Interés General

Terapias alteradas: Edgar Allan Poe

Reviví en la nota la historia de uno de los escritores de terror más trascendentales de la literatura.

Terapias alteradas: Edgar Allan Poe - Radio Cantilo

lunes 30 Sep, 2019

“De día, aquella criatura no me dejaba un instante solo; de noche, despertaba hora a hora de los más horrorosos sueños, para sentir el ardiente aliento de la cosa en mi rostro y su terrible peso —pesadilla encarnada de la que no me era posible desprenderme— apoyado eternamente sobre mi corazón. Bajo el agobio de tormentos semejantes, sucumbió en mí lo poco que me quedaba de bueno. Solo los malos pensamientos disfrutaban ya de mi intimidad; los más tenebrosos, los más perversos pensamientos. La melancolía habitual de mi humor creció hasta convertirse en aborrecimiento de todo lo que me rodeaba y de la entera humanidad; y mi pobre mujer, que de nada se quejaba, llegó a ser la habitual y paciente víctima de los repentinos y frecuentes arrebatos de ciega cólera a que me abandonaba.

Cierto día, para cumplir una tarea doméstica, me acompañó al sótano de la vieja casa donde nuestra pobreza nos obligaba a vivir. El gato me siguió mientras bajaba la empinada escalera y estuvo a punto de tirarme cabeza abajo, lo cual me exasperó hasta la locura. Alzando un hacha y olvidando en mi rabia los pueriles temores que hasta entonces habían detenido mi mano, descargué un golpe que hubiera matado instantáneamente al animal de haberlo alcanzado. Pero la mano de mi mujer detuvo su trayectoria. Entonces, llevado por su intervención a una rabia más que demoniaca, me zafé de su abrazo y le hundí el hacha en la cabeza. Sin un solo quejido, cayó muerta a mis pies.

Cumplido este espantoso asesinato, me entregué al punto y con toda sangre fría a la tarea de ocultar el cadáver. Sabía que era imposible sacarlo de casa, tanto de día como de noche, sin correr el riesgo de que algún vecino me observara. Diversos proyectos cruzaron mi mente. Por un momento pensé en descuartizar el cuerpo y quemar los pedazos. Luego se me ocurrió cavar una tumba en el piso del sótano. Pensé también si no convenía arrojar el cuerpo al pozo del patio o meterlo en un cajón, como si se tratara de una mercadería común, y llamar a un mozo de cordel para que lo retirara de casa. Pero, al fin, di con lo que me pareció el mejor expediente y decidí emparedar el cadáver en el sótano, tal como se dice que los monjes de la Edad Media emparedaban a sus víctimas”, versa en uno de sus pasajes “El gato negro”, uno de los cuentos de horror más populares de Edgar Allan Poe.

“Él quiere autodestruirse y comienza a destruir lo que más ama: el gato y a su mujer. La manera de narrar este cuento hace que sea uno de los primeros en lo que logra llevar al lector a meterse en ese ambiente. Ese ambiente tan oscuro, tan loco que él siente. Si bien hay otras cosas de horro escritas antes, los anteriores a Edgar Allan Poe no lograron tan perfectamente eso. Vos cuando vas leyendo el cuento te vas metiendo de a poquito, hasta que te abruma la locura de este hombre. No sabés cuándo es la interpretación de lo que está viviendo y cuándo es la realidad”, explicó Facundo.

Dale play y descubrí todo sobre la historia del escritor y la construcción de su obra literaria en Una Clínica de Todo.

 

Publicidad

LEETE TAMBIÉN...