para las mujeres. Los hombres ya habían vuelto de la guerra (finalizada en 1919) y no se sentían cómodos con la atención que recibía el género femenino en esta práctica deportiva.

Las fábricas ya no eran territorio de mujeres, que -según la sociedad británica- debían conformarse con haber adquirido el derecho a votar en 1918 y retornar a la vida doméstica como lo habían hecho en el pasado.

El 5 de diciembre de 1921 la Asociación de Fútbol de Inglaterra (FA) consideró inadecuado el deporte para las mujeres e instó a los equipos que integraban esta entidad a “no prestar sus campos para este tipo de partidos”. De esa forma, la prohibición del fútbol femenino era un hecho que cambiaría la historia para siempre.

Hubo mujeres que apoyaron esta medida, como el caso de la doctora Mary Scharlieb que describió al fútbol como “el deporte menos idóneo para el físico de la mujer”, o la doctora Eustace Miles, quien afirmó en ese entonces que “las patadas son un movimiento brusco para las mujeres y la presión es severa. La complexión física de una mujer tiende a ser más redonda que la del hombre”.

Sin embargo, la escritora Barba Jacobs bromeó al respecto: “¿Así que tenemos que asumir que los cuerpos de las mujeres no son aptos para movimientos bruscos? Entonces nada de sexo, ¿no?”.

Hubo que esperar hasta la realización de la Copa del Mundo en Inglaterra para que el fútbol femenino vuelva a tener relevancia. En 1969 se formó la Asociación Femenina de Fútbol y en 1971 la FA levantó la prohibición definitivamente. Sin embargo, el daño ya estaba hecho. Aquellos estadios repletos no volvieron a verse más. Medio siglo después, era demasiado tarde para recuperar el público perdido.

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