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Norah Jones en Buenos Aires: ella ya ganó

La consagrada artista se presentó en nuestro país y compartimos la noche con vos.

Exclusivo web
Norah Jones en Buenos Aires: ella ya ganó - Radio Cantilo

martes 17 Dic, 2019

ph: Julián Sancholuz

 

No tenía 22 años y ya era una artista consagrada, con millones de discos vendidos alrededor del globo. A Norah el éxito no la esperó pero sí le permitió hacer su música y shows a su exacta medida. Incluso antes de sentirse una artista completa la escuchaban en todo Estados Unidos y tenía algunos Grammys bajo el brazo. Entre las muchas razones por las que se siente una mujer respetada por el entorno y el ambiente, aparece su temprana consagración como un hecho que ella considera central: no hubo oportunidad donde no sea escuchada. Su éxito comercial la cubrió de voz y voto desde muy chica y su empoderamiento, según cuenta en una entrevista para diario Clarín, también tuvo que ver con la influencia de su madre, Sue Jones, una conocida productora de conciertos. Desde que Nora tiene registro adolescente, solo fueron ella y su madre. El divorcio entre sus padres, hizo que la cantante mantenga una relación distante con su padre desde joven. Para quienes aún no lo saben, Norah es la hija del músico y sitarista indio Ravi Shankar.

El Movistar Arena bajó las luces y Jones nos teletransportó a los bares neoyorquinos donde todo comenzó. Aunque reniegue de sus raíces en el jazz, la presentación en compañía de Jesse Murphy (bajo y contrabajo) y Brian Blade (batería) desplegó algo del amplio registro vocal e insturmental de la artista. Algunas de sus más exitosas canciones se mezclaron con las de su último disco, “Begin Again”, que (vale aclarar) no hace alusión a ningún concreto inicio de cero o crisis artística, según Norah, solo es el nombre de uno de los simples que componen el álbum.

Los intercambios con el público fueron pocos y políticamente correctos. Agradeció tres veces en español y en inglés, y sobre el final del concierto prometió regresar a la Argentina. Su última visita había sido hace siete años, y en esta oportunidad no perdió un minuto entre canción y canción hasta llegar al final, que tuvo una vuelta luego de despedirse con tres bises.  El concierto duró a penas una hora y media, pero bastó para dejar a los espectadores satisfechos. La gira por Sudamérica culminó con el recital de ayer, y Jones describió el tour como “largo y divertido”.

Los momentos de aplausos cerrados fueron para la ejecución de sus hits, como Come Away With Me, Don´t Know Why o Sunrise. Canciones con reversiones que forman parte de los explosivos inicios de Jones, y que aún tienen correlación con su producción musical. La puesta sobria, tenue y discreta, se hermanan con la propuesta de la cantante, que en el sonido ejecuta una calidez en su voz digna de emoción y un juego de jazz y bajo que varía en intensidad y perfección. Los momentos de piano en algunas de sus nuevas canciones fueron esos espacios para sentirse diferente.

La noche terminó con la calidez y naturalidad con la que se mueve sobre el pequeño escenario. Si, pequeño, porque la inmensidad del Arena quedó reducido desde la disposición física y el uso al tamaño que a Jones se le antojó. Y todo sucedió en armonía.

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