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“Pink Floyd: The Wall”, 38 años después: ¿Joya del cine o fracaso interpretativo?

El 15 de julio de 1982 se estrenaba en Reino Unido la adaptación del disco que la banda había lanzado tres años antes. Mientras que los fanáticos la recibieron felices y destacaron la oscuridad de sus metáforas, sus propios creadores la definirían como algo “vergonzoso y amateur”.

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“Pink Floyd: The Wall”, 38 años después: ¿Joya del cine o fracaso interpretativo? - Radio Cantilo

martes 14 Jul, 2020

Cuando en 1979 se publicó el undécimo disco de Pink Floyd, nadie podía imaginarse que esa obra conceptual significaría el comienzo del fin para la banda. Mucho menos que tres años más tarde Roger Waters, su ideólogo, terminaría alejándose aún más del grupo durante el proceso de filmación de la película inspirada en su obra.

El film, dirigido por Alan Parker, animado por Gerald Scarfe y escrita por Waters es un caso muy particular de la gran variedad de consideraciones que existen al respecto. Mientras para algunos se trata de una excelente adaptación, que logró ponerle imagen a la profundidad de las letras del disco, para otros fue un fracaso de adaptación, incapaz de lograr mostrar todo lo que el cantante tenía en su cabeza.

La historia es conocida: Pink, interpretado por Bob Geldof, es un cantante de rock que arrastra desde su infancia una serie de traumas debido a la dura educación que recibió. Cansado de todo lo que rodea su profesión, se acaba refugiando en las drogas como única opción para romper con el muro que él mismo ha creado a su alrededor. Mientras tanto debe lidiar con el pánico que le provoca su inestabilidad emocional, agudizada por su estilo de vida cargado de excesos.

Al igual que el disco la película está cargada de metáforas e imágenes simbólicas, mientras de fondo acompañan por orden cada una de las canciones del disco. El film carece prácticamente de diálogos y se apoya por completo en los mensajes ocultos detrás de las letras. Lo acompañan animaciones –por momentos- perturbadoras, y escenas que han quedado grabadas en la retina de más de una generación.

Sin embargo, casi cuatro décadas después, todavía no hay una opinión generalizada acerca de esta. De hecho sus propios creadores manifestaron en más de una oportunidad su descontento con el producto final. Los críticos la definieron como lenta, excesivamente reiterativa o que no sabe qué hacer luego de captar la atención del espectador.

Pero, desde la vereda de enfrente están quienes celebraron la gran cantidad de alegorías presentes: la escuela como cárcel, el abuso de la autoridad por parte de un profesor dominado en su hogar, la picadora de carne que destroza tus sueños y te vuelve un producto más de la sociedad, el lado oscuro de la industria musical o las presiones que impone su negocio, entre otras.

A pesar de los argumentos contrapuestos la grieta jamás se ha podido cerrar. Incluso al día de hoy, en una sociedad que guarda muchas similitudes con varios de los mensajes que aparecen en la película, muchos se atreven a tildarla de un producto creado a partir de la paranoia de Waters que solo sirvió para que se recluya desde entonces en él. Depende de vos elegir de qué lado te encontrás.

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