Interés General

Jueves de cuentos: Years and Years

El Gallo Bluguermann leyó un fragmento del final de la aclamada serie británica.

Jueves de cuentos: Years and Years - Radio Cantilo

jueves 12 Sep, 2019

“Diez mil días. Un parpadeo. Recuerdo dónde estábamos hace diez mil días, en esta misma casa. Pensábamos “bien hecho, Occidente. Lo logramos, sobrevivimos”. Qué idiota. Todos unos perfectos idiotas. No vimos a los payasos ni a los monstruos que venían hacia nosotros, tropezándose unos con otros, sonriendo con las manos llenas de promesas de un futuro mejor. Mi dios, qué carnaval. Y eso es todo lo que les llevó traernos hasta acá. Diez mil días. Pero, ¿saben qué? Es culpa de ustedes. Toda suya. Y mía. De todos: los bancos, los gobiernos, las recesiones, Estados Unidos, el presidente y la presidente. Trabajar para un tipo al que odias y darle todo cuando la vida no está ahí. Cada puta cosa que salió mal es culpa nuestra. “¿Por qué? –preguntarán rapidito- ¿por qué soy responsable de lo que le pasa al mundo?” Porque lo somos. Cada uno de nosotros. Podemos estar sentados acá todo el día, echándole la culpa a otra gente, a la economía, a la oposición, a Europa, al clima. Y después le echaremos la culpa a los grandes e inesperados cambios en la marea de la historia que por supuesto están fuera de nuestro control porque, claro, no somos más que pobres criaturas indefensas. Pero aún así, es culpa nuestra.

Un producto cualquier. Digamos una remera de dos mangos. Barata, no nos podemos resistir, ninguno de nosotros. Vemos una remera que cuesta dos mangos y decimos “es barata, me la llevo”. Y la compramos. No es la mejor, ni la más linda, ni siquiera necesaria. Hasta la vamos a llevar escondida debajo de un buzo en el invierno y que cumple su función de haber sido barata. ¿Qué le queda al que la vendió? Una miseria, si salía dos mangos. ¿Qué le queda al paisano que recogió el algodón para hacerla? Otra miseria más grande, como compensación. Y eso nos parece bien a todos y sacamos nuestros dos mangos y pagamos este sistema para toda la vida. Todo se pudrió cuando empezó en los supermercados, cuando reemplazaron a todas esas mujeres en las cajas por esas cajas de autoservicio. ¿Todos odiamos las cajas de autoservicio, verdad? Pero no hicimos nada al respecto. Hace veinte años, cuando nos empezaron a aparecer por todos lados, ¿dejamos de usarlas? ¿Escribimos alguna carta de reclamo, una queja contra ellas? ¿Nos fuimos a comprar a otro lado? No. Resoplamos y puteamos pero nos entregamos. Y ahora todas esas mujeres ya no están ahí y nosotros dejamos que ocurra. Hasta creo que ya nos gustan esas cajas de autoservicio, las queremos. Porque podemos pasar directo, agarrar nuestras compras y salir, sin tener que mirar a los ojos a esa mujer que cobra un sueldo de mierda, mucho menor a nuestro sueldo de mierda. Pero ya no está la mujer, nos deshicimos de ella. Bien hecho. Y ese es solo un ejemplo de miles, de millones. Entonces sí, todos culpables. Este es el mundo que nosotros construimos, felicitaciones y salud”.

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“Según los doctores, este es el día en que me voy a morir. Pero quisiera ver los próximos diez años, cien años, ver hacia dónde vamos si es que el clima descontrolado no nos mata antes. Pero déjenme decir que ha sido un privilegio, todo el viaje, cada segundo hasta el último segundo. Y sepan que hay algo en lo que están equivocados: toda la información que han guardo, todos los recuerdos bajados, toda foto compartida, cada mensaje enviado, cada bit de mi existencia que ha sido almacenado, copiado y replicado, no tienen idea de lo que realmente son. No soy un pedazo de código en una cadena de algoritmos, no soy información, no soy datos. Todos esos recuerdos no son sino simplemente hechos fríamente narrados. Son mucho más que eso: son mi familia, son mi pareja, son mi amante, son mis hijos, son mi mamá y todos los que ya no están. Son amor. En eso me voy a convertir: en amor. No esperar a que llegue, disfrutar hoy, experimentar hoy, amar hoy y así vivir”.

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