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Charly García en el Luna Park: una dosis justa y necesaria

El músico despidió el 2019 repasando hits memorables y demostrando avances en su estado de salud.

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Charly García en el Luna Park: una dosis justa y necesaria - Radio Cantilo

jueves 12 Dic, 2019

En 1991, Prince tocó en Argentina por única vez. Después de 16 canciones y una hora de show, disparó la frase “go home” y desapareció dejando en llamas a más de 25.000 personas. La prensa argentina quedó perpleja y buscó testimonios en uno de sus seguidores más acérrimos: “No me parece nada nuevo; hace rato que lo conozco. Que haya tocado en Buenos Aires me parece un milagro. Para mí no fue corto, si seguía me desmayaba. Él es un verdadero transgresor, se puede tomar atribuciones de cualquier tipo. Él es el mejor músico del mundo. El que hable mal de Prince se las va a tener que ver conmigo”. Charly García hablaba días después de cómo la calidad no pasa por la cantidad en el Suplemento Si! Del Diario Clarín.

28 años después y con las modificaciones pertinentes, aquella visión del vivo se refleja en los recitales que viene presentando como “La Torre de Tesla”. Charly cerró el 2019 en el Palacio de los Deportes con un show corto y contundente, que incluyó clásicos infalibles, como “Yendo de la Cama al Living” o “Cerca de la Revolución” y canciones de Random (2017), su último disco de estudio.

 

“Todos me aman, pero a algunos no les creo” fue una de las frases que largó de manera fanfarrona, con esa particularidad que tiene de que no se distingue si es parte del personaje o si lo dice en serio y señalando a alguien. Desde el otro lado, el público respondió de igual manera, la ovación y los cantitos aparecieron al instante de que el músico hablara.

Elegir “No Llores por mí Argentina” como tema de arranque encajó a la perfección con el clima social y político que se vivió en la previa con motivo de la asunción de Alberto Fernández como Presidente de la Nación. El Luna Park emanó esperanza y tarareos de canciones clásicas del músico. La banda de Say No More.

“No se acuerdan la lista de temas los hijos de puta”, tiró entre risas mirando derechito al Zorrito Von Quintiero, que anoche estuvo en forma de agitador serial completando solos de piano y tirando apoyos que combinaron a la perfección con “el jefe”. La performance del tecladista fue la más vistosa, sobre todo porque la lista de canciones contempló un show más armonioso. La perla de la noche fue verlo al maestro colgarse la guitarra y manejarse por sus propios medios, mostrando una evolución en su estado de salud.

 

Después de una seguidilla de temas como “Canción de 2×3”, “Rezo por Vos” y “El Aguante”, sonaron los primeros teclados de “Demoliendo Hoteles” y en el ambiente ya se sintió un clima a cierre. Terminó, se paró del sillón y encaró solo para el costado del escenario. A partir de ahí y con telón cerrado, empezó la incertidumbre sobre qué iba a pasar y se escucharon algunos “¿Era hasta ahí?” o “¿Se terminó?”.

La gente no se movió y nadie preguntó nada, el tiempo se pasó cantando o esperando que haya algún movimiento para mantener prendido el fuego de la esperanza, se abra el telón y toque, por lo menos, los bises. 50 minutos después, Charly apareció sentado en su piano e interpretó una versión emotiva y delicada de “Desarma y Sangra”, uno de sus hitos en la historia del rock argentino.

Mientras los músicos se colgaban los instrumentos y se acomodaban para seguir con lo que parecía, era una canción un poco más rockera –si se tiene en cuenta los clásicos que faltaron, podía ser “Fanky”García se paró y se fue otra vez. En esta oportunidad el telón se cerró y se prendieron todas las luces del estadio. Se pueden sacar muchas deducciones, pero fue notoria la incomodidad a lo largo de los 50 minutos que había durado el recital.

Mientras sea decisión propia y eso aporte a su salud, el músico seguirá tocando con la antesala de que sus shows son cortos y que en algunas canciones de su carrera seguirá dando clases de cómo llevar, aún con imperfecciones, la música clásica en la sangre, el rock en el alma y el tango en el corazón. Mientras, las nuevas generaciones aparecerán para disfrutar una porción de la historia y la cultura de la Argentina.

 

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