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Terapias alteradas: La ajorca de oro

No te pierdas la espeluznante leyenda de Gustavo Adolfo Bécquer en la voz de Facundo Patronelli.

Terapias alteradas: La ajorca de oro - Radio Cantilo

viernes 02 Ago, 2019

Cuenta la historia de Pedro Alfonso de Orellana, un joven valiente y apuesto, que era capaz de dar todo por su amada novia, quien se llamaba María Antúnez, una joven llena de lujos y caprichos, a la que no le importaba nada más que su bienestar. Un día en uno de sus tantos encuentros Pedro encuentra a su amada María llorando desconsolada, él ante tal situación, se acerca a ella y le pregunta la razón de su incontrolable llanto, pero ella no le da una respuesta, y continua llorando.

Después de un rato de Pedro estarle insistiendo para que le diga la verdad, ella termina por ceder y le cuenta el motivo de su desconsuelo. Ella le dice que al entrar a la catedral de Toledo, vio la ajorca de oro que la virgen del sagrario portaba en su brazo, tal virgen que se encontraba dentro de la catedral, ella le dijo que se había quedado impresionada ante el brillo de la ajorca y que desearía que fuera de ella. Pedro al escuchar eso y estando consiente del inmenso amor que le tenia a María, le dijo que él era capaz de hacer lo que fuera en tal de agradarla, el sentía temor por robarle a su santa patrona pero al ver el sufrimiento de su amada termino de convencerse de que debía robarla.

Pedro se dirigió a la catedral con el fin de robarse la ajorca de la virgen como un detalle para su amada María. Pedro subió las gradas de la catedral, hasta llegar a la virgen y al estar frente a ella, sintio un miedo obscuro y extraño que se apodero de él, pero era mas grande el amor que sentía por María, que decidió cerrar los ojos para no verle el rostro a la virgen y solamente de esa madera pudo arrebatarle la ajorca de oro a la virgen. Pedro seguía sintiendo mucho miedo por lo que estaba haciendo, su temor no dejaba que pudiera abrir los ojos. Cuando por fin los abrió, y contemplo su alrededor se dio cuenta de lo que estaba pasando, el intento gritar, pero su voz se había esfumado, observo que la catedral estaba llena de estatuas de santos, monjas, ángeles, demonios, damas, pajes y villanos, que lentamente se estaban acercando a él. Pedro lleno de miedo no pudo contenerse y calló de inmediato al suelo, quedando desmayado a los pies de la virgen.

A la mañana siguiente los encargados de la catedral vieron a Pedro tendido en el suelo ante los pies de la virgen y que entre sus brazos aun contemplaba la ajorca de oro. Después de unos instantes Pedro reaccionó, y de inmediato, volteo su rostro hacia la virgen y exclamo: ¡suya, suya! Dejando la ajorca de oro y de inmediato salió de la catedral. Pedro después de lo sucedido enloqueció, tal fue su pecado que termino quedándose loco por el resto de su vida.

Dale Play a Facundo, La Ajorca de Oro y la historia de las leyendas.

 

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