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Televisión y streaming: una convivencia que se afianza

Mientras la oferta para ver series y películas online crece cada vez más, la televisión tradicional se reestructura ante el avance de las plataformas. En esta nota, algunos números y reflexiones al respecto.

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Televisión y streaming: una convivencia que se afianza - Radio Cantilo

miércoles 02 Oct, 2019

Argentina sigue siendo, a nivel regional, uno de los países que más usuarios tiene adheridos a los servicios de televisión por cable. De acuerdo a datos aportados por el INDEC, en 2015 el 98% de los hogares argentinos tenía un televisor en su casa y, según estadísticas del ENACOM, en la actualidad el 51% de esos hogares está suscripto al cable. Eso se debe, en gran parte, a dos motivos. El primero de ellos está en la posibilidad de adquirir ese servicio junto al de internet y al de telefonía por un costo que, a simple vista, resulta accesible para quienes se interesan por él. En segundo lugar,  y más importante aún, por costumbre o, más bien, por tradición: “Es algo que se mantiene en toda Sudamérica, al contrario de Estados Unidos donde el número no para de bajar. Creo que tiene que ver el precio: pese a ser cada vez más alto, sigue siendo accesible. Y digamos que también ayuda el hecho de que nuestra TV abierta no es la mejor: volviendo a la comparación con Estados Unidos, allá el aire incluye FOX, NBC, CBS, entre otros, con los contenidos que nosotros vemos aquí en cable, haciendo que o mantenés el cable o apagás la tele. Y para el argentino promedio eso último no es una opción”, afirmó Cristian Phoyu, editor del portal Alta Peli y productor de televisión, cuando le consulté al respecto.

Mientras la tendencia en Estados Unidos y en Europa marca un fuerte crecimiento de los usuarios de servicios de streaming (más de 1000 millones de personas los utilizaron en 2018), las grandes cadenas televisivas deciden apostar a esa nueva forma de consumir contenidos audiovisuales. A las ya afianzadas Netflix, Amazon, Hulu y HBO GO (que pasará a ser parte de HBO Max a partir de 2020), en los próximos meses comenzarán a llegar a nuestras pantallas Disney+ y Peacock, de la NBC. ¿Eso, entonces, podría acabar con la televisión tal y como la conocemos hoy? Cristian, sobre eso, fue contundente: “Así como se ha dado por muerto al cine tantas veces, a la tele no se la derrota tan fácil. Mantener los deportes y las noticias de manera exclusiva va a ser su fuerte. Digamos que los sistemas de streaming por el momento no pueden competir contra la necesidad de ver un partido de fútbol en vivo”.

Lo que es seguro es que la competencia entre los servidores será cada vez mayor. Y allí serán diversas las variables que jugarán a favor o en contra de las plataformas: el precio, el contenido exclusivo, la cantidad y la calidad de las nuevas producciones, el catálogo de clásicos televisivos y cinematográficos. Mientras Disney+ aprovechará para explotar su llegada al público juvenil de la mano del universo de Star Wars y de los personajes de Marvel, HBO-Warner hará uso de las miles de horas de series que tendrán para ofrecer, Hulu y Amazon seguirán apostando a llenar sus sitios con más material nuevo y NBC apostará a lo más clásico de su repertorio para atraer a más usuarios.

¿Y Netflix? Con un número de suscriptores que disminuye sin freno en Estados Unidos, la empresa empezó a pensar en nuevos mercados y en hacer que sus producciones comiencen a destacarse en las entregas de premios, algo que hasta hace no mucho tiempo era propiedad exclusiva de las grandes cadenas televisivas. Ya disponible en la India con un precio inicial sumamente accesible, Netflix continúa apostando a su público latinoamericano, donde logró instalarse como el principal servidor de contenidos streaming. “El poderío es innegable y no va a ser sencillo desbancarlo. Han logrado tener lugar fundamental en los hogares pese a que desde hace un par de años sus contenidos, y esto es opinión muy personal, dejan bastante que desear. Hay que esperar y dependerá del precio de la competencia. Pero que lleguen tantas nuevas opciones para mí juega a favor de Netflix: no se puede pagar todo y teniendo ya Netflix contratado, lo demás se puede conseguir por otro lado”, añadió Cristian.

 

La paranoia de las mediciones

La cantidad de ofertas de series y películas que se encuentra disponible tanto en las plataformas de streaming como en la televisión tradicional no tiene precedentes. Por lo que el flujo de consumidores y el tráfico de materiales audiovisuales también crecieron exponencialmente. Sin embargo, hay algo que no cambió a la hora de producir, de decidir darle continuidad a una historia, de generar ganancias a través de la publicidad: la medición de la audiencia.

Ahora bien, ¿hay manera de saber cuántas personas realmente vieron un episodio o un film? No existe todavía la forma de comprobar el alcance de las descargas gratuitas, explicó Cristian. Pero, más allá de esa cifra, en Estados Unidos comenzaron a tenerse en cuenta los visualizados posteriores al día de la emisión en vivo “de quienes grabaron, quienes lo ven en las plataformas de streaming de cada cadena, quienes descargan de allí legalmente para ver en sus móviles. El rating sigue mandando y lo seguirá haciendo, solo que la medición deberá abarcar esos detalles de otras maneras de consumir. Es algo que en Argentina todavía no ha sucedido y debería hacerse a la brevedad. No sirve solo conocer el rating del día de, por ejemplo, ATAV (Argentina, Tierra de Amor y Venganza): es necesario que el número se amplíe a quienes la ven en la web del 13, más tarde en FLOW, o la manera que sea”, agregó.

Que las formas de ver contenidos audiovisuales cambiaron ya no es una novedad para nadie. Sin embargo, América Latina sigue siendo una de las regiones en la que conviven la tradición de sentarse frente al aparato y el auge imparable de los servicios de streaming. Frente a ese panorama, hay una certeza que parece no tener fisuras: la televisión, al igual que la radio, el cine y el periodismo gráfico, no murió. Tan solo está en proceso de reinvención.

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