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Virginia Innocenti: “Las canciones son como pequeñas películas”

La actriz se encuentra hoy transitoriamente "mudada" a la ciudad de La Plata. Aquí, en City Bell y Villa Elisa, pasa largas jornadas de rodaje con 1986, la película del realizador y director platense Mauro López. Una de las noches, visitó Radio Cantilo y Ciudad Despierta.

Virginia Innocenti: “Las canciones son como pequeñas películas” - Radio Cantilo

jueves 13 Feb, 2020

A los 16 años tuvo su primer trabajo pago: era su primera propuesta musical. Su más perdurable amor, la música, es aquello que más gratifica hoy sus días, y quienes trabajan con Virginia en los sets de filmación dan fe de ello. Todo espacio, todo minuto libre lo llena  con su voz.

Como actriz, su debut fue en un clásico del cine argentino como La Historia oficial (1985), de Luis Puenzo. Desde entonces, sobrevendrían tres décadas intensas, en las que trazó una trayectoria que hoy la define como una de las artistas más prestigiosas del país.

Sus pasiones, en tanto, van enlazadas: Virginia le pone su cuerpo a los personajes, mientras que, cuando canta, no hay un personaje sino ella misma. “Las canciones son como pequeñas películas”, define.

Innocenti se encuentra hoy transitoriamente “mudada” a la ciudad de La Plata. Aquí, en City Bell y Villa Elisa, pasa largas jornadas de rodaje con 1986, la película del realizador platense Mauro López, uno de los representantes locales del cine de género, que tuvo su impulso inicial en 2004 con los hermanos Ramiro y Adrián Bogliano.

El rodaje del film tiene una clara definición para Virginia, quien visita Radio Cantilo y comparte esa definición para Ciudad Despierta: “Una aventura hermosa y agotadora, que además arrancó en una semana complicada con el tema climático. Al ser una película de época, situada en 1986 pero con raccontos que ocurren en 1977, la ropita se vuelve de nylon“, se ríe la actriz. “Pero la verdad que es una experiencia hermosísima, el equipo es muy amoroso y el lugar, City Bell, es hermoso”.

El trío que atraviesa por la trama se completa con Luis Ziembrowski y Elena Roger, pero además el elenco incluye a Carlos Echevarría y Natalia Lorda, y un niño que tendrá un lugar protagónico en el personaje de “Francisco”.

Se trata de una historia atractiva, en palabras de la propia actriz, con una experiencia que la habilita indudablemente a apelar a ese calificativo: “He filmado en distintas épocas del cine, empecé cuando se trabajaba en fílmico y la compaginación se hacía en moviola, y se cortaba la cinta…. ¡Parece que hablara de la prehistoria!, pero aunque no lo crean esto pasó hace poco tiempo”, vuelve a reírse.

“De todas formas, cada experiencia es única y si hablo de ésta en particular, la estoy pasando muy bien. Estoy con gente que le pone un amor y una pasión terribles y a mí me gusta mucho acompañar a gente que ama lo que hace. 1986 es una historia apasionante de una mujer que está pasando una crisis con el tema de su paternidad y su pareja, hasta que aparece un niño que va a cambiarle la vida“, anticipa, haciendo una perfecta síntesis del guión de López.

De jornadas agotadoras de trabajo puede dar cuenta la actriz acabadamente, quien el año pasado alcanzó un grado máximo de exposición con su personaje Libertad, en Argentina, Tierra de Amor y Venganza, propuesta que aceptó pese a su promesa de “no filmar nunca más telenovelas”.

En 2008, integró el elenco de otra realización exitosa, que fue Vidas Robadas, la última telenovela que aceptó realizar antes de un período de diez años alejada de este tipo de ficciones hasta la llegada de ATAV. En ese lapso, participó de la serie La defensora, de Alberto Lecchi; de Cuentos por la Identidad (TV Pública), y de otra serie de ficción junto a Jorge Marrale, llamada Rizhoma Hotel.

“No hice tantas telenovelas, pero las que hice fueron historias que han quedado en el recuerdo. En el caso de Vidas Robadas, se paraba el país para verla, y pusimos sobre el tapete el tema de la trata de personas. En este caso, era un desafío muy grande hacer una novela de época, y una propuesta tentadora… Quería insertar el tema de los feminismos y dónde se origina todo esto en nuestro país. Para ello, mi personaje era clave, porque la opresión que Libertad ejercía sobre su hija Lucía, el personaje que hacía Delfina Chaves, es lo que hizo que se convirtiera en la heroína que se convierte. Suele pasar que las grandes luchadoras son el resultado de eso”, apunta Virginia.

“Libertad era muy machista, pobrecita, y lo interesante es que a través de la historia se observa que ella también había sido víctima de toda esa estructura en la que nació. Bueno, yo lo viví con mi abuela y con mi madre”, agrega la actriz, quien en muchas de sus propuestas musicales eligió su propia historia para contar y comunicarse con el público. “Pinta tu aldea y serás universal”, es su lema.

“Los artistas siempre estamos hablando de nosotros mismos. Cuando uno habla de su propia historia está buscando resonancia en el corazón de los otros“, expresa.

Así fue como Innocenti, que escribe y compone la mayor parte de su repertorio y sus propuestas musicales, ideó En la sangre, sueños de agua y desembarco, inspirada en la historia de su bisabuela, también llamada Virginia, quien llegó desde su Italia natal hasta nuestro país con su familia y sufrió la pérdida de su esposo mientras cruzaba el Atlántico.

La propuesta musical, que fue escrita para ser estrenada en el Parque de la Memoria, aborda la temática de la inmigración, el destierro y la construcción de la identidad a partir de la memoria de las colectividades que llegaron al continente americano. “Fue conmovedor para mí. Yo me llamo Virginia como mi bisabuela, pero en realidad lo usé como excusa porque estaba haciendo un trabajo sobre la identidad. Contaba una historia de amor, y varias canciones eran cantadas en italiano, pero muchas colectividades se sintieron identificadas”, cuenta la artista.

Innocenti, amante de la poesía y la palabra, amante de la música y la danza, no elige azarosamente nada de lo que decide interpretar, así se trate de un personaje de ficción o de una canción. De igual modo, los espectáculos que escribe y que interpreta suelen ser “cuentos musicales”, o “partituras escénicas”, en sus propios términos.

Busco material que me conmueva por algún motivo y que cuente una historia que me interese contar. Las canciones son como pequeñas películas y me voy de viaje con aquello que propone la canción”, dice.

Para una mujer que militó desde siempre en el feminismo, y que hoy se encuentra muy cerca del Colectivo de Actrices Argentinas, no fue fortuita tampoco la decisión de homenajear a la gran Tita Merello, con Dijeron de mí, el musical inspirado en la vida y obra de la artista. Virginia sabe -y lo expresa- que fue la antecesora de muchas mujeres artistas a las que les allanó el camino, del mismo modo que hoy las jóvenes actrices encuentran el terreno con menos escollos para abrirse paso.

“Queda igualmente mucho por trabajar, pero yo noto que cambió el trato entre compañeros varones y chicas. La igualdad de oportunidades sigue siendo un desastre, algunas convocatorias en este momento en roles protagónicos para las mujeres tiene que ver con que estamos de moda, y la gente consume eso, pero no creo que sea un interés genuino de algunos productores“, dispara.

“Sigue siendo muy compleja la falta de inserción laboral, del respeto y la valoración. Por ser mujer tendrás que tener el segundo cartel y vas a cobrar menos, lo sabemos, pero son todas cosas que con el tiempo quizás vayan cambiando”, agrega además y parafrasea a John Lennon, quien junto a Yoko Ono escribió “La mujer es el negro del mundo”, en 1970. “Esto sigue siendo así en el mundo entero, y por suerte aquí hay generaciones que están viniendo con otra mentalidad. Yo agradezco a mis antecesoras, como Tita Merello, que usó su fama y su popularidad para concientizar a las mujeres respecto a su salud, y se abrió camino en un mundo muy machista”, dice Virginia, asombrada de que, aún hoy, casi no se encuentran en el rubro directoras de cine o TV mujeres.

No es, sin embargo, la única preocupación de la artista, que pone sobre la mesa la problemática ecológica como una de las materias pendientes que le queda por abordar a la humanidad. Y lo resume: “Es algo tan simple como que si no tenemos agua la vida se acaba. Pero se vive en un estado de inconsciencia importante. Se vive mucho boludeo. La ignorancia da mucha impunidad, y veo mucho opinólogo que tiene el comentario fácil, pero no se profundiza sobre las cuestiones esenciales de la vida”.

 

Una luna gigante ilumina otra de las noches que la cantante y actriz vive en la ciudad de La Plata, mientras trabaja en el rodaje del nuevo film. Para ella, que dedicó un álbum entero, En la luna, a la fascinación que provoca “la gran hechicera”, parece ser un buen pronóstico en días en los que no se separa de los sets de filmación. Menos aún, de la música, su otra Gran Hechicera.

 

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