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Vaso medio lleno, vaso medio vacío: historias de ART

En Hagan Correr La Voz debatieron en torno a dos situaciones laborales que terminaron con finales inesperados. Entrá a la nota y enterate.

Vaso medio lleno, vaso medio vacío: historias de ART - Radio Cantilo

martes 10 Sep, 2019

El 21 de febrero de 2013 una empresa parisina, dedicada a la construcción, envió a un empleado a trabajar en una región en el centro del país. Una de las noches en la que estaba en la ciudad, conoció a una mujer con la tuvo relaciones sexuales antes de morir en pleno acto producto de un infarto. La seguridad social de Francia clasificó el caso como accidente laboral, por lo que la empresa debía pagar una indemnización.

La empresa, por su parte, decidió apelar argumentando ante el Tribunal de Asuntos Sociales que el empleado falleció fuera de las horas efectivas de trabajo, lejos del hotel que había reservado y mientras mantenía una relación adúltera con una desconocida. La compañía, además, intentó hacer valer en la disputa legal que el trabajador había interrumpido su misión por un motivo personal, independiente de la labor que le había sido asignada y, al momento de su muerte, no estaba efectuando esa misión.

Sin embargo, la Seguridad Social les respondió, categóricamente, que el acto sexual es un acto de la vida cotidiana y la empresa no estaba aportando las pruebas necesarias para dar cuenta de que había interrumpido su trabajo para llevar adelante esa acción. Por otra parte, el hecho de que no estuviera en la habitación del hotel que le había reservado la compañía no permitía establecer que el trabajador saliese de la órbita de la autoridad y responsabilidad del empleador, por lo que, finalmente, fue considerada un accidente laboral y la esposa del fallecido debía recibir una suma de dinero por lo sucedido.

En nuestro país, una empresa internacional organizó un día de campo y les ofreció a sus empleados una camioneta que los trasladara. Al regreso a la ciudad, el chofer les avisó que iba a desviarse de la ruta para cortar camino. El vehículo se metió campo adentro y, en el medio de la nada, frenó: aparecieron miras de luces láser y gente a los gritos que les exigían a los empleados que se bajaran de la camioneta. Lo hicieron, al tiempo que los obligaron a arrodillarse para dispararles. Mientras tanto, algunos comenzaron a vomitar, otros se desmayaron y uno sufrió un infarto. En ese instante, los que estaban armados les dijeron que era un simulacro contratado por la empresa para evaluar la capacidad de su personal para pasar por situaciones difíciles, pero que se había ido de las manos.

Desde la ART, por supuesto, no estaban dispuestos a hacerse cargo de una situación que rozaba lo insano. El dueño de la compañía, por su parte, tuvo que pagarles a todos por esa idea.

Ante estos casos, en Hagan Correr La Voz se preguntaron de qué lado del vaso te encontrás. Dale play y escuchá las conclusiones en el aire de Radio Cantilo.

 

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