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25 años de “Chaco”, el disco que transformó a los IKV en íconos de la cultura latinoamericana

El 21 de mayo de 1995 se publicaba la obra emblemática de la banda, que mezclaba hip-hop, funk y rock con letras cargadas de compromiso social. Aquí un repaso por la obra.

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25 años de “Chaco”, el disco que transformó a los IKV en íconos de la cultura latinoamericana - Radio Cantilo

jueves 21 May, 2020

 

Un calor abrazador inundaba las calles de Buenos Aires cuando en enero de 1995 los Illya Kuryaki and the Valderramas se metieron en el estudio La Diosa Salvaje para registrar lo que serían las canciones de su próximo disco llamado Chaco. Sin saberlo en ese entonces, estaban haciendo historia.

Luego de la publicación de sus dos primeros discos, Fabricio Cuero (1991) y Horno para calentar los mares (1993), la banda se había quedado sin contrato discográfico por no haber alcanzo los acuerdos de ventas estipulados. Sin amedrentarse por ello, unos jóvenes Dante Spinetta y Emmanuel Horvilleur decidieron fundar su propio sello llamado Gigoló Producciones, conjuntamente con su mánager José Luis Micelli, para hacerle frente a la grabación del nuevo material.

La obra contó con la producción de Mariano López y Machi, el ex bajista de Invisible. Acompañados por músicos como Fernando Samalea (batería), Gustavo Spinetta (percusión), Gabriel Albizuri (guitarra), Fernando Nale (bajo), Javier Malosetti (contrabajo), Déborah Dixon (voz en “Jaguar House” y “Abismo”), entre otros. El disco significó el quiebre de popularidad en la carrera del grupo.

Rápidamente alcanzaron el éxito masivo de la mano de canciones como “Abarajame” o “Jaguar House”, temas que además fueron traccionados gracias a sus videoclips que alcanzaron una altísima rotación en canales como MTV o Much Music. El disco vendió unas 250 mil copias alcanzando la certificación de Doble Platino y es, al presente, el más popular de los IKV.

La idea de su portada surgió luego que Emmanuel recibiera de regalo un álbum de fotos que un amigo suyo había comprado en un mercado de pulgas. Allí aparecían los retratos de una familia coreana, así como el registro de su viaje desde su tierra natal hasta la Argentina. La fotografía elegida como tapa del disco apareció entre las imágenes de dichas personas donde se las podía ver disfrutando de un asado en una plaza al aire libre.

Emma y Dante en tiempos de “Chaco”.

Su sonido mezcla de hip-hop, funk y rock se transformó en la nueva onda de mediados de los ’90, así como sus letras cambiaron el lenguaje joven e integraron nuevas frases al colectivo social que se volverían parte del cotidiano adolescente.

Rimas furiosas sobre loops sencillos, baladas románticas, riffs poderosos y un espíritu netamente latinoamericanista son parte del paisaje que ofrece esta legendaria obra del rock nacional. En una época en la que el sonido latino había cobrado mucho más fuerza, gracias al desarrollo de canales de tv dedicados a popularizar a los artistas jóvenes, los IKV fueron la punta de lanza de este movimiento.

 

Identidad cultural

 

A lo largo de la historia, la música como forma tal de expresión cultural ha tenido siempre un rol clave en cuanto a la construcción social del cotidiano. La realidad que crea, muchas veces es el reflejo de un momento o contexto determinado, producto de variables y condiciones sociales, históricas, políticas y económicas.

En ese sentido, el concepto de Chaco nace desde la desigualdad y las injusticias sociales. En una época en la que ambos músicos, pero sobre todo Dante buscaban reivindicar las raíces de los pueblos originarios, dieron luz a este disco que en palabras del propio artista “es un resumen de lo que nos pasó musical y socialmente en los últimos tiempos. El disco propone una nueva mente en la que no haya lugar para las discriminaciones ni la opresión. De ahí sale el nombre Chaco, que es una de las pocas provincias de la Argentina en donde todavía habitan aborígenes”.

“Cuando mencionaron la palabra ‘Chaco’, me dieron una linda idea. Buscando descansar un rato de la ciudad, volé hacia esa provincia por unos días, haciendo base en Resistencia y yendo a la reserva toba de Costa Iné, Sáenz Peña y al barrio toba. Alejandra López, junto con sus padres, brindó nuevamente ayuda necesaria para concretar las incursiones”, relata acerca de ese momento Fernando Samalea en su libro “¿Qué es un Longplay?” (Editorial Sudamericana, 2015).

“’¡Hagamos ‘Chaco’, loco!’, gritó Dante por el micrófono de la sala. ‘Podríamos hacer unos loopcitos con esas grabaciones de wichis y tobas que trajiste de allá, ¿no?’, agregó, mirándome”, añade Samalea.

Justamente esto sería lo que le terminaría de aportar al trabajo una mística particular, ligada a los orígenes de nuestros pueblos oprimidos por el avance de los invasores.

Parte del booklet de “Chaco”.

A lo largo de las 16 canciones que componen esta producción, ese espíritu se mantiene presente y activo como forma de resistencia a través de la música, como por ejemplo en “Hombre Blanco”, tema emblemático en este sentido, cuyo comienzo dice “La sangre derramada no es del hombre blanco/Es del aborigen que la perdió luchando/Cortaron su raza sin sentido alguno/Usaron sus tierras, quemaron su mundo/Rehuso a mis antepasados y a sus actos Asesinos/Espero que en esto estés conmigo/Mil niños llorando, el horror golpeando/Las madres torturadas, a sus hombres llorando/Y vos te creíste superior alguna vez/Caíste muy bajo, no lo hagas otra vez”.

Así como la cultura chicana se dedica a mantener vivas las raíces de los descendientes de mexicanos en los Estados Unidos, Chaco es un exponente de la reivindicación de nuestros antecesores, mediante un lenguaje inédito creado por la dupla Spinetta/Horvilleur que a sus 18 y 16 años, respectivamente, tenían una visión madura (y cósmica) de su entorno.

“Es como un nuevo vocabulario chicano. Pero se puede llegar a usar en el futuro. Los términos que usamos son inventados, mezcla de inglés y castellano. Como no sabemos usar ninguno de los dos idiomas, usamos el guaresneider, que es una mezcla de los dos”, decían por aquellos años.

 

La canción que definió la historia

 

“Usábamos la frase antes de que se convierta en canción. Decíamos entre nosotros ‘¡Abarajame la bañera, dale boludo!’. Era como un ‘¡Agarrame esta!’, pero entre amigos”, le diría Emmanuel Horvilleur a Maitena Aboitiz para su libro “Antología del Rock Argentino” (Ediciones B, 2011).

Era 1994. Dante se encontraba de vacaciones en Brasil junto a su familia y Emma por su cuenta en Uruguay. A kilómetros de distancia y sin tener contacto el uno con el otro durante 15 días, gestaron las ideas que luego plasmarían en la canción más famosa de la banda: “Abarajame”.

“En el camping donde paraba conocí un grupo de vagos y me hice amigos. Me acuerdo que yo iba como cantando canciones a uno de los pibes y ahí empezó a surgir la frase ‘Mi nombre es Cool ero Connor, soy cruza de potrillo y de perra, cuando camino por las calles…’. Era como mi parte, mi presentación. Con Dante no me había visto durante quince o veinte días, y cuando llegué de las vacaciones empezamos a mostrarnos las cosas de cada uno. Yo le muestro todo eso y en ese momento Dante me agarra y me dice ‘¡Mirá, yo tengo esto!’ y me muestra una especie de relato muy, pero muy similar: ‘Soy Groova Chaco…’”, explica Horvilleur en dicho libro.

Mientras que Dante remarca: “No habíamos hablado de ponernos sobrenombres, ¡ni nada parecido! Cuando juntamos las letras, no lo podíamos creer: todo el universo que habíamos diseñado, pegaba. Era increíble todo el concepto que se había armado. Son cosas del destino. Tuvo éxito desde la primera vez que lo tocamos. Fue en una plaza en Belgrano y el tema fue un gol. Hasta tenía más éxito que las canciones viejas. Cuando con un tema pasa eso, que lo tocás y a la gente le pega, es porque hay una conexión. Fue lo que pasó”.

La canción se volvió rápidamente la insignia de los Kuryaki, con un sonido urbano, rimas pegadizas, frases extrañas pero llamativas y un videoclip que rendía homenaje a la cultura oriental de los ’70, este tema es un himno “anti yuta” que todavía se mantiene vigente.

Creo que ‘Abarajame’ fue básicamente lo que dio el puntapié inicial y metió la primera patada letal del grupo, Marcó también el primer tema hip-hopero y el primer rap que cantó todo el mundo, hasta el colectivero. Eso es así, quieran o no quieran”, completa Dante en “Antología del Rock Nacional”.

Fotografía de Nora Lezano, para la cobertura del diario Pagina 12 de la presentación de ¨Chaco¨ en Resistencia, Chaco, en 1995.

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