Musiméride

Los 22 años de Alta Suciedad

El 9 de septiembre de 1997 Andrés Calamaro publicó su disco más icónico.

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Los 22 años de Alta Suciedad - Radio Cantilo

lunes 09 Sep, 2019

Ocho años. Ese era el tiempo que llevaba Andrés Calamaro sin sacar un disco solista. Su carrera en solitario había comenzado en 1984, con la salida de Hotel Calamaro, y le puso pausa en 1990 cuando se fue a España junto a Ariel Rot y formaron Los Rodríguez, el grupo con el que permaneció hasta 1996.

Su adiós a Los Rodríguez lo encontró en busca de nuevas canciones, siempre en movimiento y creando. Y aunque ya había editado previamente discos en solitario, parecía que estaba empezando de cero. Se habían cumplido, en aquel lejano 96, diez años de su salida de Los Abuelos de la Nada y le tocaba volver a andar por el sendero solista tras la ruptura de la banda argentina-española. Sobre todo porque su primera etapa, a finales de los 80, no había sido precisamente exitosa y la apuesta, y la presión, era mayor.

Andrés tenía todo a su favor para consagrarse. Y con esa certeza, viajó a Estados Unidos para contratar a algunos músicos que lo ayudaran a concretar eso que tenía en mente y que había comenzado a grabar en su estudio casero de Madrid: un disco de rock que llevara su impronta. Un disco, también, que llegara con un sonido nuevo pero, al mismo tiempo, que lo devolviera a sus bases.

El disco fue producido íntegramente por Joe Blaney, reconocido mundialmente por su trabajo con The Clash, Ramones, Prince, Keith Richards y Charly García. Las canciones, por su parte, contaron con Hugh McCracken, Marc Ribot y Eddie Martínez en las guitarras; Charly Drayton y Chuck Rainey en el bajo; Steve Jordan en la batería; Crispin Cioe junto a Ken Fradley en los vientos; Crusher Bennet en percusión y, por último, Celeste Carballo y Palito Ortega en los coros.

Alta suciedad salió a la venta el 9 de septiembre de 1997 y se transformó en un hito del rock argentino. Plagado de clásicos como “Flaca”, “Crímenes perfectos” y “Loco”, el disco cumplió con todas las expectativas de Andrés y más aún. Porque además de consagrarlo, de imponer un estilo que todos asociarían con el nombre de Calamaro, se convirtió, también, en el segundo material más vendido de nuestro rock, solo superado por El amor después del amor de Fito Páez.

Gracias por la música, Salmón. ¡Salud!

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