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¿De dónde vienen los dichos populares que más usamos?

En el último programa de Disco Infierno, Zeta Zalazar sometió a Cuchi Calderón a un riguroso cuestionario sobre el origen de esas frases que nos encanta decir en cualquier situación. Entrá a la nota y enterate de todo.

¿De dónde vienen los dichos populares que más usamos? - Radio Cantilo

martes 30 Abr, 2019

Existe un sinfín de dichos que utilizamos en muchos momentos de nuestra cotidianeidad. Que a caballo regalado no se le miran los dientes, que me extraña araña que siendo mosca no me conozcas, que mejor pájaro en mano que cien volando, que al que madruga dios lo ayuda. Y así podríamos seguir todo el día. Pero ¿alguna vez se preguntaron cómo nacieron esas frases? Porque todos sabemos cómo usarlas y entendemos perfectamente a qué se refieren los demás cuando nos las dicen, aunque no tengamos ni idea dónde tuvieron su origen ni cuál fue el contexto en el que comenzaron a decirse.

Por esto, en Disco Infierno se metieron de lleno en la génesis de algunos de esos dichos. ¿Cómo? Zeta decidió implementar un juego con el invitado de la noche, Cuchi Calderón, que tenía que adivinar dónde venían las frases que le nombraban. No estuvo muy acertado, honestamente. Pero casi logró descifrar dos de ellas.

Curiosamente, muchos de los dichos que hoy decimos como si nada tuvieron origen en la Edad Media. ¿Dato chequeado? Incomprobable. Por ejemplo, ¿sabías que “poner los cuernos” tiene relación directa con el derecho de pernada que ejercían los reyes en ese momento? Cuando uno de sus siervos quería casarse con alguna doncella, la máxima autoridad podía solicitar tener sexo con la mujer en cuestión antes de autorizar la unión. Sí, demencial.

En aquellos años también comenzó a utilizarse la frase “acá hay gato encerrado” y “me vendieron gato por liebre”. Estaban medio obsesionados con los pobres felinos. Pero no nos vayamos de tema. La primera se usaba para referirse al dinero que se escondía en bolsas que se hacían con la piel del animal. La segunda tenía que ver con una especie de estafa que sufrían los hombres que iban a algunas tabernas y les vendían carne de gato, que era de menor calidad, diciéndoles que era de liebre. Bastante literal la cuestión en estos casos.

Bueno, basta ya de spoilers. Si te quedaste con ganas de conocer el nacimiento de otros clásicos como “la chancha y los veinte”, “pisar el palito”, “perdido como turco en la neblina”, “poner las manos en el fuego” y “lágrimas de cocodrilo”, dale play y escuchá esta nueva edición del OVNI: Otra Vez Nos Informamos. Y de paso, no te pierdas las teorías de Cuchi sobre todas y cada una de estas frases.

 

 

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