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El disco que fue “Hecho en el cielo”

El 6 de noviembre de 1995 Queen publicaba “Made in Heaven”, la obra póstuma de Freddie Mercury que cautivó a los fanáticos de todo el mundo.

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El disco que fue “Hecho en el cielo” - Radio Cantilo

miércoles 06 Nov, 2019

 

Apenas unos días antes de haberse cumplido el quinto aniversario del fallecimiento de Freddie Mercury, Queen lanzó un disco que recopilaba las últimas grabaciones que había hecho su cantante con arreglos sonoros y vocales del resto de sus miembros.

Para esta producción John Deacon, Roger Taylor y Brian May trabajaron con las partes de piano y canto que Mercury había grabado antes de su muerte, junto con nuevas letras grabadas por los restantes miembros de la banda en los estudios Mountain de Montreaux, Suiza.

Se trató del 15° disco de estudio publicado por Queen, aunque en este caso se trató de una obra póstuma que demandó cuatro años de trabajo esporádico por parte del resto de los miembros del grupo. Según estos, se trató de un proceso dificultoso ya que debían atravesar la angustia causada por la pérdida de quien fuera su gran amigo y líder, pero además por la falta del propio Mercury para aportar su genio musical a la obra final. A pesar de esto, Made in Heaven logró tener una gran aceptación en el público, vendiendo más de 20 millones de copias en todo el mundo.

Acerca del proceso creativo, May dijo una vez que “curiosamente, todo esto era bastante alegre. Suena raro y la gente me va a odiar por decir esto, pero sé que Freddie lo pasó muy bien en esos últimos momentos. Era duro, pero había mucha alegría en estas grabaciones. Freddie nos mantuvo siempre de buen humor. Estaba siempre con muy buen ánimo en el estudio de grabación, siempre lleno de ideas, de entusiasmo y de pasión”.

Mientras que para Taylor, “lo último que Freddie quería era llamar la atención sobre su debilidad o su fragilidad (que ya eran de por sí muy evidentes). No quería dar pena ni nada por el estilo, era tremendamente valiente con toda la situación”.

La portada del álbum de Queen y Richard Gray, es una foto de la enorme estatua de Freddie Mercury con el brazo en alto (esculpida por Irena Sedlecka) sobre el Lago Ginebra, en Suiza, en un precioso amanecer. En este sitio que tanto le inspiró e influenció Freddie compuso y grabó su última canción. La contraportada es la misma foto pero al atardecer.

“Fue un viaje largo y un trabajo mucho más complicado de lo que gente piensa. La idea era hacer un álbum que sonara como cuatro personas en un estudio. Sabíamos que si lográbamos hacer eso, nadie iba a cuestionar nada. Empezamos con borradores de grabaciones. Fue un trabajo enorme, dos años de mi vida intentando encontrar una manera de desarrollar las canciones, pero a la vez utilizando lo poco – o lo mucho, pero era limitado- que nos había dejado Freddie. A veces había una toma vocal completa, otras solo tres o cuatro frases. Fue una labor de amor para mí, a veces trabajando una noche entera en un solo verso”, contó May.

 

 

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