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Llegó el Anti-SanValentín: #BastaDeAmoresDeMierda

Gonzalo "El Pela" Romero se sirvió de sus malas experiencias en el amor, y la de allegados, para poder un día pegar un grito muy claro: #BastaDeAmoresDeMierda. Fue el origen de sus "charlas", en las que durante un año y medio fue cosechando adeptos y seguidores. En Ciudad Despierta nos dio otra charla interesante.

Llegó el Anti-SanValentín: #BastaDeAmoresDeMierda - Radio Cantilo

viernes 21 Feb, 2020

 “Para quienes quieran saber quién es “El Pela” deberían simplemente buscar en todo eso que alguna vez sintieron y les dio vergüenza contar.

“(…) La falta de recursos para pagar un psicólogo hicieron del stand up mi terapia y de ustedes “mi público” el analista que me escuchaba.

“Tras cinco años de pisar diferentes escenarios, hoy puedo decir que más que un showman tengo el privilegio de sentirme la voz de los que muchos, al igual que yo, por timidez o simplemente sin ningún por qué eligieron callar lo que sentían…”

La síntesis de quién es un personaje llamado “El Pela” Romero está en la bienvenida a su propia web elpela.com.ar. Gonzalo Romero es un joven que podría ser todos los jóvenes, que podríamos ser nosotros y ellos, nosotras y ellas. Todos pasamos por vivencias amorosas frustrantes, relaciones inestables, tóxicas, indeseadas, hasta encontrar una relación real y sana… o hasta no encontrarla todavía.

“El Pela” se sirvió de esas malas experiencias y las de allegados para poder un día, consciente de su responsabilidad en cada una de estas elecciones, pegar un grito muy claro: #BastaDeAmoresDeMierda.

Fue el origen de sus “charlas”, como él las llama, en las que durante un año y medio fue cosechando adeptos y seguidores, en vivo y en directo tanto como en sus redes sociales.

“A diferencia de un stand up que es guionado, yo me subo al escenario y no tengo ni la menor idea de lo que voy a decir, porque el show se arma en base al momento y a las reacciones de la gente de lo que digo”, explica Romero.

“Es absolutamente improvisado. Me subo y digo: ‘A todos nos gustan los detalles, ¿no? Bueno, ¿qué detalles les gustan?’… y alguno me contesta: ‘Que me mande un mensaje  de Buen día’, ‘que se acuerde de mi cumpleaños’, ‘que me mande un mensaje de Cómo llegaste’… Bueno, ahí es cuando les digo, partamos de una base, están todos arruinados. Porque si para ustedes eso es un detalle… ¡Debería ser lo básico!, el interés del otro es lo mínimo”.

Reflexiones tan elementales como ésta vertebran sus puestas en escena, y también pueblan su Instagram (@elpelaromerook), en donde recibe alrededor de 300 mensajes por día.

De los textos que surgieron en sus shows nació el libro Basta de Amores de Mierda, que agotó sus primeras dos ediciones y va por su tercera. Del mismo modo que se agotan las localidades en cada presentación que hace, aunque se trate de un 14 de febrero y la gente quiera celebrar el amor.

El último viernes 14 Romero estuvo en La Plata, en Weizen Haus, arengando a un público que seguramente incluyó tantos pro-San Valentín como los del bando contrario. La elección de la fecha no fue azarosa: “Nos quieren vender que es el día del amor pero si leés las redes sociales se parece más al día del odio. Están los que dicen que es una fecha comercial, otros con su ‘yo tengo derecho a festejarlo’, otros que dicen: ‘El amor real son mis hijos o mis mascotas’… O también ‘¿para qué suben la fotito de la pareja perfecta cuando sabemos que se engañan unos a otros?’”, detalla Romero, para dar cuenta de la cantidad -cada vez mayor- de detractores que tiene el famoso 14 de febrero.

Divertido con la idea de que se convierte en el Día del Odio, explica por qué no comulga con la idea de que el amor deba demostrarse en San Valentin, de manera muy sencilla: “El amor se demuestra todos los días, es una gran pavada comercial esto de mostrarlo un solo día del año. Mostramos el ramo de flores, pero no mostramos el video de las discusiones adentro de casa…”.

“#BastaDeAmoresDeMierda tiene que ver con esto también. Nació de experiencias personales mías, con relaciones tóxicas y con lo que se identifica un poco la gente, y de ahí nacieron los textos, que lo que hacen es gritar a viva voz no caer en lo vano del amorMucha gente por no saber estar sola, por no tener amor propio, se conforma con menos de lo que merece”, explica.

Por eso también, profundiza Romero, ocurre que muchos destaquen como un “gesto” o un detalle las cosas que deberían ser la expresión más básica del interés: porque la gran mayoría de las personas, mal que les pese, están acostumbradas al destrato. “Tanto, que cuando les toca una relación sana por lo general se asustan y salen cagando. O creen que es la perfección y automáticamente idealizan al otro y le crean cualidades que no tiene, entonces viven un enamoramiento. Pero claramente una relación que nace de un cimiento ficticio va a terminar derrumbándose en cualquier momento”, sentencia el Pela.

Gonzalo “El Pela Romero”, músico, escritor y “licenciado en cosas”, entiende que son situaciones que tarde o temprano todos vivimos, y no lo adjudica a la inexperiencia ni a la clásica persistencia humana en el error. Muy por el contrario, dice que no somos culpables de no tener amor propio, porque precisamente la autoestima es un valor que se construye y que a veces ni la propia familia ayuda con ello.

“Pero también es muy fácil culpar al otro, decir que me engañó o me lastimó, cuando en realidad es uno el que se dejó engañar, es uno el que se dejó lastimar”, advierte. “El lugar de víctima es muy cómodo, decir que ‘tengo un imán para los pelotudos’, ‘tengo un imán para las locas’, y así siempre es culpable el otro. Pero el amor de mierda siempre es uno. Es uno el que no se quiere y deja entrar a este tipo de personas. Cuando haces un click, cuando adentro está todo bien, vas a ver que lo demás cambia automáticamente”. 

Entran en juego, claro, las estructuras e imposiciones sociales, y el rol de los medios, a los que Romero les cae con todo el peso de la crítica: “Te venden con una película o una canción un amor que no es amor sino apego. Escuchás a Arjona, un muchacho que es todo lo que está mal, y hace una canción que es un himno a la histeria (‘Dime que no’). Disney te mata a todos los personajes, en El Rey León te matan a Mufasa, en Bambi muere la madre quemada, a Dumbo le matan a la madre a cadenazos… Pero, a ver, ¿en alguna de la parte del amor no se sufre?“, se pregunta Gonzalo, y sigue más allá con otro texto: “Mi vida sin tu amor no es más que un club de invierno de la soledad, dice la canción. ¡Te enseñan a que el amor es dependencia!”

“Y la gente mira una película de amor y ahí te venden perfección, te ponen un tipo perfecto, una mina estéticamente perfecta, y los dos transpiran sudor perfecto. Nunca un problema de plata. ¡Mostrame una pareja que se quiera ver y tengan los dos la SUBE en menos 15!”, ironiza.

En concreto, en la base de todo se encuentra el mandato social de tener el amor perfecto, y en paralelo, la reprobación a la soltería o a la falta de compromiso real. Esto es así, por mucho que se piensen como cuestiones superadas con relación a décadas pasadas.

“Una chica que no se compromete con nadie y tiene cinco relaciones libremente es una puta, y un hombre que hace lo mismo es un genio, un campeón. ¡Esto también está mal! Hay personas que no quieren tener compromisos en toda su vida, hay quien no quiere tener hijos, y cada uno es libre de hacer lo que quiere. Pero son mandatos que vienen desde todos lados, también hay mucha mujer que ejerce el machismo…”, describe el artista.

Una definición que se adecua a #BastaDeAmoresDeMierda es la de ser “un grito de guerra”, al que se llega luego de varios intentos de relaciones malas en busca de la relación perfecta, de las que El Pela Romero se hace bien cargo. “A mí me costó como a cualquiera, viste que dicen que la experiencia es un peine que te viene cuando te quedaste pelado… Bueno, en mi caso es literal” (risas).

La pequeña contracara de la exposición a la que llegó Gonzalo en los últimos dos años es que muchos de sus seguidores, cuenta, buscan en sus palabras una guía que él niega rotundamente querer dar.

“Me ha pasado que venga un flaco y me diga: ‘Pela, me separé, ¿qué hago?’. Y ¡qué sé yo, soy escritor! Tranquilamente me podría poner el traje de gurú y andar diciendo cosas pero no es ni por lejos mi intención. O viene una chica y me dice: ‘Mi novio me pega, ¿qué hago?’ Y… dos más dos es cuatro, pero si yo le digo ‘Dejalo’, y al otro día lo deja y el novio la muele a palos, o peor, la mata, yo no duermo nunca más en mi vida“, dice con razón.

“La responsabilidad es muy grande y no quise nunca tenerla. Soy un escritor que cuenta anécdotas personales y se va nutriendo de las experiencias de la gente, pero ni de casualidad quiero ocupar el lugar de consejero porque no tengo formación académica y porque no lo disfruto. Yo soy feliz escribiendo y es buenísimo que la gente se identifique… “, aclara.

Otro de los temas sobre los que recae el grito de #Basta tiene que ver con el rechazo a lo virtual por sobre lo real. El peso verdadero que tiene el contacto visual, y la necesidad de “la charlita frente a frente” por sobre el disfrute efímero del “like”. Para alguien que opina que “las redes sociales son el enemigo número uno del amor”, gana relevancia esta parte de la charla, y sin duda de los textos del libro.

“Antes las parejas no tenían Facebook y se formaban igual. Ahora todo tomó un tinte virtual. Antes, por más que cantaras como una foca con hiperglucemia por lo menos agarrabas una guitarra y le ibas a cantar el día del cumpleaños; hoy directamente te copian un link de youtube“, humoriza. “En este mundo de comunicación excesiva, las redes sociales te hacen actuar suponiendo antes que preguntando”, dice y ejemplifica: “Última charla del día, te dice ‘hasta mañana me voy a dormir’, pero sigue En Línea… y te genera un estado de desesperación importante. Te planteas que no podés preguntarle por qué sigue en línea porque quedás como denso… como tóxico. Porque ahora cuando hacés algo que al otro no le cierra, ya sos tóxico, ¿viste?

“Pero digo, si no podes preguntarle… y eso no te cierra, ¿por qué creés que te va a cerrar después? Lo que ocurre es que la gente busca con quien estar, pero no encuentra con quién ser”, dispara, y arremete otra vez con la esencia misma de las redes sociales: “Todo el tiempo debemos ponernos una careta para agradar al otro”.

El de Romero es, claro, un show de humor, pese a que se digan y cuenten realidades y se interpele al público para que piense sobre sí mismo. “Hay un 80 por ciento de humor en lo que digo, porque digo cosas muy fuertes durante la charla y para que no sea tan tremendo el mensaje, lo bajo con humor, pero he vivido consecuencias en vivo de lo que digo“, agrega, y entre esos episodios menciona “divorcios en vivo” o hasta situaciones de violencia de género.

“Me he tenido que tirar arriba del escenario para separar una pareja porque el flaco la quería matar. La chica, como les pasa a muchos, lo codeaba porque se veía identificada con cosas que yo decía… y el flaco en primera fila saltó a gritarle y casi llegó a pegarle. Seguridad lo tuvo que sacar, y mandamos a la chica a acompañar a la casa…”, relata.

En su anecdotario, afortunadamente, figuran situaciones mucho más reconfortantes para el artista, como el día en que una joven le envío una captura de pantalla con una conversación con su (ahora ex) novio: “Mirá Pela, me animé a dejar al tóxico”, o la foto de un dedo con cinta adhesiva, “Pela, me até el dedo con cinta Scotch y no le mandé mensaje en todo el domingo”, entre muchas otras.

“Lo que siempre digo es… van a la obra con sus problemas, termina la obra, se ríen un rato, y vuelven con los mismos quilombos. Mi intención es que se vayan con un quilombo más, que se vayan pensando en cortar con esos amores de mierda”, y agrega: “Por supuesto que también se diviertan. Reírnos de nosotros mismos en la mejor manera en que lo podemos tomar”.

En 2019, el espectáculo de improvisación llegó a contabilizar 12 funciones por mes. Decidido este año a desacelerar, pero a extender más cada show, el Pela se presentará este viernes 21 de febrero en el Bar La Viola, de la localidad de Quilmes, a las 21 hs.

Será otro momento de gritar y gritarnos #BastaDeAmoresDeMierda, después de reparar que mucho de lo escuchado nos identifica, aunque no nos agrade demasiado. El mensaje llega desde el humor, y a veces desde la honestidad brutal que nos hace ver que todos buscamos lo mismo: el respeto, el interés y valoración del que nos ama.

“A nadie le gusta que le digan la verdad en la cara”, admite Romero. “Pero lo bueno es que la verdad duele una vez sola. Si no te gustó, no volvés al show”.

Pero, por suerte, la gente vuelve.

 

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