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La ciudad se mantiene despierta siempre que suene un tango

El tango, un género y baile oriundo de nuestras tierras, suena hoy en los salones y espacios de países latinos y de los cinco continentes. Ciudad Despierta dedicó una noche al tango desde el interior de una orquesta, del baile y de dos voces tangueras que le cantan a la vida.

La ciudad se mantiene despierta siempre que suene un tango - Radio Cantilo

viernes 08 Nov, 2019

El baile

¿Cómo mejor se puede conocer sobre tango si no es hablando con aquellos amantes del baile que lo sienten y disfrutan?

Maximiliano Cristiani tiene el porte justo del tanguero. El peinado engominado, la mirada recia y altiva. Con ese porte baila desde hace 21 años y viaja llevando su baile a los sinfines del mundo. Maxi tocó el cielo con las manos el día que en su nombre y el de la bailarina Jésica Arfenoni sonaron, en aquel Luna Park colmado de gente, como ganadores del Mundial de Tango de Pista 2013. En el imaginario argentino quedó guardada la imagen de esta pareja de argentinos desbordados de llanto y emoción.

Desde el piso 38 del lugar que aloja hoy en Malasia a Cristiani, reflexiona sobre ese día. “Siempre hay un antes y un después con el triunfo en un campeonato tan importante. Llegué a esa instancia después de haber competido 8 años sin parar, de haber insistido muchísimo y con una trayectoria y años de viajes previos. El Mundial te proyecta, la gente del mundo te quiere conocer. Pero después hay que sostenerlo, que es más difícil todavía: hay que responder con un trabajo honesto y respetable”, asegura.

Tal vez Maximiliano no eligió el tango, sino que fue el tango quien lo eligió a él. De modo tan decisivo, que hoy este argentino nacido en Palermo viejo lo define como un estilo de vida. “Hoy estoy en un extremo, llegué al máximo de países que puedo alcanzar, es una locura. Llega un momento en que después de tantos años no tenés un hogar. Tu vida está en los 23 kilogramos que te permite la valija”, grafica.

Cristiani no duda si debe precisar el momento en que dio un giro su vida. Ambiciaba ser actor, pero ya había nacido en el seno de una familia tanguera, con un tío abuelo que fue primer bandoneón de Osvaldo Pugliese y otro tío cantor de tango. Escuchaba melodías tangueras desde que tenía uso de razón. “Cuando teníamos 8 años terminábamos de jugar al fútbol con los pibes en la calle, nos quedábamos sentados en la vereda y me decían ‘Cantanos un tango’. Yo sabía sólo un tango, El sueño del Pibe, y esto era antes de que lo cantara Maradona”, bromea. “En la época en que escuchábamos DepecheMode yo era el raro, pero me respetaban y siempre les gustó que un amigo de ellos escuchara y cantara tango”.

Una tarde Maxi tomó su primera clase de piano y cinco minutos después de haber comenzado, su maestro lo había observado caminar.  “¿Cuánto hace que estás bailando?”, le pregunta. “Es la primera vez que bailo en mi vida”, le juró. “Me gusta cómo caminas, vas a bailar lindo”, anticipó el maestro, y fue la premonición más acertada del mundo. Frase que tuvo el efecto, además, de ser la principal motivación para Cristian que al cabo de un rato vio que su maestro bailaba, dibujaba una pose con su cuerpo y quedó hechizado. “Quiero esto para mi vida, me dije”.

Malasia, país del Sudeste Asiático, y su capital Kuala Lumpur es la ciudad donde el bailarín junto a su actual compañera Lucía Conde de Ben organizan la preliminar oficial del Campeonato Mundial. Se trata de un show especial con una performance de noche de gala en contexto de milonga, que los llevará más adelante por KotaKinabalu (Malasia), Manila (Filipinas) y Chongqing (China).

Diciembre traerá a la pareja de regreso a estas costas en la previa al Mundial de Tango, y serán tres meses en Argentina para Maxi exprimidos al máximo: trabajo, ensayos y reconectarse con familia y amigos, que a millones de kilómetros se extrañan tanto que duele.

“Se extrañan horrores, a veces hacemos un chat con un amigo y nos da una punzada de angustia”, cuenta, y por eso pese al trabajo que lo absorbe durante el verano en Argentina se procura de un tiempo para todo.

“Cuando uno es artista no se puede desconectar del trabajo, más cuando somos nuestros propios managers. Y con el esfuerzo que eso implica, dormir en los aeropuertos, sufrir el jet lag, llega a una ciudad sin dormir, sentir que se te apaga el cerebro…  Pero la responsabilidad y la carga que implica dedicarnos a pleno a esto se vive, igual, con agradecimiento. Tenemos que estar muy agradecidos de lo que estamos viviendo”, reflexiona y lo resume con una imagen:

“Ayer estaba tomando una cerveza acá en el piso 38 frente a la piscina, con un corte tipo infinito que parece que el agua cayera en Kuala Lumpur, y decíamos…  esto no lo vive cualquiera. Tenemos una vida privilegiada”.

 

 

La orquesta 

Nacido en el siglo XIX, en el Río de la Plata, el tango es un estilo musical y una danza. Se gestó en el puerto de Buenos Aires y raudamente se extendió a barrios del sur como San Telmo, Monserrat y Pompeya, en paralelo con el crecimiento de la sociedad a la cual ya habían llegado inmigrantes europeos, sobre todo españoles e italianos, que aportaron muchos de sus elementos.

Pero no fue hasta 1862 que el bandoneón -de origen alemán- se incorpora al piano, a la guitarra criolla, contrabajos y violines. De hecho la base instrumental del tango queda definida en este trío de bandoneón, piano y violín.

 

 

Hugo Hoffman es el pianista de la Orquesta Tango Bardo, un cuarteto tanguero que tiene la integración de la orquesta típica. “Todo el resto de los instrumentos son para agrandar la orquesta pero los pilares son esos tres. El resto que se agrega le dará, por supuesto, más sonoridad”, explica a Ciudad Despierta. Tango Bardo se gestó en principio como un trabajo para Mora Godoy, la bailarina y coreógrafa argentina de mayor reconocimiento en el mundo, y el grupo no volvió a desintegrarse jamás.

En concreto, lleva un recorrido extenso en todo el mundo, que incluye teatros, milongas y festivales de Francia, España, Japón, China, Singapur, Tailandia, Brasil, Chile, Uruguay y, por supuesto, Argentina.

Formar parte de una orquesta es maravilloso para Hoffman, y más cuando los miembros del grupo se mueven como peces en el agua con el ritmo que impone el ambiente donde están por tocar. “Si hablamos de la noche y el tango, la milonga es donde más transcurre la noche. Está el tango, la danza, las charlas… y es muy diferente lo que se toca, más rítmico. Pensamos en lo que necesitan los bailarines. Es totalmente distinto tocar en un show o en un teatro para que el público escuche. Los festivales son similares, con mayor producción, pero se hace un repertorio, tal vez algo de Piazzola, Pugliese, tangos más complejos de tocar por la cantidad de cambios de ritmo y de pausas. Los tres ambientes nos encantan”, resume.

Con gusto entonces formará parte de la orquesta que este sábado 16 de noviembre tocará para Boedo Tango Company en el espectáculo “Es de Tango”, un show con más de quince artistas en escena, en el Teatro Metro de La Plata.

Una primera parte del espectáculo será ambientada en la época dorada del tango: las milongas de los años 40 y 50. Más adelante adquirirá un matiz más moderno, con los tangos que fueron éxitos en el mundo en los últimos tiempos. El público podrá ver coreografías dinámicas y originales y una puesta en escena que hará transportar a los presentes a los ambientes y las historias del tango.

 

La voz

Dos de las voces que se sumarán como instrumentos a la orquesta son las de dos platenses reconocidos: Mariano Marino y Mónica Romano. Ella y su voz ofrecieron un concierto en vivo en el estudio de Radio Cantilo, para Ciudad Despierta.

Ese caudal de voz transmite pasión, y la cantante lo sintetiza en una vivencia: “Cada vez que canto estoy metida adentro de esa historia, me hago carne de cada tema que elijo y es como contarle a la gente parte de mi vida”.

“El tango es la vida misma: en algún momento en la vida vas a escuchar un tango y te va a representar ese momento que te pasó”, define Mónica.

No es desacertado decir que las letras de los tangos perfectamente podrían conformar un libro de poemas, en esencia y estructura. Es otra de las razones por las que el tango terminara cautivando no solamente a países latinos, sino a otros continentes.  En Argentina el tango suena desde siempre en una radio, en un salón, en un encuentro, y ha tenido en las últimas décadas un resurgimiento interesante en las nuevas generaciones. Grupos numerosos de jóvenes germinaron en clubes, salones y espacios nuevos al son del dos por cuatro.

Por ser el tango «un pensamiento triste que se baila» (Discépolo), quienes le ponen voz a la música fueron cautivados también por su poesía, más allá del espacio y tiempo. A 300 km de distancia, en la localidad de Azul, la cantante tanguera Natalia Lagos lo resumió para el segmento #RockDeAdentro en pocas palabras: “Encontré las líricas del tango como perfectas y muy sentidas y me enamoré del tango primero por la poesía, luego por la música”.

Lagos, que actualmente es la vocalista de la Fernández Fierro, la orquesta exponente del género más reconocida del momento, también lleva adelante un proyecto solista de tangos nuevos de autores contemporáneos, con piano y voz propios.

La Fernández Fierro rescata la vieja orquesta típica de tango pero con una estética novedosa en el género, perfilando un estilo propio. Con el tiempo comenzó a ser referente de las nuevas generaciones por su original estética y su propuesta musical. Hoy completa un recorrido de 20 años haciendo tangos nuevos, versiones de autores contemporáneos y propios y “con una sonoridad que es mezcla entre Ramones y Pugliese”, describe la cantante de la Orquesta, que también tiene al Chino Laborde en voces.

Natalia hoy está radicada en Buenos Aires, pero trasladó su sueño desde Azul desde muy joven. “Pasé por distintos estadíos, el ‘quiero tocar la guitarra todo el día y que la gente se enamore de mi voz’, períodos de desesperanza lógica…Pero entendí que cuando uno aprende a cantar y hacer canciones de manera más desinteresada, algo sucede, y ahí hay como una sabiduría muy piola… de empezar a hacer las cosas sin esperar nada a cambio“, reflexiona.

Hoy vive los regresos a su ciudad natal con una fuerte carga de emoción y nostalgia, pero también parada desde otro lugar. “Lo vivo desde un lugar de militancia, de estar en el escenario y decir yo vengo desde este lugar, con este bagaje, tengo este repertorio y compongo. Les quiero contar lo que pasa, les quiero mostrar melodías diferentes, texturas, ritmos…”

“Para un artista la conexión con el material del lugar y los recuerdos de donde creció es fantástica, y hasta que no te encontrás con cierta madurez emocional no podés hacer ese recorrido, que nutre tanto tu música”, expresa.

 

Podrían escribirse páginas enteras sobre el tango, desde la orquesta, el bailarín o el cantante (los elegidos en este especial de Ciudad Despierta), y aún sería injusto para un género que tiene la virtud de conectar con distintas fibras de cada persona. Pero los protagonistas lo saben: bailar o cantar, y abandonarse a la cadencia de ese mundo de noche, parece ser la mejor propuesta.

 

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