Entrevistas

La ciudad se despierta con Fernando Noy

En una entrevista imperdible, Natalia Maugeri charló mano a mano con uno de los protagonistas del Underground porteño durante cuarenta años.

La ciudad se despierta con Fernando Noy - Radio Cantilo

jueves 28 Jun, 2018

Es un poeta, performer, actor, cantante, escritor, dramaturgo, letrista, dibujante, intérprete y representante de artistas. Su obra fue traducida a varios idiomas. Actualmente publica en medios y revistas culturales del país, en el “Soy” de Página 12 y en suplementos de Venezuela y Brasil. Trabajó también en Radio Nacional. Como actor interpretó para teatro, cine y TV, y está trabajando hoy para dos películas. Escribió para teatro y televisión. Participó del hippismo de los años 70 y fue protagonista del underground porteño durante décadas.

Natalia: Sería ideal para esta noche relajar con una copa de vino al lado, para poder empezar a hablar con este representante argentino de la cultura under de las últimas cuatro décadas, que es Fernando Noy. Ha estado y sigue estando de una manera muy presente. ¿Cómo estás Fernando?

Fernando: Qué tal Natalia. Sí, cuatro décadas, cuatro hojas de trébol del tiempo sagrado de la profanidad.

N: Y vas por la quinta, sexta hoja, porque sos una fuente inagotable.

F: Quizás. Yo mismo no lo noto, pero mucha gente me lo dice. Es verdad, han pasado cuatro décadas: amor y paz primero, cuando todavía no eran conocidos Tanguito, Miguel Abuelo, eran mis amigos, jóvenes hippies… Después me fui a Brasil, el tropicalismo, después volví y estaba el paracultural, y luego el actual nadismo. Nadando en la nada.

N: ¿Hoy hay una nada? Eso ves?

F: No, hay un todismo tapado por un nadismo. Eso es peor todavía. Es peor que nunca. Son gajos dispersos como un vitral quebrado, que otra vez hay que restaurar, querida.

N: ¿Se puede, Fernando?

F: Y… mi memoria no es de un día, y como puedo ver desde lejos y desde siempre, medio siglo casi, jamás vi esta situación. Es un momento de enorme fragmentación. Como diría Alejandra Pizarnik, la gran poeta y amiga del alma, “la cantidad de fragmentos me desgarra”. Ha quedado fragmentado pero nos une ese hilo mágico, la ariadna fabulosa, de la búsqueda, de la resistencia, de la periferia. Lo que nos hizo encontrar a vos conmigo, por ejemplo.

N: Quizás en nuestro caso es búsqueda, ¿pero en tu caso no es querer expresarte? Porque no dejás nunca de expresarte, de ser poeta.

F: El poeta nunca deja de serlo. Pero yo jamás digo que soy poeta, ni en los cuestionarios de los aeropuertos. Me ha pasado en Santiago de Chile, cuando estuve con el escritor Pedro Lemebel, conocí una mujer que es propietaria de un medio, y que no me conocía y después de charlar me sacó el don perverso de la poesía. Pero yo jamás me presentaría como tal. La gente lo capta a veces, pero es permanente. desde que nacés hasta que renacés. Va con todo poeta, que sea verdaderamente tal, porque hay tanta poesía transgénica. Tanto poeta enarbolado, tanto pobre confundido. Pero la poesía no tiene diploma, no tiene otro sostén que lo mágico. Yo no me siento jamás en un bar a escribir un poema, pero tal vez el poema baja y yo me tengo que sentar en un kiosco, en una piedra, en un regazo, caminando…

N: La poesía te manda a vos…

F: Claro, es un tema de captación. De bajada. Es una medio-unidad, de una voz que se escucha y te empieza a pedir que la transmitas. Es una transmisión. Que viene de una zona bastante suprema, y trata siempre de responder al enigma o a las tragedias de esta vida. La poesía también tiene colores, no es sólo una estirpe. En mi caso, trata de responder o de coagular y de restaurar. No va por el sendero de lo trágico sino por el de la celebración. Quizás por eso yo viví 4 décadas celebrándolo.

Menos mal que ahora están las redes, antes no era así, el espacio valía mucho más. Antes estaba Cemento, el Parakultural, el Dorado, eran zonas donde vos ibas y seguro ibas a encontrar un par de artistas maravillosos. Ahora el artista es su propia marca, su propia garra, por eso están las redes, y la gente sigue al artista, sea donde fuera. No van al lugar solamente. Porque no hay lugares específicos, a no ser Casa Brando. Por mi condición de trisexual, es la casita donde siempre voy a encontrar artistas de la talla de Susy Shock, Lisa Kerner…  Ése sería mi hogar, en el sentido de la puesta en el mundo.

N: ¿Pero no hay más lugares en la noche porteña?

F-Sí, pero me refiero a este lugar, porque estos artistas y yo somos eternas peregrinas. Ahí surgieron figuras increíbles, como Susy Shock. Que la encontrás en el Facebook, o en la red que fuere. Acá se dan dos cosas, el espacio, y la gran figura. Luciana Yuri, Sofía Viola, esas figuras nuevas que son increíbles.

N: ¿Y qué ponés entonces en los cuestionarios de los aeropuertos?

F: Viajero, o peregrino. Hay un poema de Saint-John Perse que dice “Habitarás tu nombre”, y esa es la respuesta a los cuestionarios. Entonces, soy viajero en trance. Poeta es algo que me da pudor decirlo. Yo soy más una metamorfosis ambulante. Artista puede ser cualquiera. Sé que soy poeta, pero callo. No lo puedo enarbolar, no es tarjeta, no es una carta de presentación cualunque. Es una distinción deseada, es un don. Pero no podés andar diciendo “Ay, yo soy poeta!”. Me acuerdo que en La Paz, hace 30 años, un tipo me dio una tarjeta que decía “Juan de los Palotes. Poeta”. Y ahí sentí que es lo que no hay que hacer. La poesía resiste siempre y hay un enjambre de grandes poetas nuevos, que los puedo ir buscando en El Rayo Verde, en el padre de los ciclos como Carne Argentina, los ciclos de la Diagea editorial, etc… Y ¿adiviná quién está el 25 de agosto en La Plata?

N: ¿Fernando Noy?

F: (Risas ) Claro, porque me invitó Alejandra Ramirez, la secretaria de Cultura, con Juan Cruz Bordeu, a una charla abierta, en la Casa Curutchet. Para que la gente tenga contacto conmigo y con mi obra. Es un coloquio. Un diálogo con el público, yo tengo 12 libros publicados. Así que supera la mera entrevista, es una charla entre compadres, comadres, y comadrejas.

N: Es que quizás estás un poco cansado de la clásica entrevista, ¿no?

F: No, yo estoy cansado de lo chato, de lo que vuelve a repertirse, de que nuevamente sea imprescindible esforzarse para escapar de estas coyunturas que son terribles. Siento un peso, pero se evapora cuando estoy comunicando y buscando con un par como vos o la gente que está escuchando. Todo se resume en superar la piedra en el camino. El cansancio, el hastío, la rutina, la opresión.

No te pierdas la entrevista completa, y prendete a Ciudad Despierta, todos los miércoles a las 23, por Radio Cantilo.

 

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