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“Me voy pero te juro que mañana volveré”: a 47 años del trágico accidente que acabó con la vida de Nino Bravo

En la mañana del lunes 16 de abril el cantante español, de apenas 28 años, perdió el control de su vehículo en una ruta camino a Madrid. Todavía no tenía el status de estrella que obtendría post mortem, volviéndose casi mitológico.

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“Me voy pero te juro que mañana volveré”: a 47 años del trágico accidente que acabó con la vida de Nino Bravo - Radio Cantilo

jueves 16 Abr, 2020

Su impresionante voz sorprendía a jóvenes y adultos, en una época en la que la balada era uno de los ritmos de moda en la escena musical española. Si bien era un artista popular su fama no alcanzaba a asemejarse a la de otros artistas de su generación, ya que a diferencia de los “consagrados”, Nino Bravo se negaba a tener la vida de fama y excesos que una ciudad como Madrid podía darle. Todo lo contrario, jamás quiso dejar su Valencia natal y esa decisión, en aquél entonces, lo posicionaba dentro de la industria en un escalón por debajo del resto.

Sin embargo, con apenas 28 años Luis Manuel Ferry Llopis –como se llamaba realmente-, había hecho lo suficiente para conquistar los corazones de miles de personas que caían rendidas a sus pies ante la magia de su voz, de la mano de himnos como “Libre”, “Un beso y una flor”, “Noelia”, Esa será mi casa”, “Te quiero te quiero”, “Cartas amarillas” o “América”.

“Un cantante tiene un recorrido. Primero no lo conoce nadie; luego, llega una canción que gusta a la gente y, surge el éxito del cantante y de la canción. Pasa a ser conocido, al final, cuando ya es conocido, sólo quedan sus canciones”, diría alguna vez Nino Bravo en una entrevista con el tradicional medio español ABC.

Y justamente la carrera de Nino estaba en franco ascenso cuando ocurrió la tragedia que acabó con su vida. El 16 de abril de 1973 el músico había salido temprano de su casa, a bordo de su BMW-2800 que había comprado pocos meses antes luego de haber destrozado su antiguo automóvil en un accidente. El objetivo del viaje era grabar, producir y promocionar las canciones del dúo Humo, de quien Bravo se había transformado en su promotor.

Vale aclarar que el artista no era un gran conductor, todo lo contrario. De hecho él mismo siempre dijo que todo el tiempo que tardó en obtener la licencia de conducir se debió a su pereza, aunque sus amigos confirmarían que en realidad era porque no resultaba ser un habilidoso frente al volante. Lamentablemente esto se confirmaría cuando en noviembre de 1972, apenas unos meses antes de su muerte, estrellaría su Mercedes Benz durante un viaje de Turia a Barcelona, del que salió ileso al igual que el resto de los ocupantes.

Eran las 10 de la mañana, aproximadamente, del 16 de abril de 1973 cuando en el kilómetro 95 de la carretera nacional Valencia-Madrid –a la altura del municipio de Villarubio-, en una curva con un punto ciego el cantante derrapó con su vehículo provocando una serie de vuelcos. Sus tres acompañantes José Yuesa Francés, Fernando Romero García y Miguel Diarni Valero saldrían ilesos, salvo por algunas heridas superficiales. Sin embargo, los violentos golpes que había sufrido Nino en la cabeza y el resto del cuerpo fueron fatales.

Nino Bravo fallecía apenas minutos después camino al hospital. En aquél momento no se trataba de la leyenda que acabaría siendo en la actualidad. Simplemente era un joven intérprete popular con cuatro discos en su haber que tenía que competir con otros artistas de renombre como Raphael, Joan Manuel Serrat, Julio Iglesias o Camilo Sesto. Aunque el paso del tiempo elevaría su figura a lo más alto del Olimpo de los artistas, transformándolo en un verdadero mito.

 

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