Entrevistas

Darío Sztajnszrajber: “somos muy dependientes de la identidad”

Mientras continúa presentándose con su exitosa obra “Salir de la Caverna”, el filósofo pasó por el aire de Media Hora Más para conversar acerca del existencialismo, el amor y la música.

Darío Sztajnszrajber: “somos muy dependientes de la identidad” - Radio Cantilo

martes 18 Jun, 2019

“Salir de la Caverna” es un  recital de filosofía y rock en el que Sztajnszrajber reflexiona sobre la cotidianidad basándose en la alegoría de Platón. En medio de sus análisis y diálogos con el público, surgen algunas canciones clásicas de Luis Alberto Spinetta, Charly García, Fito Páez, Gustavo Cerati o Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota.

 

Junto a Lucrecia Pinto y su banda, el filósofo cuestiona muchos de los pilares que sientan las bases de nuestra cotidianidad tranquila y segura: ¿se pueden diferenciar de modo absoluto lo real y lo aparente?, ¿cómo vamos (nos van) construyendo nuestro sentido común? ¿Qué sucede cuándo todo el dispositivo se resquebraja? La alegoría no es más que una excusa para volver a preguntarnos por nuestras limitaciones y por el vínculo con el otro.

“La obra lleva siete años de gira ya, en esto que decimos que es un recital de filosofía y música donde trabajo las ideas del relato de la Caverna. Lo voy desgranando y llevando a situaciones de la vida cotidiana, trabajando mucho con el público, dialogando e interactuando”, explica Sztajnszrajber. Y agrega, “hay canciones bien clásicas que dialogan con los elementos que surgen de esta reflexión. Redescubrimos en los referentes del Rock Nacional un montón de canciones que pueden ser resignificadas para que de algún modo ganen en contenido filosófico”.

Asimismo, considera que “la música, de algún modo, es de esos disparadores que construyen identidad. El arte en general es un factor determinante a la hora de pensarla. Creo que hay músicas que te acompañan desde que nacés hasta que morís, porque está eso que se escuchaban tus viejos cuando estabas en la panza y lo que va a sonar en tu velorio”.

Consultado acerca del rol que ocupan las canciones en un momento clave del ser humano como es la adolescencia, Sztajnszrajber confiesa que “hoy en día me cuesta más encontrar en este tiempo el planteo existencial con el que me siento identificado. La música es muy generacional, en algún punto las canciones de la adolescencia son las que quedan impregnadas. Hoy me cuesta más engancharme con los referentes de la actualidad, pero eso no significa que no los haya, sino que a mí que estoy cerca de cumplir los 51 años me pega más Spinetta, que siempre tuvo una poética y estética existencial”.

Aunque afirma que “también me pasó que redescubrí en Gustavo Cerati una impronta filosófica que antes no veía. Por ejemplo en la canción ‘Prófugos’, un tema que bailamos y cantamos mil veces, hay una frase muy interesante que dice ‘estar así despiertos es un delirio de condenados’. Para mí no hay metáfora más significativa de la filosofía que eso, ya que es un poco lo que le sucede al prisionero que se libera de la caverna platónica y queda despotricando al vacio, sin saber qué hacer con tanta lucidez –si es que podemos decir que la lucidez nos provee algo de sentido o nos encandila-“.

La nostalgia también puede considerarse como una gran constructora de identidad, ya que nos remite hacia ese lugar o momento en el que fuimos felices brindándonos la seguridad de saber que estamos bien. En ese sentido, el filósofo remarca que “somos muy dependientes de la identidad y homologamos la búsqueda de sentido a la búsqueda de sentirnos contenidos en algún tipo de formato o cajón que nos albergue. Estamos todo el tiempo buscando restituir el vientre materno, algo que nos de sosiego”.

El amor, como no podía ser de otra manera, es otra de las temáticas centrales que forman parte de este espectáculo. “Es lo que más impacta, siempre. Una vez nos pasó que al terminar la obra había una pareja y se podía ver al chico que estaba mirando para bajo mientras la chica lo consolaba. Después nos enteramos que al terminar la obra ella lo había dejado”, comenta al tiempo que concluye: “si venís al espectáculo con ganas de transformarte, te vas a transformar, pero porque la filosofía es transformadora. Podés verla por la vidriera o realmente involucrarte. Tiene eso de la metáfora impertinente que se va metiendo en lo que uno hace, lo transformador depende de cada uno porque todo lo filosófico toca de lleno en nosotros”.

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