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Sonido y colores con Martes de Agua

Subidos a un proyecto musical que cada año crece de manera maravillosa, el dúo Martes de Agua acaba de lanzar su último material y visitó Ciudad Despierta para presentar parte de su música.

Sonido y colores con Martes de Agua - Radio Cantilo

lunes 02 Dic, 2019

Se conocieron en la Facultad de Bellas Artes de La Plata. Tincho (Martín Casado) la escuchó cantar a Marian (Mariángeles Betervide) en una clase, y surgió el amor. Un amor que los llevó a unirse como personas y luego por la música.

Pasaron 8 años de ese momento, y hoy se sientan en el piso de Radio Cantilo a tocar, a repasar viejos temas y otros mucho más nuevos del tercer y último disco, Lo pendiente del cuerpo, editado el último 8 de octubre. Esta vez, desprovistos del tinchofón, el instrumento de placas electrónico que fabricó Martin, que produce y comercializa con su “pyme familiar” y que “no puede faltar en nuestros shows”.

Subidos a un proyecto musical que cada año crece de manera más maravillosa, Martes de Agua acaba de lanzar su último material y otra vez se escucha aquí una mixtura de canciones íntimas, con raíces folklóricas y de rock, con letrísticas de contenido profundo y personal.

En una de sus plataformas, se define como “un dúo que propone la intimidad para volverla fuerza. Ecléctica y diversa su música atraviesa multiplicidad de estados, colores y sentidos. Una voz sutilmente potente abrazada por texturas electrónicas, folclóricas y ruidosas”.

“Para los dos Martes de Agua es el lugar donde no hay que entrar en ninguna categoría. Los caminos que hemos hecho y seguimos haciendo los dos, individualmente, han tenido que encajar en algún género. Pero en este espacio somos libres y se expresan las vertientes variadas de las que venimos ambos. Los dos tenemos un camino hecho en el folclore, en el rock, y es muy divertido cómo eso expresa”, cuenta Marian.

“Nos invitan a tocar desde a una peña folclórica hasta a Pura Vida, nos llegan invitaciones de lo más diversas y respondemos bien, y nos gusta eso, no entrar en el molde exacto de ninguno de estos géneros pero tener un poco de cada uno”, agrega Martin, en el intento por terminar de definir el estilo musical del dúo. “Nunca terminamos de pertenecer ni somos sapos de otro pozo“, sintetizan.

Martes de Agua toca, nos cuenta, con un invitado especial permanente. Él es Julio Arque, que incorporó todos los sonidos de guitarra al último álbum, y que suma este instrumento a las presentaciones en vivo. La voz y los teclados de Marian, y la batería, percusión (tinchofón y xilofón), guitarras y bajo de Martin, hacen el resto. “En nuestro proyecto hay muchas sonoridades, muchos instrumentos y a mí me pasaba que me gustaba divertirme, bailar adelante, y lo hago desde que sumamos a Julio como invitado”, explica ella.

Cuando retomen la actividad en marzo de 2020, planean presentaciones en La Plata, en Buenos Aires y otras ciudades, con idea de seguir mostrando su último trabajo. Pero es momento de cerrar 2019, y así lo confirma Casado, quien también es baterista de Lisandro Aristimuño (se lo puede encontrar como invitado especial en su segundo álbum, Circular).

 

El nombre Martes de Agua no es azaroso. Alguna vez, los músicos explicaron que intentaron hacer “un juego de palabras” al bautizar a la banda, y llevar también “un mensaje esperanzador”. El nombre se relacionó directamente con el estudio donde grabaron su primer disco, un estudio rojo, que para todos pasó a ser “Estudio Marte”. “Con la ilusión de que aparezca agua en Marte, el lugar a donde vamos a tener que ir cuando terminemos de destrozar este planeta, así que intenta ser un nombre esperanzador”, fue su explicación.

Todo tiene un significado que subyace tras lo visible, para este dúo, y por eso eligieron también comprometerse en lo que dicen al cantar, atravesados por la realidad política y social.

De ese modo fue que nació Mi verdad, un tema de autoría de Mariángeles, de fuerte contenido de demanda feminista. “Es el resultado de mi experiencia del año pasado y este año con espacios feministas, con reclamos postergados que se encauzaron. Formo parte de un colectivo MUPLAR, de músicas platense que nos empezamos a agrupar el año pasado en reclamo por la legalización del aborto, y también los reclamos propios del ámbito de las mujeres y las disidencias en la música, que es un ambiente hostil para nosotras”, explica la cantante, quien también celebra la reciente aprobación de la Ley de Cupo Femenino en festivales del país.

“La instalación de esta discusión, en sí misma, ya modificó un poco las reglas de juego, y eso fue buenísimo. Se abrieron muchos ojos, vimos lo injusto que es y lo naturalizado que estaba… Todo este proceso en mí tuvo un impacto que se tradujo en canciones”, resume.

Mi verdad fue uno de los temas que sonó en el mini-recital que ofreció el dúo en Ciudad Despierta, probablemente la última fecha de 2019 previo a un descanso que los llevará al ámbito de la composición puertas adentro, y la concentración para un nuevo año plagado de música. La pareja trabaja exclusivamente de la música, sumando las fechas, la docencia, las producciones y hasta la realización de instrumentos -como en el caso de Tincho.

Una situación que ambos reconocen como una realidad y un privilegio: “Poder vivir de la música desde diferentes aristas es un privilegio, lo agradecemos todos los días pero también lo trabajamos”, culminan. Y en el piso comienza a sonar Sabiendo; nos dicen, una canción de amor.

 

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