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Hologramas: el negocio del futuro para la música

La experiencia de "revivir a los muertos" para mero entretenimiento o morbo del público es cada vez más habitual. Lo que comenzó como una prueba piloto hoy es una realidad. Pero, ¿cuáles son los límites morales de llevar adelante algo así?

Hologramas: el negocio del futuro para la música - Radio Cantilo

viernes 09 Feb, 2018

¿Quién puede olvidar el impacto que causó la primera vez que se utilizó la técnica del holograma para revivir a Tupac Shakur, Elvis Presley, Frank Sinatra o Michael Jackson? El hecho de volver a ver en vivo a un artista fallecido, moviéndose por el escenario y cantando tal cual lo hacía en el pasado, puede ser por lo menos una experiencia abrumadora.

El mundo de la música es un negocio. Detrás de esos temas y melodías que nos llegan al fondo del alma, se esconde un enorme entramado de relaciones oscuras, donde el dinero es el principal protagonista. El anuncio del tour que se hará durante este año proyectando al difunto Roy Orbison es una muestra clara de una tendencia que llegó para quedarse.

Hace apenas unos años atrás sucedió lo mismo con Whitney Houston, una gira planeada por la empresa Hologram USA, junto a la hermana de la difunta cantante, Pat Houston, quienes por aquél entonces se mostraron muy entusiasmados con la idea de revivirla y hacerla girar por el mundo, tanto que definieron a esta como “una oportunidad increíble de reinventar a una de las artistas femeninas más celebradas de todos los tiempos”.

Muchos fanáticos podrán decir que esta técnica no es más que una nueva oportunidad de experimentar el recital de la mano de su artista preferido. Ya que es cierto que muchas veces nos hemos preguntado cómo debían ser esos recitales donde las míticas bandas como The Bealtes, Led Zeppelin, The Doors, Jimi Hendrix o Pink Floyd, entre otros, desplegaban lo mejor de su capacidad para brindarle a los espectadores un show único.

Sin embargo, el hecho de pensar en un show recital donde el artista en cuestión es nada más que una imagen recreada por computadora, puede resultar algo aburrido. Ya que una de las mejores cosas que tienen los recitales  es sin dudas a interacción entre los músicos y el público.

Ese momento en el que se da el encuentro “cara a cara” con los seguidores, donde se intercambian aplausos y gritos por un saludo, e incluso hasta chistes, es único e irremplazable.

Lo mismo puede decirse de las modificaciones que se realizan en los temas en vivo, donde prácticamente nunca son tocados como fueron grabados. Por lo que el atractivo de la improvisación se perderá por completo, dando lugar a un show sin muchas sorpresas.

Los límites morales van quedando relegados ante la industria musical que descubrió un nuevo motor económico
 

¿Es lógico pagar una entrada para ver un holograma haciendo mímica de cantar, mientras de fondo escuchamos el mismo disco que tenemos en nuestras casas? Si bien es cierto que debe ser algo extraño y curioso de presenciar, recrear un recital mediante hologramas no es más que una proyección sobre el escenario del dvd que tenemos guardado y que ya nos conocemos de memoria.

La experiencia de ser partícipe de un recital donde literalmente “un muerto canta”, también puede resultar incómoda. Quienes tuvieron la oportunidad de presenciar los shows donde Elvis, Sinatra o Michael Jackson volvieron a la vida, dijeron que “eran tan reales que realmente parecían estar ahí”.

Evidentemente, es hora de comenzar a pensar que la muerte ya no es un impedimento para ver a los ídolos cantar en vivo. Pero la gran duda es ¿por qué la industria recurre a esto?

Con el desarrollo y crecimiento de internet la industria de la música se vio fuertemente afectada. La caída en las ventas de discos son proporcionales al crecimiento de los sitios que ofrecen descargar de manera ilegal discografías enteras o los últimos CD’s que salieron al mercado.

Es por eso que aquello que se inició como una prueba piloto se transformó hoy en la nueva plataforma para el desarrollo económico de los artistas y, por supuesto, sus familiares, dejando de lado cualquier límite moral preestablecido hasta el momento.

Muchas son las dudas que giran en torno al porqué de la utilización de esta nueva técnica. Sin embargo, hay una que ya tiene la respuesta asegurada: los hologramas serán el nuevo motor económico para la industria musical.

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