Interés General

Tres días con la Reina: la historia del fotógrafo de Queen en Argentina

Luis Vera era un joven empleado administrativo de la firma que auspiciaba la visita de Queen a Argentina, y fue enviado como fotógrafo oficial de uno de los grupos de rock internacional del momento. La historia, a casi 40 años, aún conmueve.

Tres días con la Reina: la historia del fotógrafo de Queen en Argentina - Radio Cantilo

jueves 21 May, 2020

-Luis, siéntese. Lo mandamos a llamar para hacerle una pregunta. Me comentaron que Ud. es fotógrafo.

-No, fotógrafo no. Soy aficionado a la fotografía.

-Muy bien. Y me comentaron también que le gusta el rock y Queen en especial…

-Sí… -contesta un desconcertado Luis con sus jóvenes 25 años.

-Bueno, nosotros estamos por traer a Queen a Argentina y nos gustaría que Ud. vaya como fotógrafo.

La charla se dio en la oficina de la gerencia de Keyport, la empresa que junto con Bieckert auspiciaba la visita de Queen en Argentina. Era el año 1981, semanas antes de la llegada de la banda británica al país. “Procesé un poco la información pero me quedé paralizado. Mi jefe me explicó que los días que Queen estuviera en el país yo no tendría que ir a la empresa, sino a cubrir a Queen”, cuenta Luis Vera, casi 40 años después.

-Después coordinamos las fechas y horarios, pero primero dígame… ¿quiere hacerlo?

La no reacción del joven fotógrafo había obligado al gerente a lanzar esa pregunta. “Tardé en reaccionar, pero cuando salí de esa oficina me volví loco“, recuerda.

Luis Vera, empleado administrativo de la firma, sería el fotógrafo oficial de la visita a Buenos Aires de uno de los grupos de rock internacional del momento. Un hecho que plantó bandera en lo que más tarde se conocería como “rock de estadios”: no había habido shows de esta magnitud en el país hasta la llegada de Queen. La potencia de sonido, el tamaño del escenario que pisaría un showman como Freddie Mercury, las impactantes luces móviles.

“La fotografía era mi hobbie. En la empresa lo sabían… de hecho era habitual que me pidieran fotos sociales, o las secretarias ejecutivas para sus books. Siempre andaba fastidiando con el tema de las fotos…”, cuenta a Ciudad Despierta Luis, quien por aquella época quería aprender en el oficio e invertía tiempo y dinero en ello. Nunca imaginó, igualmente, que la propuesta del gerente desembocaría en otra de sus pasiones: la música de Queen.

Poco tiempo después Luis recibiría las instrucciones lógicas, que no eran más -ni menos- que registrar todos los movimientos de la banda sobre todo en los sitios donde aparecía la marca junto con los miembros de Queen, y recibiría también una credencial. “Según el tipo de credencial que tenías era hasta dónde podías llegar. Yo no tenía restricciones directamente“, dice, sin dimensionar demasiado el privilegio que implicaba estas palabras.

“Tenía que ir a Ezeiza, me pidieron que fuera puntual. La verdad no lo fui, pero igual tenía un lugar para mí. Me asombró la cantidad de gente… fotógrafos, periodistas de la TV, que se decían entre ellos ‘Tranquilos, esto es un trabajo, y todo tenemos que hacerlo’. En mi vida había hecho eso y no entendía por qué ese aviso. Después lo entendí. Se generó un verdadero caos, uno se paraba delante del otro, se empujaban, discutían entre ellos… En el ambiente se trabajaba así, pero para mí era loquísimo”, relata Luis con ingenuidad aunque con un recuerdo preciso.

“En el VIP recuerdo que estaba en línea recta con ellos, y los que estaban en los vértices no sacaban las mismas fotos, lógicamente, entonces se venían hasta mi lugar, empujaban, discutían. Al estar yo en la mitad, no tuve problemas. Habré cometido errores, un fotógrafo profesional sabría decirme, pero creo que lo hice bastante bien… al menos mis jefes estaban conformes”.

Vera cubrió la llegada de la banda a Ezeiza, su permanencia en el VIP con los medios, y los tres conciertos que dio la banda en el estadio de Vélez en Buenos Aires (28 de febrero, 1° y 8 de marzo). Queen hizo dos fechas más en su visita, que fueron en Mar del Plata el 4 de marzo y en Rosario el día 6, para cerrar finalmente en Capital Federal.

Claro que por ser enviado de la firma auspiciante, nunca perdió su posición privilegiada al lado de la banda y eso definió todo. O casi todo.

“Cuando hicieron las pruebas de sonido, las tardes previas al recital, también estuve ahí. Pero bueno… hubo cosas que me las perdí por no estar canchero en el tema. En el ensayo tuve el enorme placer de ver cantar a capella a Mercury… Pero no me pegues… como no estaba la marca, no saqué tantas fotos”, confiesa, con total honestidad. “Podría haber hecho diez millones de fotos para mí. Después de años, después de tener real consciencia de dónde estuve, me quiero pegar a mí mismo”, agrega.

Pese a su cruda confesión, el archivo de fotografías de Queen de Vera es envidiable. Su Pentax manual se llevó registros que hoy sólo son patrimonio suyo y de los suyos. Conserva las fotografías que muchos conocemos y muchas otras en un sector de su casa, junto a los negativos, guardados impecables en su celofán “como corresponde”. Hay allí material que 39 años después no fue revelado.

“Amigos y familia me han preguntado muchas veces… ¿esta foto la sacaste vos? Y yo les digo: “¡No lo sé! Saqué tantas… Incluso si había un fotógrafo al lado mío es probable que alguna imagen sea muy parecida a la otra. Pero sí tengo fotos que no he mostrado. Tengo una foto de Mercury en la que está cantando con el micrófono en la mano y podés verle la emplomadura de la muela“, dice Luis.

Hace esta revelación pero al instante da vuelta el sentido al explicar que más allá de las fotografías, lo vivió antes que nada como una experiencia personal extraordinaria. Por ello, que tal o cual foto sea o no de su autoría, para Vera es absolutamente anecdótico.

“Ver a Freddie ahí fue inexplicable. A pesar de ser un tipo tan abierto, era perfil bajo. Pero todos sabemos que el tipo además de ser excelente intérprete era un showman extraordinario. En el escenario se transformaba y era tremendo verlo”, apunta Luis. “Tal vez para él no era difícil eso, porque era increíble lo que generaba el estar en el escenario con toda esa gente gritándole”.

El joven fotógrafo tiene grabado en su recuerdo dos momentos muy puntuales, relacionados precisamente con la presencia de Freddie ante los argentinos: “Él se sorprendió mucho de cómo la gente cantaba sus temas, yo creo que no se lo esperaba, sobre todo con Rapsodia Bohemia, que fue el tema que más pegó en ese momento en el país y la gente enloqueció. Pero después con el tema que le dedicó a su ex novia, Love of my life. El público lo cantó entero en inglés, y Freddie escuchaba cómo la gente cantaba… Cuando terminaron, dijo despacito: Oh my God!… Ví su emoción. Este tipo estaba emocionado realmente. No me lo olvido nunca más en mi vida”, cuenta.

Testigo privilegiado de los movimientos de la banda, de sus ensayos, de su despliegue en el escenario y hasta de la emoción más genuina de Freddie Mercury. ¿Se puede pedir algo más? Vera admite de todas formas no poder explicar con palabras lo que vivió. “Me encantaría poder transmitírtelo, tener algo con lo que te pueda decir: ‘Sentí esto’. Freddie era un hombre que generaba amor y emoción en hombres y en mujeres”, agrega.

Queen había llegado a nuestro país en pleno éxtasis de los argentinos con la banda. Muchos se aseguraron su entrada tiempo antes, pero quienes no lo hicieron tuvieron oportunidad en alguna de las siguientes fechas -que fueron cinco en total-, o hasta volver a disfrutar del recital. Aunque la logística en seguridad tuvo sus fallas visibles y Queen se quejó por esto, se estima que sólo en su primer recital la banda convocó a más de 60 mil espectadores. “Una locura linda”, dice Vera décadas después.

“Cuando casi estaba por terminar el show, estaba agotadísimo y me tiré unos minutos en el césped mientras miraba el show. Era de noche tarde, así que estaba oscuro. De pronto siento vibrar el suelo… Me doy vuelta y veo a la gente pasando por arriba del alambrado, corriendo hasta donde yo estaba. ¡Me aterroricé! Salí lo más rápido que pude porque si no me pasaban por arriba… En ese momento creí que era la gente la que había roto los alambrados, pero lo había hecho el personal de vigilancia para poder descomprimir, porque era mucha la gente que había en las gradas apretándose contra el alambrado, y era peligroso”, cuenta además Luis, sobre esa primera noche “de locura linda”.

La misma euforia y calidez que describe el fotógrafo explica la cautivación que sintió la banda, y que tantas otras bandas de rock sentirían ante el público argentino. Un público veraz y receptivo, como lo califica Luis, y responsable en gran parte de la increíble atmósfera y energía que se generó en cada fecha.

Diez años después, ese joven fotógrafo viviría con igual tristeza que todos estos fans la historia posterior de la banda y de Mercury. “Después de que pasó el tiempo seguí pensando en lo que pudo haber sido en el tiempo alguien tan genial. Me apenó que un talento de ese nivel se perdiera… Pero es la vida que él eligió. Yo viví tres días con él, no puedo contar su vida, pero sí algunas cosas que percibí. Muchas veces he pensado cómo un tipo con esa calidad a nivel artista y showman tuvo esa vida, cómo dio todo para todos, y cuánto recibió de la gente… pero qué poco de la vida. La vida le dejó debiendo algo”, dice, visiblemente conmovido.

En el arcón de los recuerdos de la familia Vera, al menos, queda ese archivo invaluable de fotos que un embelesado fotógrafo amateur tomó durante esos tres días. Material, que, sin embargo, Vera se resiste a digitalizar.

“No me acuerdo ni la cantidad de rollos de fotos que saqué. Mandé a revelar casi todo, la empresa se quedó con el material y yo también, además de los negativos. Esto para mucho puede sonar como de la prehistoria”, repara, divertido. “Hoy tengo todo guardado impecable. No se me planteó la necesidad de digitalizarlo, porque para mí el valor estaba y está en la experiencia personal que tuve. No era un profesional, era un pibe que laburaba en esa empresa y tuve la suerte de poder hacer esto. Me faltó toda la experiencia de un tipo que se dedica a esto, pero además la experiencia de vida… Hoy hubiese hecho diez mil cosas más”, insiste hacia el final de una charla que lo transportó por unos minutos a esos años, al punto de conmoverlo.

Pocos podrían igualmente reprocharle a este hombre sincero no haber dejado mayor testimonio de la visita de Queen al país. Hablar con él para los apasionados por la banda es vivenciar momentos imborrables que tuvieron lugar en una Argentina convulsionada y bajo el yugo de la Dictadura por esos años.

Más que el legado fotográfico, existe esa transferencia, y esa emoción en el alma que aún hoy Vera siente cada vez que lo relata. De fondo, suena la voz del líder que trascenderá todos los tiempos.

 

Publicidad

LEETE TAMBIÉN...