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Muse en Argentina: un viaje visual y sonoro hacia lo mejor del rock

Los británicos pisaron por cuarta vez suelo argentino y brindaron un show sin precedentes.

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Muse en Argentina: un viaje visual y sonoro hacia lo mejor del rock - Radio Cantilo

sábado 12 Oct, 2019

Todos deberían vivir alguna vez la experiencia de cantar y saltar al ritmo de “Knights of Cydonia” bajo la lluvia. Es inigualable. Luego de hacer vibrar alrededor de una hora y media al Hipódromo de Palermo, Muse se despidió con uno de sus clásicos inoxidables e imprescindibles, cuando el cielo ya se había cubierto de nubes otra vez y los rayos iluminaban la noche porteña.

Muse visitó la Argentina por cuarta vez de la mano del “Simulation Theory World Tour”, la gira que emprendieron para presentar su octavo disco. Fue el show que todos esperábamos y más aún: una puesta en escena memorable, unos efectos visuales que potenciaron la experiencia y un sonido que rozó la perfección. Si a eso le sumamos el siempre característico estilo de los espectadores argentinos, el combo fue explosivo y la noche inolvidable.

Sin embargo, el trío demostró ser mucho más que un gran espectáculo visual y sonoro. Matt Bellamy es, probablemente, el mejor guitarrista que tenga el rock inglés en la actualidad. Y uno de los últimos frontman old fashion, aún cuando la propuesta escénica de la banda apuesta netamente a una visión futurista distópica. Matt corrió, cantó, se bajó el escenario para acercarse al público, se envolvió en una bandera argentina, estuvo rodeado por un puñado de bailarines que acompañaron a la banda gran parte del show, cambió de guitarra más veces de las que pude contar y no tuvo un outfit que no incluyera luces en alguna de sus prendas. Pero, a pesar de todo eso, lo mejor y por lo que más destacó fue por su virtuosidad y talento a la hora de tocar, combinado con su particular timbre de voz que es a prueba de cualquier desafío. Y eso, en el mundo musical de hoy, es invaluable.

Es cierto, también, que Bellamy no podría brillar en todo su esplendor si no tuviera a los dos pilares que lo sostienen. Dom Howard en la batería y Christopher Wolstenholme en el bajo son, desde hace 25 años, sus socios ideales. El cuarto de siglo que llevan juntos no solo se ve reflejado en la evolución musical que fueron experimentando con el paso de los discos sino también en su complementariedad arriba del escenario. Plenamente conscientes de que el pulso lo marca el guitarrista, ambos se cargaron la banda al hombro para que todo funcionara como un bloque sin fisuras.

Muse se transformó, en todo este tiempo, en una amalgama de los estilos en los que más brilló el rock inglés: lo alternativo y lo progresivo. A eso, además, fue sumándole algunos elementos del pop y, especialmente, de la electrónica. Desde la publicación de The Resistance (2009), el trío oriundo de Devon comenzó a navegar en profundidad por los sonidos de los sintetizadores que, en complemento con la oscuridad del resto de los instrumentos y de las letras de Bellamy, fue dándole a la banda un estilo propio que los hace destacarse en el escenario mundial de hoy.

Eso, claro, se vio reflejado en su último trabajo de estudio y en el show que los trajo nuevamente a la Argentina. Show que incluyó gran parte de las canciones de Simulation Theory y todos sus hits: desde “Starlight” hasta “Psycho”. Fue precisamente cuando sonó el tema de Drones, tercero del setlist que presentaron, cuando el primer pogo encendió al público presente. Entre los puntos más altos de la noche también se encontraron “Propaganda”, “Madness”, “Mercy”, “Uprising”, “Supermassive black hole” y la histórica “Showbiz”, que cumplió 20 años hace apenas unos días.

Cuando el recital entró en su recta final, la lluvia, que ya se venía anunciando, comenzó a caer sin piedad en la noche porteña. Pero eso no apagó la llama del público ni de la banda. Por el contrario, terminó de cargar de mística y entusiasmo a un recital que, a esa altura, ya era épico. El broche de oro lo puso “Knights of Cydonia”, que con sus más de seis minutos levantó por última vez a los presentes que, envueltos en pilotos, capuchas y camperas de todos los colores, despidieron al trío con saltos y coros ensordecedores.

Muse volvió a la Argentina tras cuatro años y no falló. Y, también, terminó de afianzar su vínculo con un público que le demostró, una vez más, una fidelidad sin condiciones.

 

Fotos: DF Entertainment

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