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¿Qué nos puede deparar el futuro post pandemia?

El escritor Alejandro Galliano planteó cuatro escenarios posibles. Y habló del futuro con el Gallo Bluguermann.

¿Qué nos puede deparar el futuro post pandemia? - Radio Cantilo

martes 17 Mar, 2020

La pandemia del coronavirus tiene a todo el mundo en estado de alerta, pero también, y especialmente, de incertidumbre. Frente a esto, Alejandro Galliano, docente y escritor, planteó cuatro escenarios posibles en el futuro cercano. Algunos de ellos son más optimistas, otros más apocalípticos: escasez y desigualdad, escasez a igualdad, abundancia y desigualdad, abundancia e igualdad.

 

Gallo Bluguermann: ¿Cómo llegaste a esta nota y a estos escenarios posibles?

Alejandro Galliano: Era para ordenar algunas cosas que venía leyendo desde antes. No va a generar nada nuevo sino que va a ordenar algunas tendencias. Es más o menos lo que hablamos todos: la automatización del trabajo con la tecnología y la inteligencia artificial, los nuevos gobiernos de derecha que hay en el mundo, la escasez de recursos y los nuevos movimientos sociales, combinados en esas cuatro opciones.

 

GB: Me llamó la atención ver un enfoque optimista. ¿Es una expresión de deseo o realmente con este simbronazo que nos toca hay un cambio? ¿Cómo lo sentís?

AG: Fue para pensar uno que me diera un poco de ánimo. Lo considero real. El escenario de escasez y desigualdad es más o menos el que se está dando. Escasez en el sentido de recursos naturales: el aire y el agua se contaminan, el petróleo ya llegó a un pico y eso hace que los gobiernos y las sociedades empiecen a preocuparse por qué parte les va a tocar. Ahí vienen estos gobiernos que tienden a cerrar la globalización, como el propio Trump, con un discurso xenofóbico y autoritario. Es el más presente y el que se puede potenciar, porque si la crisis de la gripe genera desorden social, va a haber más cierres. Pero también es cierto que con las nuevas tecnologías podés aumentar muchísimo la productividad, en ese caso no tendrías escasez. Y también es cierto que la escasez te ayudaría a compartir lo poco que hay, entonces en ese caso no habría desigualdad. Y ahí parecen los otros escenarios.

 

GB: Pero siempre hay una variable. Por ejemplo, este avance tecnológico haría que los costos sean menores, pero también implica que mucha gente se quede sin trabajo, teniendo que trabajar de otra cosa o siendo descartables.

AG: O no trabajar. A nosotros se nos paga por trabajar porque los bienes son escasos y necesitamos dinero para comprarlos. Ahora, si lográs un nivel de productividad que haga que los bienes dejen de ser escasos, perfectamente nos podrían sostener la vida con muchísimas menos horas de trabajo por semana. Ahora nos pasa con esta pandemia que nos obliga a estar en casa: muchas tareas se van a automatizar y otras tareas se van a simplificar porque cualquier persona que trabaja en relación de dependencia o freelance, hace un montón de cosas que no hacen a su trabajo. Cumplir horario porque sí, aunque termines antes. Esto puede hacer que trabajemos menos, pero no que ganemos menos. Porque si la productividad no desciende, hay una misma cantidad de bienes para todos.

Cuchi Calderón: En estos escenarios, en todos, el rol del trabajador entra en crisis. Los vínculos y las formas de estar en el mundo van a cambiar. Se reconfigura todo el mapa social.

AG: Total. Y las identidades. Porque nos enseñaron que tenemos que estudiar para trabajar, que el trabajo dignifica, que nos define. Es una identidad medio tramposa. Hace medio siglo los que se reivindicaban como trabajadores eran los más pobres y se movilizaban como eso. Y últimamente el discurso “yo soy un laburante” es sostenido por la clase media para discriminar a otro que considera que no trabaja. Trabajar vas a trabajar siempre, porque tenemos que hacer cosas. El tema es el trabajo en relación de dependencia. Pero si esta crisis produce un parate muy fuerte, sobre todo en un país como Argentina, va a ser necesario subsidiar a un montón de gente y actividades. Hay muchísimos trabajos que no tienen un sentido productivo.

 

GB: Para cambiar eso, ¿por dónde hay que empezar? ¿A quién hay que convencer?

AG: Las generaciones nuevas pareciera que están más preparadas por el tipo de trabajo nuevo que hay, que es cada vez más irregular. Un repartidor de plataformas apaga la aplicación y listo. Creo que lo esencial es convencer a la ciudadanía de dos cosas: primero que el trabajo no tiene que ser tu identidad exclusiva, sos muchas más cosas además de trabajador. En segundo lugar, que entendamos que tiene que haber una estructura impositiva diferente.

 

GB: Siempre que leo este tipo de textos que hablan de hacia dónde podría ir el mundo, automáticamente empiezo a pensar en la Argentina. ¿A nosotros nos va a tocar lo mismo pero un poco más tarde o no nos va a tocar? ¿O va a ser un caos?

AG: Cuidado, porque si vos entendieras que el capitalismo es una especie de software y la Argentina es una especie de dispositivo, hay software que se instalaron mejor en un dispositivo. El capitalismo 1.0, el del siglo XIX, donde Argentina exportaba materia prima a Inglaterra, anduvimos bárbaro. En un capitalismo 2.0, que sería el de la posguerra, el del estado de bienestar, ahí también anduvimos bastante bien. Nos empezó a ir mal a partir de los años 70, en el capitalismo 3.0, en el neoliberalismo. Ahí nunca nos pudimos insertar bien. Ahora viene el 4.0, vamos a ver. Es cierto que Argentina viene muy mal en muchos rubros, pero en otros está adelantada. Por ejemplo en esto de la sociedad post laboral: una sociedad donde el trabajo no sea tu identidad ni tu principal fuente de ingreso. Por cuestiones muy complejas, Argentina está bastante avanzada en eso. Tiene al lado de sus grandes sindicatos una especie de sindicatos de desocupados, tiene la Asignación Universal por Hijo y varias asignaciones bastante aceitadas y está como bastante asumido, a pesar de que hay un discurso contra los “planeros” y la gente que no trabaja, que hay gente que va a recibir un ingreso sin trabajar. Eso me parece que está, en ese sentido hacemos punta. En otros habrá que adaptarse. También somos un país poco poblado por lo cual el equilibrio de recursos naturales nos da bastante bien.

 

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