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¿Los libros podrían desaparecer?

El 23 de abril se celebra a nivel mundial el Día Internacional del Libro, en honor a la fecha de fallecimiento de Shakespeare y Cervantes. ¿Los argentinos leemos como antes? ¿La nuevas tecnologías podrían reemplazar al papel?

¿Los libros podrían desaparecer? - Radio Cantilo

martes 23 Abr, 2019

Según la Cámara Argentina del Libro, la caída de las ventas desde 2015 se calcula en un 50%, y la tendencia en 2019 continúa hacia abajo. Se trataría de la peor producción de los últimos 10 años, con una producción anual en 2018 estimada en 43 millones, mientras que en 2010 la producción fue de 100 millones de libros. Las primeras causas deben buscarse en la situación económica: “El libro no es un bien de primera necesidad, y cuando cae el consumo se ve enseguida en las industrias culturales”.

Aun así, no. No podrían desaparecer

En el siglo XXI el papel comenzó la disputa simbólica con las nuevas plataformas y descargas digitales como e-books y audiolibros, y aunque todo parezca tender hacia la digitalización, el crecimiento de compra y lectura On-line ha sido poco significativo en relación al papel: se mantuvo en un 18% en los últimos cinco años.

El amor a la lectura, y al libro físico, no es sólo destacado por los adultos y adultos mayores, sino también por los “nativos digitales”, que a pesar de haber nacido con la computadora o la tablet al alcance de la mano, comprenden al hábito de la lectura como un consumo cultural que permanece incuestionable y lo relacionan al placer, al descanso, y al amor por el saber. Según una encuesta realizada por Picodi- plataforma global de comercio electrónico-  los argentinos leen en un 50% por amor a la lectura, mientras que el 12% los compra como regalo, y el 26% los utiliza como herramienta de trabajo. Un 12% también, asegura necesitarlos como remedio contra el estrés.

Sea ficción, divulgación científica o no ficción, los libros están vivos y el hábito de la lectura continúa, pero en épocas de caída en el consumo debemos asegurarnos la buena lectura con recomendaciones precisas. Para celebrar el Día del Libro, Flavia Pittella les recomienda algunas lecturas para devorar:

 

 

 

 

 

 

 

 

Hace más de cuatro mil años, en una extensa región del norte argentino, se produjo la mayor lluvia de meteoritos sobre la Tierra. Se cuentan cientos de historias sobre ese fenómeno que parece haber determinado la conducta y las costumbres de la gente en los alrededores. Como Julio, el boxeador del pueblo que ve la imagen de un extraterrestre cuando recibe un golpe en la cabeza, o Jorgelina, la cantora, que no puede parar de cantar zambas y chacareras. Y están Quique, el niño que abraza los meteoritos en el parque como si fueran figuras maternas, y los mellizos, impertinentes y bravucones, que venden sánguches de tatú durante el festival del pueblo, más la presencia aterradora del chupacabras, que se desplaza a la deriva por una zona de pobreza y clima inestable.
En un territorio perturbador y sobrenatural, pero también frágil y tierno, con el trasfondo del paisaje chaqueño, los relatos de Mariano Quirós crean un mundo propio, civilizado y salvaje, y dejan al lector atrapado en historias tan inquietantes como las del origen de Campo del Cielo.

 

¿El odio es más duradero que el amor? ¿Hay alguna relación familiar que no sea un malentendido? ¿Cruzar fronteras requiere perder la inocencia? De un cuento a otro, hay guiños, un cristal facetado que entreteje mundos en estado de precario equilibrio. La chica que abandona su empleo en un país en plena crisis, la búsqueda de un niño que fue abandonado en el bosque, el joven que se comunica con los animales, el hombre que acude a un llamado de emergencia en plena madrugada, la mujer que se gana la vida contando cómo fue criada por lobos, son protagonistas de relatos extraños, que exploran las infinitas formas del amor, siempre desde los bordes, en territorios ambiguos acechados por el desvarío y la supervivencia. Con un lenguaje propio y una mirada aguda e implacable, Betina González construye un libro de cuentos excepcional, que roza lo maravilloso para acercarnos mejor a lo real.

 

La primera novela de la poeta argentina relata la ruptura de una relación amorosa desde dos puntos de vista. Una bella reflexión sobre cómo la infancia tiene consecuencias en la pareja y cómo nos relacionamos con el dolor.

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