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Conciertos en la naturaleza: ¿arte o destrucción?

Te contamos hasta dónde puede llegar la originalidad de algunos artistas a la hora de querer presentarse en vivo y de qué manera repercute esto en el entorno.

Conciertos en la naturaleza: ¿arte o destrucción? - Radio Cantilo

viernes 26 Abr, 2019

La experiencia de un concierto es inigualable. Poder disfrutar de tu banda favorita con todos los condimentos que intervienen al momento de una presentación en vivo, es algo único. Más aún si el lugar en el que se realiza ofrece alguna característica especial.

Pero, ¿qué sucede cuando la locación elegida puede correr riesgo de verse afectada por los altos niveles del sonido, la cantidad de espectadores o los residuos que estos pueden generar?

El cantante Lorenzo Jovanotti, uno de los más importantes de la música italiana, encendió la alarma en su país por el recital que brindará el próximo 24 de agosto en Plan de Corones, ubicado en la región de Alto Adige a 2.275 metros de altura sobre el nivel del mar, como parte de su gira nacional llamada “Jova Beach”.

Los problemas comenzaron luego de anunciar las fechas del tour, momento en el que proteccionistas ambientales, liderados por el alpinista y escritor Reinhold Messner (destacado entre otras cosas por ser la primera persona junto al austríaco Peter Habeler en ascender el monte Everest sin botellas de oxígeno, el año 1978), levantaron la voz para oponerse al concierto.

Más allá de tratarse del lugar de nacimiento del propio Messner, los motivos detrás de esta oposición radican en el hecho que se trataría de una región protegida, por lo que montar un concierto en dicho espacio lo consideran como algo riesgoso. “Aquí buscamos el silencio. Esto es un error, si pudiera lo prohibiría”, dijo el alpinista abiertamente a los medios italianos a modo de protesta.

Sin embargo, la respuesta del músico no tardó en darse a conocer. A través de un comunicado en sus redes sociales, Jovanotti aseguró que “nuestro proyecto es serio, preciso y sobre todo realizado con criterio ambiental, que hoy no solo son posibles sino también importantes de mostrar al público, sobre todo a una audiencia como la mía, sensible a los temas claves del presente”.

Y añadió: “cuando digo que estamos organizando un evento de rock con equilibrio ambiental, no lo digo por decir. Se trata de meter en el campo todo el conocimiento que tenemos en este ámbito, para mostrar una nueva forma de hacer las cosas, no como aquello que justamente le preocupa a Messner. El futuro no se afronta negando la experiencia, sino imaginando con nuevos medios”.

Haremos algo no solo hermoso sino también único en su enfoque ambiental, nuevo y muy antiguo al mismo tiempo. Se trata de realizar no solo grandes días de disfrute colectivo, sino también grandes aperturas hacia panoramas de economía circular, comportamiento eco-sostenible y equilibrio entre la humanidad y el planeta”, sostuvo.

La iniciativa del artista puede tomarse –efectivamente- como el primer paso hacia una nueva forma de realizar conciertos, en los que las repercusiones que puedan tener en el entorno sean tenidas en cuenta tanto como la calidad de sonido que ofrecen. Se trata de un evento que, de cumplir con todo lo que promete, marcará un antes y un después con respecto a la relación con la naturaleza y el patrimonio histórico/cultural del mundo.

 

Otros antecedentes

 

Repasamos brevemente algunos casos de bandas que llevaron su música a diferentes partes del mundo, sin provocar consecuencias adversas para el entorno.

Metallica en la Antártida

La banda estadounidense sorprendió a todos con su histórico show en el helipuerto de la base argentina Carlini.

Con un domo acondicionado para que los allí presentes no sientan el frío del continente antártico, el recital se realizó con el mayor cuidado posible, ya que para escuchar el concierto los espectadores tuvieron que utilizar unos auriculares especiales. Para alimentar de electricidad el operativo se colocaron cuatro paneles solares y se transportó biocombustible de segunda generación para alimentar el generador de la base y no utilizar la energía del lugar.

Durante el “concierto silencioso”, Kirk Hammet hizo un llamado a la protección de un continente “tan prístino y frágil”. “Este lugar necesita ser protegido”, dijo en ese entonces.

 

David Gilmour en Pompeya

Si bien Pink Floyd grabó había grabado algunas canciones en 1972 dentro del anfiteatro del imperio romano, no fue hasta 2016 que el guitarrista logró transformarse en el primero en encabezar un espectáculo desde el año 79 d.C.

El lugar, que había sido enterrado por cenizas volcánicas luego de la erupción del monte Vesubio, albergó a decenas de personas que lejos de llegar a ser una multitud, albergaron la arena del lugar.

 

Grateful Dead en las Pirámides de Giza

Mucho antes de los Chilli Peppers, los Grateful Dead realizaron su Rocking The Cradle: Egypt 1978, grabado durante las presentaciones que la banda dio ese año en la base de este sitio histórico.

La preparación del show demandó largas negociaciones con el gobierno del país, con quienes debieron intercambiar varios documentos así como planos acerca del montaje del escenario y el equipamiento sonoro que la banda utilizaría.

 

Paul McCartney en el Coliseo Romano

De forma intimista, el ex Beatle brindó allí su concierto benéfico en 2003 para unas 400 personas que pagaron una verdadera fortuna por verlo. Los fondos obtenidos fueron a parar directamente a la oficina de arqueología romana.

El espectáculo duró casi tres horas y media.

 

Javier Calamaro en Península Valdés

El “Concierto para las Ballenas”, lo tuvo al músico en el fondo del mar de la Península Valdés, en Chubut, interpretando durante 45 minutos un total de 13 canciones.

Tocando desde el interior de un receptáculo acondicionado para la ocasión, pudimos ver al joven de los Calamaro regalarle su música a estos animales.

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