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El consultorio del Doctor B: Jimmy Miller

Fue el cerebro detrás de algunos de los mejores discos de los Rolling Stones, además de trabajar junto a otras leyendas como Traffic o la Spencer Davis Group. Conocé su historia en esta columna a cargo de José Bianco.

El consultorio del Doctor B: Jimmy Miller - Radio Cantilo

jueves 22 Ago, 2019

 

James ‘Jimmy’ Miller (23 de marzo de 1942 – 22 de octubre de 1994) fue un productor musical estadounidense oriundo de Brooklyn, encargado de la producción de obras para The Spencer Davis Group, Traffic, Blind Faith, Bobby Whitlock, Kracker, The Rolling Stones y Motörhead.

También se destacó por su habilidad como percusionista, que pudo dejar plasmada en algunas de las canciones en las que trabajó junto a los Stones.

El sello de Miller podemos encontrarlo en Beggars Banquet (1968), Let It Bleed (1969), Sticky Fingers (1971), Exile on Main St. (1972) y Goats Head Soup (1973), es decir donde “está el verdadero sonido de los Rolling Stones”.

Su padre, Bill Miller, fue uno de los pioneros del entretenimiento en Las Vegas, reconocido además por haberle devuelto a Elvis Presley la chance de subirse a un escenario para tocar en vivo, nada más ni nada menos que en el International Hotel ubicado en “la ciudad del pecado”.

Miller entrenó en la producción musical con Stanley Borden, uno de los capos de Island Records, que lo adoptó como su protegido y le presentó a Chris Blackwell, quien lo llevaría hacia Reino Unido para trabajar con la Spencer Davis Group. Junto a ellos creó dos de los hits más grandes que tuvo el grupo: “Gimme Some Lovin’ y “I’m A Man”,

También trabajó como productor de Traffic y del disco que Eric Clatpon lanzó con Steve Winwood, bajo el grupo Blind Faith.

Como baterista, Miller creó sonidos distintivos para sus producciones, especialmente con los Rolling Stones con quienes ocasionalmente tocaba. Entre otras contribuciones, se incluye la aparición de un cencerro en “Honky Tonk Women”, su rol como baterista principal en “You Can’t Always Get What You Want” (ya que Charlie Watts, el baterista habitual no podía tocar correctamente con el “groove” necesario”), o en “Tumbling Dice” (donde Watts tuvo los mismos problemas), además de “Happy” o “Shine a Light” (canciones donde directamente estuvo ausente de las sesiones de grabación).

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