Musiméride

B.B. King y su legado inabarcable

Un día como hoy nacía el rey del Blues. Repasamos su camino, pasión y legado musical.

B.B. King y su legado inabarcable - Radio Cantilo

lunes 16 Sep, 2019

Se encontró con la música en un coro de góspel y terminó siendo el rey del blues. Entre mucha de sus medallas, fusionó bluesjazzswing y pop hasta convertirse en una referencia obligada para los músicos de rock por su forma de tocar la guitarra. Un nombre artístico que se convirtió en leyenda tras más de 60 años de experiencia sobre los escenarios y más de 50 álbumes publicados, un éxito que ha sido reconocido con 15 premios Grammy.

 

 

Fue capaz de ofrecer entre 250 y 300 conciertos al año, y se lo considera el mejor de los cantantes-guitarristas de blues de todos los tiempos. Por eso y porque convertía cada actuación en algo inolvidable. “El blues es una religión, una fe. Subo al escenario con una misión: hacer entender que lo que voy a ejecutar es sagrado: cuando no consigo transmitir ese efecto, el concierto fue un fracaso”, decía B.B. King, que cuenta con un mundo ofreciéndole homenaje en un nuevo aniversario de su nacimiento.

Riley Ben King nació en Itta Bena (Mississipi), el 16 de septiembre de 1925. Hijo de dos humildes cultivadores de algodón que vivían en condiciones de esclavitud, tuvo que irse a vivir con su abuela con tan solo cuatro años, cuando sus padres se separaron y su madre no tenía medios para cuidarlo. Poco después, a los nueve años, King se quedó huérfano de madre.

El pequeño King creció cantando en un coro de góspel de una iglesia baptista y a los 12 años tuvo su primera guitarra. Sin embargo, a los 18 años abandonó el pueblo en el que vivía con su abuela para trabajar como conductor de tractores y empezar a tocar la guitarra con un grupo llamado Famous St. John’s Quartet, con el que actuaba en iglesias de la zona y en una emisora de radio local. Fueron años en los que disfrutaba de su afición musical tocando en las esquinas de las calles y a veces haciéndolo en varios locales de diferentes pueblos en una noche.

En 1947, después de servir en el Ejército de Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial, Riley Ben King hizo autostop a Memphis para seguir su carrera musical. Allí era donde se encontraban todos los músicos importantes del Sur y donde se podía encontrar cualquier estilo de música afroamericana. En Memphis se convirtió en disyóquey y fue apodado “el niño de blues de Beale Street”. Ese apodo se redujo a B.B. y se quedó a vivir con su primo Bukka White, uno de los artistas de blues más célebres de su tiempo, que enseñó a B.B. detalles del arte de este género musical.

King hizo su primera grabación en 1949 y desde el siguiente año sus éxitos de rythm and blues (R&B) se sucedieron constantemente: You know I love you, Woke up this morning y Three o’clock blues, tema con el que alcanzó el número 1 en las listas de R&B. Su estilo de música pronto le valdría otro apelativo, el del rey del blues, con el pasó a la posteridad.

El año en que hizo su primera grabación también fue en el que bautizó a su amada guitarra. King asistió a un baile en Arkansas. En medio de la pista de baile había un barril con queroseno que solía mantener la temperatura de la sala a altas horas de la noche. Hubo una pelea y el barril se volcó, causando un incendio que se extendió por todo el lugar. Todos evacuaron el local, incluido King, pero él regresó para recuperar su preciada guitarra al darse cuenta de que se había quedado dentro del local. Por fortuna logró escapar con su guitarra cuando el edificio se derrumbó, y tiempo después, cuando King se enteró de que la pelea fue por disputarse dos hombres a una mujer que trabajaba en el lugar llamada Lucille, King nombró a su guitarra igual, Lucille, para recordarse a sí mismo que nunca más volvería a hacer algo tan estúpido.

En 1962 el músico firmó con ABC Records y lanzó Live at the regal, un álbum de conciertos de blues de referencia. Siete años después, en 1969, lanzó su mayor éxito, The thrill is gone. Los éxitos y los conciertos no paraban de sucederse, así que empezó a convertirse también en un cantante de récords al ser el primer bluesman en recorrer la Unión Soviética en 1979 y también el primero en hacer incursiones en el pop, con apariciones regulares en Las Vegas, Nevada y en la televisión. Fue hasta telonero de los Rolling Stones.

Encontró el éxito comercial con las numerosas colaboraciones que hizo a lo largo de su carrera con artistas como Eric Clapton, Elton John, Sheryl Crow, Van Morrison y Bonnie Raitt. Con el paso de los años desarrolló uno de los estilos de guitarra más identificables del mundo. Tomó prestadas virtudes de Blind Lemon Jefferson, T-Bone Walker y otros, integrando sus precisas y complejas curvas de cuerdas vocales y su vibración de mano izquierda, que se convirtieron en componentes indispensables del vocabulario de cualquier guitarrista de rock. “Cuando canto, toco en mi mente; en el momento en que dejo de cantar, empiezo a hacerlo interpretando a Lucille”, decía.

En 1987 King fue incluido en el Salón de la Fama del Rock and Roll y se convirtió en uno de los artistas más respetados de la música. A lo largo de su carrera recibió 15 premios Grammy de la Música y la Medalla Presidencial de la Libertad de manos del presidente George W. Bush. El legendario cantante y guitarrista también se convirtió en el tema de su propio museo, que abrió sus puertas en 2008.

Su salud se fue deteriorando y y en octubre de 2014 el artista, de 89 años, cayó al escenario durante una actuación en Chicago y canceló varios conciertos. Una declaración emitida después de la caída aseguraba que el cantante había sido “diagnosticado con deshidratación y sufría agotamiento”.

B.B. King murió mientras dormía el 14 de mayo de 2015 en su casa de Las Vegas, Nevada, dejando un legado musical inabarcable.

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