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“Rock N’ Roll”: el disco más caótico y divertido en la carrera de Lennon

El 17 de febrero de 1975 salía al mercado el último material grabado durante el “Lost Weekend” del músico, sin Yoko Ono a su lado, y con la colaboración del polémico Phil Spector que se encargó de transformar las sesiones en un descontrol absoluto. ¿El resultado? una producción espectacular.

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“Rock N’ Roll”: el disco más caótico y divertido en la carrera de Lennon - Radio Cantilo

lunes 17 Feb, 2020

 

Todo comenzó en 1973, un año que quedaría marcado en la vida de John Lennon como el “Lost Weekend” o “Fin de semana perdido”, dado que en ese momento el músico acababa de separarse de Yoko Ono para irse a vivirá Los Ángeles con su secretaria May Pang. Fueron meses oscuros, donde el ex Beatle se dejó llevar por los excesos de todo tipo y tuvo más presencia en la prensa a causa de sus problemas personales que por su música.

La génesis de este disco, tal vez uno de las mejores recopilaciones de covers que cualquier artista haya podido hacer, se remite a diciembre de ese mismo año cuando Lennon fue citado a declarar a Nueva York ante al juez federal Thomas Griesa (sí, el mismo de que tuvo intervención en la causa de los “Fondos Buitre”), a causa de una denuncia realizada por Morris Levy, un empresario musical que acusaba al artista de infringir los derechos de autor por la canción “Come Together” (Abbey Road, 1969) cuya melodía estaba inspirada en el tema “You Can’t Catch Me”, de Chuck Berry.

El litigio duró dos años y, si bien el resultado sería favorable para Lennon, concluyó con un acuerdo extrajudicial en el cual el músico se comprometía a grabar tres canciones del sello Big Seven (propiedad de Levy) en su próximo álbum.

Lennon frente al juez Thomas Griesa.

Rock N’ Roll comenzó a grabarse en octubre de 1973, aunque no finalizaría sino hasta el mismo mes del año siguiente, período en el que Lennon tuvo que lidiar con un Phil Spector (contratado como productor) en su punto de ebullición, que le pondría a las sesiones un matiz de descontrol producto de su errático comportamiento que –a su vez- coincidía con el momento de “libertad absoluta” que atravesaba el ex Beatle.

Ya he tenido suficiente de esto, de ser profundo y de pensar. ¿Por qué no puedo tener un poco de diversión?”, había declarado Lennon en una entrevista poco después del lanzamiento de Mind Games (1973). Justamente esto fue lo que definió también la conformación de Rock N’ Roll, la idea de hacer algo que realmente pueda disfrutar sin la exigencia que significaba componer nuevas canciones.

Spector fue el responsable de elegir varias de las canciones que se incluyeron en este disco de Oldies, así como de reservar el estudio de grabación –A&M Studios de Los Ángeles fue el elegido-  y contratar a los músicos sesionistas. Cabe señalar que el productor ya había trabajado con Lennon previamente (John Lennon/Plastic Ono Band y Some Time in New York City), aunque esta vez sería completamente diferente.

Las sesiones se volvieron un infierno. Literalmente. Mientras Lennon buscaba divertirse con sus payasadas dentro del estudio, Spector hacía todo lo posible por descontrolar la situación. El músico mataba el aburrimiento bebiendo grandes cantidades de alcohol, algo que a medida que transcurrían las horas agudizaba ese perfil alborotador, y su productor llegaba cada día con la misión de empeorar todo lo que estuviera a su alcance.

Cuenta la historia que la intensidad de Spector llegaría a aparecer disfrazado de cirujano y portando una pistola que acabaría disparando contra el techo del estudio. En otra ocasión, vertería una botella de whisky en la meza de mezclas de A&M, arruinando la consola, hecho que provocaría su automática expulsión por parte de las autoridades del estudio.

Tras esto el músico planificó continuar las sesiones en el Record Plant West de Los Ángeles, aunque finalizaron de forma abrupta luego que Spector desapareciera de forma misteriosa llevándose consigo las cintas con el material grabado hasta ese momento.

Lennon – Spector

La situación se agravó luego que Spector sufriese un accidente automovilístico en marzo de 1974 que lo dejaría en coma y, por lo tanto, con el proyecto archivado temporalmente. En ese momento Lennon desistió de continuar con esta producción y se mudó a Nueva York junto a Pang para grabar  Walls and Bridges, disco que saldría en octubre de ese mismo año.

Sin embargo Levy se encargaría de recordarle al músico que todavía no había cumplido con lo acordado, aunque en ese momento Lennon se encargó de explicarle lo ocurrido con las cintas y le aseguró que se pondría a trabajar nuevamente en el disco prometido.

Las cintas fueron recuperadas por Al Coury, entonces miembro de Capitol Records, quien acordó con Spector darle el 3% de las regalías de las canciones y pagarle un total de 90 mil dólares por ellas.

Finalmente en octubre de 1974, un año después del inicio de las grabaciones, Lennon ingresaría a los Record Plan Studios de Nueva York para completar el disco en apenas cuatro días.

A pesar de todos los traspiés que debió atravesar, el resultado es una obra maravillosa, llena de clásicos de músicos como Chuck Berry, Ben E. King, Fats Domino, Buddy Holly, entre otros, interpretados por un Lennon brillante. “Stand By Me” se convirtió en el tema más destacado, aunque a lo largo de toda esta obra se destacan también sus interpretaciones de “Be-Bop-A-Lula”, “You Can’t Catch Me” (el tema de la discordia), “Do You Want To Dance” o “Ya Ya”.

Como curiosidad extra, en la portada de este disco aparecen difusos Paul McCartney, George Harrison y Stuart Sutcliffe, mientras se puede ver al propio Lennon parado al bajo un cartel de luces de neón en una calle de Hamburgo.

Este sería el anteúltimo disco publicado por el músico antes de ser asesinado en 1980. Al finalizar su grabación y haber cumplido con lo que Levy demandaba, el ex Beatle se sumergió en un periodo de inactividad en el que se dedicó a recomponer su relación con Yoko Ono que daría como fruto el nacimiento de Sean, el único hijo de la pareja.

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