Bajo el Radar

A 20 años de su lanzamiento: ¿cómo se hizo “Bocanada”?

Entre loops electrónicos y sensaciones de libertad artística, Gustavo Cerati lanzó su carrera solista un 28 de junio de 1999 con un disco sin etiquetas. La génesis, contada por sus protagonistas en esta nota.

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A 20 años de su lanzamiento: ¿cómo se hizo “Bocanada”? - Radio Cantilo

viernes 28 Jun, 2019

Comienza el galope de baterías procesadas. Con el sampler de “Waltz for Lumuba” de The Spencer Davis Group y los sonidos electrónicos como ejes fundamentales, Gustavo Cerati abre Bocanada, su primer álbum en solitario después de la separación de Soda Stereo. Con las emociones a flor de piel, la letra se interpreta como epílogo de una etapa concluida: “cerca del nuevo fin, tabú, fuego y dolor”. 

 

Según su entorno y las propias declaraciones del músico, su incursión en la electrónica se remonta a Colores Santos (1993), el disco que preparó con Daniel Melero y que vaticina la habilidad de embellecer una obra con instrumentos que expresan ideas orgánicas. Con el tiempo, esta experimentación reformuló las composiciones que lo posicionarían como uno de los artistas más versátiles del pop latinoamericano.  

 

La aparición de loops, secuencias y sonidos sintetizados se profundizó en Plan V, el grupo de electrónica que formó con los músicos chilenos Andrés Bucci, Guillermo Ugarte y Christian Powditch entre 1995 y 1998, así como también con el lanzamiento de Ocio, en sociedad con Flavio Etcheto. “Mi trabajo en Bocanada desemboca medio por ósmosis porque veníamos trabajando con Gustavo el disco de Ocio (Medida Universal)”, cuenta Etcheto entre risas. El músico, que dedicó su carrera al dance y la electrónica, fue fundamental para la composición, producción y todo el armado de Bocanada. “Fue algo maravilloso. Gustavo me mostraba bocetos e ideas confiando mucho en mí, lo que me dio total libertad para trabajar, agrega. 

 

A principios de 1999, Cerati adquirió un cómodo chalet en la localidad de Vicente López, donde se mudó con su mujer Cecilia Amenábar, y sus hijos Benito y Lisa. Ahí mismo decidió montar un estudio de grabación al que llamó “Casa Submarina” para poder concentrarse en su próxima creación. “Mi mayor vinculación con Bocanada fue la tarea de hacer ese estudio, recuerdo que hice el diseño, parte de la instalación e incluso una parte de la decoración”, cuenta el productor Eduardo Bergallo, que en la ficha técnica del álbum aparece como Ingeniero de Grabación. Además, agrega que el estudio “estaba muy bueno porque era amplio, espacioso y muy agradable para pasar horas trabajando sin tener peso en los hombros”

 

 

Retomando el momento que Gustavo vivía con su familia, Leo García hace una descripción minuciosa sobre su forma de llevar la cotidianidad entre tanto arte: “Benito estaba dando vueltas por ahí, intentando jugar con el estudio de grabación, Lisa también era muy chiquita. Recuerdo también cuando Cecilia Amenábar venía al estudio: eran como Los Supersónicos, te daba esa sensación porque eran muy modernos. Ella estaba vestida como una dama galáctica mientras Gustavo bailaba con sus bases musicales, era muy lindo lo que se veía

 

García fue seleccionado por Cerati como uno de los músicos invitados del disco. La formación la completaron Fernando Nalé en bajo, Martín Carrizo en batería y Flavio Etcheto. Según Leo, entre él mismo y Etcheto sirvieron al artista de apoyo humano: “recuerdo verlo a él medio como no saber para dónde ir. Pedía en sus colaboradores más que nada compañía y sacarse un poco las dudas. Tenía una cosa de ingenuidad de la que me costó mucho despertar, sobre todo porque uno siempre tenía la imagen de un Cerati que tenía todo muy claro

 

“Cuando Gustavo me convoca, me encontré bocetos donde ya estaba planteada gran parte de la composición del disco y hacia dónde iban los sonidos electrónicos. Había un trabajo por hacer con las letras y por eso las fue terminando a medida que las canciones crecían, afirma Etcheto. Y suma que él mismo le aportó a Cerati un cuaderno con anotaciones: “las guardó en un cajón donde tenía sus cosas y para mi sorpresa, algunas empezaron a aparecer en los temas”

 

Según la ficha técnica del trabajo, Etcheto aparece como el compositor de “Alma” y “Perdonar es Divino”, pero hay que tener en cuenta su presencia en las sesiones de grabación, mezcla y mastering de Bocanada. Gustavo estaba exultante, fue maravilloso. Recuerdo que estaba con las letras de ‘Engaña’ en Londres, en una cabina de grabación para voces, y de fondo se veían las callecitas londinenses. La canción estaba sonando maravillosa”, relata el músico desde una óptica nostálgica. 

 

 

El encargado de mezclar el disco fue Clive Goddard, productor que anteriormente había trabajado en Sueño Stereo (1995), la última placa de Soda. “Preparaba las mezclas y nosotros llegábamos a eso de las dos de la tarde al estudio y cuando entrábamos los temas sonaban con una belleza increíble. Después terminamos los detalles y se grabaron las cuerdas en Abbey Road”, cuenta cronológicamente Etcheto.

Gustavo Cerati ya había experimentado la combinación de sonidos de rock con académicos, así que llamó a la persona con la que trabajó en los cuartetos de cuerdas en su última etapa como líder del trío. Alejandro Terán recuerda con exactitud el momento en el que subió la vara de la exigencia con su pedido: “Me dijo que intuía una participación de un ensamble grande, y cuando le sugerí de armar uno con amigos artistas, redobló la apuesta. En realidad se refería a una sinfónica y tenía que ser precisamente la de Londres. El director de la orquesta Hypnofón tragó saliva, se puso a hacer los bocetos y a la semana empezaron los preparativos del viaje. 

 

 

Después de hacer el pedido pertinente a la discográfica –punto aparte, pretendía que grabara al menos tres canciones para justificar los gastos– se consiguió la financiación para el capricho del músico. El resultado final fue “Verbo Carne”, un tema que arrancó como un simple loop electrónico y con los arreglos orquestales, se terminó ambientando con situaciones paisajísticas, sinfónicas, además de contramelodías y sonoridades dinámicas relacionadas con, por ejemplo, las combinaciones de trombones. 

 

“Fue una mañana increíble, repartí las partituras atril por atril y cuando fui al control a escuchar lo que pasaba, me di cuenta que ni Gustavo ni yo podíamos hablar después de la primera toma. Fue una conmoción tan grande que estábamos literalmente lagrimeando y mudos, rememora Terán con una sonrisa radiante. 

 

Bocanada fue el disco que posicionó a Gustavo Cerati como cantante de alto calibre. Se convirtió en el solista que tanto anhelaba, porque ya no iba a necesitar del éxito de Soda Stereo para cosechar logros y marcar la historia de la música argentina y latinoamericana: Gustavo tomó un riesgo total, completamente asumido y él estaba muy seguro de lo que quería hacer. Llegó a un sonido bellísimo”, concluye Flavio Etcheto. 

 

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