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50 años de “Black Sabbath”: cómo se gestó el disco que cambió la historia de la música

En 1970, Black Sabbath irrumpió en la escena con riffs densos, mensajes satánicos y un sonido arrollador. En esta nota, la historia de cómo se formó el grupo y la importancia de Tony Iommi en su profesionalización.

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50 años de “Black Sabbath”: cómo se gestó el disco que cambió la historia de la música - Radio Cantilo

jueves 13 Feb, 2020

Es 1968 y en Birmingham está todo por hacerse. Mientras The Beatles llegaban al final de su corta e intensa carrera y Brian Jones todavía era parte de The Rolling Stones, el guitarrista Tony Iommi y el baterista Bill Ward deambulaban por la ciudad, reconocida en los libros de historia por su potencia industrial, cuando entraron una casa de música a mirar instrumentos. Ahí leyeron el cartel que marcaría para siempre a la historia del rock: “Ozzy Zig buscar un show, tiene su propio sistema de sonido”. Zig era Osbourne y tenía 20 años

La idea de juntarse a tocar no surgió de inmediato. Iommi y Ward se acercaron hasta la casa de Ozzy, le tocaron la puerta y cuando salió, se dio cuenta que conocía al guitarrista de la escuela. Según su autobiografía Iron Man, Iommi le dijo a Ward: “Lo conozco. Y por lo que tengo entendido, no es cantante”. Se olvidaron del asunto pero la sorpresa llegó cuando unos días después, Ozzy se apareció en la casa de Iommi con el bajista Geezer Butler. Estaban buscando un baterista y ahí tomaron la decisión de intentarlo todos juntos. Se pusieron como nombre provisorio The Polka Tulk Blues Band, tocaron canciones de blues y escribieron la primera página de la leyenda.

Si bien los primeros shows eran desastrosos, había química y la conexión entusiasmaba a todos. Cambiaron el nombre a Earth Blues Band, que después quedó solo en Earth. Al blues se agregó el jazz y así aparecieron las primeras influencias musicales de Black Sabbath. El primer logro como banda fue telonear a Jethro Tull, pero después de algunas presentaciones el guitarrista Mick Abrahams los abandonó y le ofrecieron a Iommi ser su reemplazo. Viajó a Londres, y después de la experiencia soñada, porque los fundamentalistas del rock progresivo eran bastante populares, se profesionalizó como músico.

 

Volvió de girar con Jethro Tull y según lo que afirma en su libro, fue tajante: “Si vamos a hacer esto, lo vamos a hacer en serio y vamos a trabajar de verdad en ello, empezando por ensayar a las nueve de la mañana. ¡En punto!. Todo grupo de trabajo necesita un líder y Iommi se puso la cinta de capitán. En algunas semanas salieron las primeras canciones y la situación empezó a tornarse interesante. “Wicked World” y “Black Sabbath” iniciaron el camino. No entendían bien a qué sonaba, era algo nuevo. Años después, se enteraron que el riff de “Black Sabbath” era El Tritono del Diablo, una progresión de acordes que en la Edad Media había sido prohibida por la Iglesia. 

Ozzy se encargaba de las melodías vocales y Geezer Butler de las letras. La marihuana era furor en la época y en el medio de un viaje producto de ese cigarro tan contundente, conocieron a un enano que saltaba y hacía chistes. De esa historia de bar, salió “The Wizard”. A toda la locura experimental de las drogas, se sumó el fanatismo por el cine de terror. Inconscientemente, esa influencia los perfiló hacia la oscuridad por la que fueron señalados tanto tiempo. Satanás estaba ahí sentado, sonriendo

La historia de cómo decidieron llamarse Black Sabbath roza el ridículo. Los habían contratado para tocar en un bar de blues de Manchester y se volvió todo confuso cuando apareció un hombre vestido de traje preguntándoles si eran los integrantes de Earth. Los felicitó por su nuevo single y le agradecieron. Pero nunca habían grabado nada, no tenían canciones editadas. Empezaron a armar y se dieron cuenta que estaban en medio de una fiesta demasiado elegante para sus looks de rockeros empedernidos. En Inglaterra había otra banda que se llamaba Earth y hacían pop. Después de la desastrosa presentación, porque todo lo que les pasaba al principio era así, se la jugaron e hicieron un viaje por Hamburgo, Dinamarca y Suecia. En esa gira decidieron llamarse Black Sabbath.

 

El Henry’s Blues House cambió el futuro de la banda para siempre. Ahí conocieron al histórico DJ Tony Hall, que estaba a cargo de Tony Hall Enterprises y quería ficharlos. Firmaron con la compañía y a su vez con el sello Fontana. Empezaron a trabajar en el primer disco y en otoño de 1969 grabaron algunos demos e hicieron varias audiciones para encontrar al productor que se haga cargo del proyecto, pero fueron rechazados, una y otra vez. Estaban definiendo su sonido. 

En los shows ya tocaban “The Wizard”, “Black Sabbath”, “N.I.B.” y “Warning”. A esos cuatro, se sumó “Evil Woman”, cover de The Crows, a pedido del representante Jim Simpson. Los obligó porque necesitaban algo comercial. La discográfica eligió a Rodger Bain como productor, que era bastante joven e inexperto como ellos. Black Sabbath fue su primer proyecto serio y continuó trabajando durante los primeros tres discos. 

Iommi cuenta en Iron Man que el estudio Regent Sound de Londres, lugar en el que se grabó el primer álbum, era una pequeña sala de estar en la que ubicaron los amplificadores y los instrumentos. Mientras, Ozzy cantaba en una pequeña sala que estaba aparteLa decisión fue representar de la mejor manera el vivo, algo que caracterizaba el sonido de la banda. El ingeniero de grabación fue Tom Allon y tuvo el desafío de acomodar y lidiar con una banda auténtica y honesta

Black Sabbath se grabó en dos días y sin saber mucho lo que hacían por la inexperiencia, arreglaron la sexta canción que iría al trabajo final en el estudio. “Warning” nació de un solo de guitarra larguísimo y sólo pudieron hacer dos tomas porque no les daba el tiempo. La versión original duraba 15 minutos, pero el productor y el ingeniero de sonido lo editaron para que durara 10 minutos y entrara en el vinilo. Tony Iommi tragó, aceptó y después se enteró que decidieron cortarlo en pequeños pedazos. Después de 50 años, se sigue tocando la misma versión.

 

En “Electric Funeral” se les complicó porque Bill Ward no podía tocar dos versiones iguales, cada vez que la hacía le salía distinta. El nombre “N.I.B.”, que históricamente fue relacionado al ocultismo y satanás, tenía que ver con un apodo para el baterista. La barba que usaba le daba aspecto de pluma y por eso le decían “pen nib”, que en inglés significa pluma de lapicera. Cuando tuvieron que elegir el nombre de la canción no sabían qué hacer y quedó ese. 

Cuando grabaron “Wicked World”, Iommi se vio en problemas porque rompió el micrófono de la Fender Stratocaster que definía su sonido. Afortunadamente, había comprado una Gibson SG de repuesto. El tema es que nunca la había tocado y terminó grabando todo el disco con una guitarra para diestros que tocaba al revés. Hoy está exhibida en el Hard Rock Café. Con respecto a la mezcla, no tuvieron tiempo de involucrarse porque justo salieron de gira por Europa. Como registraron todo en cuatro canales no había mucho para mezclar. Lo único que se agregó al final fueron las campanas y la tormenta del comienzo en “Black Sabbath”. Casi de casualidad nació el ambiente más reconocido de toda la historia del heavy metal. Oscuridad otra vez.

Para la confección del arte de tapa tampoco participaron. La foto se sacó en el molino de Mapledurham y ni siquiera formaron parte de la sesión, aunque conocieron a la chica que aparece en la portada porque un día se acercó a saludarlos en un show. En el sobre interno apareció la cruz invertida, otra insignia del grupo que sumaba a su catálogo de satánicos. Después de definir la imagen, el sello los pasó a Vértigo Records. 

El marketing de la productora se aseguró de que el disco saliera un viernes 13, era febrero de 1970. El disco vendió 5 mil copias en una semana, gracias al boca en boca, en especial de los lugares donde ya habían tocado en vivo. Llegó al número 8 en el país y cambiaron todo para siempre. Lo demás es historia. 

 

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