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Influencer de la empatía: la historia de Maxi Martínez

Sin conocer Twitter, entró en la red el día que una foto suya se había convertido en un meme viral. Su respuesta frente al bullying generó una recepción increíble en la gente, y ahora es influencer.

Influencer de la empatía: la historia de Maxi Martínez - Radio Cantilo

viernes 03 Jul, 2020

Cuando la tecnología comenzó a darnos un acceso tan amplio al uso de Internet y luego de redes sociales, probablemente ninguno de nosotros, los usuarios, previó las complicaciones que podría traer este “mundo aparte” que se fue gestando. Las redes son herramientas muy útiles, pero también conforman un espacio donde se promueve todo tipo de cuestiones. Blancos, negros y grises, tal como ocurre en la vida misma.

La violencia es una de esas cuestiones, y no sólo porque es reflejo de lo que existe. También alcanza dimensiones no esperadas a partir del anonimato que brindan las redes, con tanto daño provocado en algunas personas como el que hubiese generado una situación violenta en la “realidad”.

Maximiliano Martinez no conocía Twitter. Debió ingresar en él el día que supo que una foto suya se había convertido en un meme viral.

Era fines del año 2018 y compartía un fin de semana con su familia. Todos aguardaban el partido de Boca Juniors de esa tarde, y acompañaban la previa con los ya tradicionales asados de Maxi. Como otras veces, el asador subió una foto de sí mismo con la camiseta del cuadro de sus amores. La compartió sólo en una fan page de hinchas de Boca, pero a las pocas horas su foto había caído en manos de rivales de cuadro, y era una burla que se viralizaba a pasos agigantados por Twitter… por Facebook y WhastApp.

“Yo no estaba enterado de nada, pero mis primos me avisaron. Y quería dejarlo ahí, pero cada vez que nos reuníamos en familia, me decían que no podía quedarme así, que tenía que salir y decirles algo. En realidad mis primos querían que yo los fuera a buscar personalmente”, cuenta Maxi a Ciudad Despierta. “Pero no podía hacer eso… hay tantos perfiles truchos. Además me di cuenta de que eran chicos los que habían hecho el meme”.

Entonces, resolvió cómo contestar. La foto en cuestión se había viralizado en una cuenta de memes de Twitter y la gente respondía y participaba allí con sus tuits. De pronto, entre todos los tuits, apareció uno de Maxi, el protagonista del meme -técnicamente, el texto o imagen que se modifica con fines humorísticos.

“Les dije que yo era el de la foto, y les dije que esas cosas no se hacen, que todos somos iguales ante los ojos de Dios. Que trataran de fijarse antes de hacer una burla, porque detrás de un meme puede haber una persona que tiene familia”, relata, sin perder la calma.

Las respuestas y repercusiones de la gente fueron miles, en pocas horas.

Mucha gente se disculpaba por haberse reído, muchos otros se mostraron conmovidos o expresaron empatía con el joven. Al contrario de lo que suele pasar en este mundillo complejo y raro de las redes sociales, ni una sola de las respuestas tuvo un atisbo de burla.

Maxi no planeaba quedarse en Twitter, su idea era contestar y cerrar la cuenta. Pero comenzaron a multiplicarse los seguidores y su cuenta llegó a los 10 mil followers en escasos días. No la cerró.

Al presente, Maxi cuenta con las tres redes sociales más populares (Facebook, Twitter e Instagram) y un canal de youtube que llegó a tener 20 mil suscriptores. Así, capta la atención de 73 mil usuarios de Twitter y 125 mil de Instagram, a partir de una receta muy simple pero que lamentablemente no abunda en este universo: ser él mismo.

Dentro de este universo tan cruel por momentos, los usuarios parecen haber encontrado un oasis en el desierto: un muchacho humilde, que tira mensajes positivos y palabras simples pero acertadas contra el bullying y la discriminación, todo ellos sumado a la buena energía que trasmite con sus fotos y videos de momentos en familia y al lado del disco, donde seguramente se cocina algo delicioso. Porque en sus tres redes tanto como en su canal de youtube están bien presentes sus dos pasiones: la cocina, y Boca Juniors.

A tal punto, que Maxi se convirtió en un referente, y actualmente recibe cientos de mensajes semanales de gente que sólo quiere su saludo.

“Interactúo mucho con los seguidores y está bueno, porque ellos te lo agradecen de todo corazón. Me dicen ‘Hay miles de mensaje y me contestaste!’, y sí, ¿cómo no voy a hacerlo? Tal vez no llegue a hacerlo en el día pero al otro día seguramente que sí. A veces también me piden videos y si se me pasa alguna fecha les pregunto… ¿no hay problema que te lo mande hoy? Y les mando un videito al día siguiente del cumpleaños. Yo siempre les digo gracias a ellos por el cariño y la buena onda. Si no fuera por ellos yo no estaría acá“, cuenta Maxi.

“Trato de ser así, siempre tranquilo, humilde y con respeto. Trato de dar las gracias a todo el mundo. Hasta los comentarios negativos los contesto con buena onda”, agrega además, y hace referencia casi siempre a las chicanas que provoca el fútbol y la rivalidad entre equipos. “Esto pasaba al principio, porque todos saben que soy bostero del alma. Hoy ya no estoy recibiendo mensajes así. Me preguntan por Gallardo y yo la mejor con Gallardo. Uno de River me dijo hace poco… ‘Sos el único bostero que me agrada’”, dice entre risas.

Sin buscarlo, su notoriedad en las redes y su gran cantidad de seguidores comenzó a traerle algunos beneficios. Claramente, si alguien con 73 mil seguidores en Twitter hace público un reclamo, no es difícil para el destinatario del mismo entender la inconveniencia de ese hecho. Algo así sucedió una tarde en que Maxi fue hasta la sucursal de su Banco en Derqui, Pilar, a cobrar como todos los meses su pensión por discapacidad.

“Las máquinas no daban números y habían vuelto al talonario del 1 al 100; los monitores no funcionaban, no había prioridad para nadie, sólo respetaban los números. Yo agarré mi número y me senté a esperar pero veía a las mujeres embarazadas, los abuelitos que estaban en sus sillas de ruedas o andadores… vi el enojo de la gente. Y decidí publicarlo en mi cuenta de Twitter”.

Textual, el tweet fue éste: “El banco de Derqui. Como siempre las máquinas de dar turnos automáticas siempre están averiadas volviendo a los tiempos de los 90 con un talonario donde no respetan la prioridad de las personas discapacitadas y los abuelit@s y mujeres embarazadas. Una vergüenza!”.

En su próxima visita a la sucursal, a Martinez lo esperaban el gerente del Banco y personal de seguridad, para comentarle que habían reparado en su reclamo y “habían cambiado algunas cosas” para que todo funcionara bien. “El orden duró unos meses porque con la cuarentena todo volvió para atrás… Cajeros sin dinero, gente agolpada… la Policía haciendo lo que puede, pero mucha gente no respeta nada y es difícil. Igual supongo que esto debe pasar en todos los bancos por estos días”, dice con cierta decepción.

Otro episodio lo vivió con la calle que llega hasta su propia casa en Derqui, en estado deplorable, y que es la vía de acceso a tres instituciones educativas de la localidad. Un vecino lo alentó para publicar algo al respecto. “Vos que tenés tanta llegada en las redes, ¿por qué no lo publicás Maxi?”, le dijo. Era domingo y los dos fueron a tomar fotos de los gigantescos y ya históricos pozos de la calle Dinamarca. La publicación arrobaba a algunos medios locales y nacionales y también al intendente de Pilar, Nicolás Ducoté.

“Las publiqué ese domingo y ya el lunes a la mañana tenía respuesta de la Municipalidad, vinieron a hacer una reunión con los vecinos y al poco tiempo la arreglaron. Al día de hoy está muy bien”, cuenta satisfecho, y los dos hechos retratan a un vecino que reclama y pide por los demás, no para sí mismo.

Maximiliano tiene sueños por cumplir. Cuando finalice la cuarentena, quiere averiguar por una escuela de cocina en Pilar y estudiar para chef. Asegura que es porque cuando publica sus videos en youtube e Instagram algunos le sugieren que tenga más prolijidad. Pero claramente su pasión es la cocina al aire libre y al fuego, herencia de su padre. “Siempre hago todo muy sencillo, muy humilde, abajo del paraíso, con una parrillita en el piso… Ahora le mandé a hacer una base. Y me dicen que sea más gourmet pero les digo que yo soy así, tal vez con el tiempo…  Y me pasa que cuanto más me produzco, o edito el video, menos llega. Y cuanto más sencillo lo hago más alcance tiene”, se sincera.

Con su canal de youtube debió recomenzar, el día que le robaron el celular a un amigo que se lo prestó para crearse el canal y sus datos quedaron en el dispositivo. Una cuenta que creó alentado por la gente, en la que tenía 24 mil suscriptores. Hoy se creó una nueva y sus seguidores pueden encontrarlo como Maxi, el asador bostero.

Como lo sugiere el nombre del canal, no faltan los videos en los que, bajo el paraíso, el asador muestra sus dotes en la parrilla acompañado de su familia. “Más de una vez algunos fanáticos me dijeron que querían venir a comer y les dije que vinieran. Antes de la cuarentena, tuvimos invitados y compartimos un asado, una linda charla por la tarde… Todos son bienvenidos, siempre lo digo, y la gente que vino fue muy respetuosa”, cuenta el orgulloso anfitrión.

Una persona, antes que un personaje. De esos que escasean en las redes sociales, y en la vida misma. Por eso, cuando aparecen, no es raro que lleguen sin escala al corazón de las personas.

 

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