Interés General

Le encontró el agujero al mate: Proyecto azar

En el capítulo 18, Cuchi Calderón llevó a Hagan Correr la Voz la historia de dos hermanos que encontraron en la pasión por lo lúdico una forma de vida.

Le encontró el agujero al mate: Proyecto azar - Radio Cantilo

jueves 01 Nov, 2018

Una escena, que ahora parece extraña, sucedía con frecuencia en la casa de la familia Mantilla. Azar y tradición. Mamá y Papá Mantilla iban hasta la vieja cómoda y elegían el juego del día. Los cinco hermanos gritaban, se quejaban sobre la elección pero rápidamente respetaban sus lugares por cábala y se ponían a jugar hasta que el sueño los venciera: Dominó cubano, Teg, EL Estanciero, Burako, Carrera de Mente, Palitos Chinos, Pictionary, Ajedrez, Tabu, Damas chinas, Juego de la Vida, el fallido Teg 2 y por supuesto los naipes.

Todo transcurría normal hasta que Candelaria, la más inquieta de todos los hermanos, proponía cambiar las reglas de los juegos, darlas vueltas, sumarle dificultad, variar la puntuación. Hacer del juego de otro su propio juego. Candelaria pensaba así y convencía a otros. Sobre todo a uno de sus hermanos, Agustin, que apoyaba siempre sus decisiones.

La tradición de sentarse a la mesa seguiría muchos años, no solo con la familia sino replicada entre amigos, vecinos y parientes.

Muchos años después, una mañana meseta, de esas que traen calma aparente Candelaria scrolleaba la pantalla de su computadora. Esperaba el final de una de las miles de reuniones que sucedían en la agencia de publicidad donde trabajaba.

En una ventana el buscaminas, en otra el Candy crush y un emulador On line del tetris que minimizaba cada vez que sus jefes se acercaban. “Yo no debo minimizarme más, yo debo expandirme” pensó Candelaria. Tradición y azar. Espero la pieza que faltaba, el palito rojo del tetris, y casi como una metáfora, completó la partida. Su propia partida que la llevaría a convertirse en la dueña de una empresa de juegos de mesa.

El capítulo de hoy se llamó “Proyecto Azar”. Dale Play:

 

Publicidad

LEETE TAMBIÉN...